Alrededor de la una y diez de la tarde el martes 4 de febrero de 2020, aquel joven de 21 años y estudiante de Ciencias de la UNAM salió de clases y entró al baño de sus compañeras mujeres para uno de sus pasatiempos favoritos: grabar con su celular videos de algunas chicas en ropa interior.
Según la carpeta de investigación, “una alumna de la UNAM se hallaba dentro de un W.C. y al darse cuenta de que estaba siendo grabada sin su consentimiento, comenzó a gritar pidiendo ayuda”.
El cazador furtivo fue cazado. Perseguido, cercado y denunciado por la muchacha, ella lo vinculó a proceso en cumplimiento de la Ley Olimpia, aprobada por el Congreso capitalino en diciembre de 2019 y que castiga la videograbación, fotografía, exposición, distribución, difusión, reproducción, comercialización y compartición de contenido íntimo, sin consentimiento de la víctima, a través de redes sociales, correo electrónico o cualquier medio tecnológico. Fue el primer caso de la Ley Olimpia en contra del ciberacoso.
Lo anterior viene a colación, pues a partir del pasado 5 de marzo se viene estrenando Llamarse Olimpia, documental y ópera prima de Indira Cato (Ensenada, Baja Cal., 1991), como anunció la periodista Nadia Virgilio:
“La producción retrata la historia de la activista Olimpia Coral Melo (Huauchinango, Puebla, 6 de julio de 1990) y su lucha para impulsar la Ley Olimpia, una reforma que marcó un antes y un después en el combate a la violencia digital en México. Dirigido por Indira Cato, el filme reconstruye el caso de violencia sexual digital que sufrió Olimpia cuando tenía 18 años, luego de que un video íntimo fuera difundido sin su consentimiento. Lo que comenzó como una experiencia de humillación pública y revictimización institucional se transformó en un movimiento que derivó en la aprobación de la Ley Olimpia en todo México el 29 de abril de 2021”.
En palabras del crítico de Proceso, Javier Betancourt, “Olimpia es un rostro y un cuerpo, una voz y un alma, expuestos ante la cámara, que habitarán por siempre la propia alma del espectador”.
Mujer que posee lo propio
Indira Cato despuntó al mundo cinematográfico en 2014, cuando produjo el documental Llévate mis amores en torno a Las Patronas, mujeres del poblado Guadalupe La Patrona, Veracruz, quienes desde finales de siglo preparan la comida que lanzan en bolsas de plástico a los migrantes viajeros sobre el tren conocido como La Bestia, con rumbo a Estados Unidos.
Indira intituló “La mujer empoderada” a su escrito acompañando el DVD de Llévate mis amores en el Cuadernillo (con los textos “La multiplicación de los panes y los trenes”, de Elena Poniatowska, o “La Bella y la Bestia”, del escritor Benito Taibo, entre otros) de 2018, donde señala:
Lo curioso es que ellas están transformando una labor tradicionalmente adjudicada a las mujeres en un acto de resistencia: la cocina. El papel adoptado desde hace siglos puede también redirigirse y convertirse en una causa social. […] Sus armas no son rifles ni machetes, sino enormes ollas, cucharones, incontables botellas de agua. Sus armas no matan, dan vida. Es con éstas con las que están haciendo un verdadero cambio en el mundo, inspiradas por la empatía y el amor desinteresado (Cato, 2018: 11-12).
“El cuidado. Apuntes para problematizarlo”, de la profesora y psicóloga social Maricela Adriana Soto Martínez, expuso en la revista Trazos y Contextos (UAM-X, 2020):
Las Patronas deben su nombre a La Patrona, que es como se llama su comunidad. De inicio reconocen que Dios y la Virgen de Guadalupe amparan sus acciones; sin embargo, es importante observar cómo la narrativa del filme se distancia de las posturas más conservadoras de la Iglesia y se acerca más a una perspectiva crítica que hace de la acogida y la atención a los migrantes el “Reino de Dios” en la tierra. El llamado de “Tengo hambre”, que a decir de Indira Cato, fue el que desató toda esta historia, no parece haber tenido una fuente religiosa, sino la voz y la imagen concreta de hombres que, día tras día, viajaban en el exterior del tren. A partir de ahí, más de una docena de mujeres de distintas generaciones procuran ininterrumpidamente de agua y comida a algunos de los “viajeros”.
A decir de Javier Betancourt, “Llévate mis amores funciona como respuesta a la cultura del narco que despliega el prestigio que ha llegado a significar para los jóvenes ser parte de la criminalidad. Sin sentimentalismo, pero con todo corazón, Llévate mis amores demuestra que aún existe ese otro México de gente buena y generosa”.
Rap de la liberación
Remitimos a aquella producción fílmica de Indira Cato, pues marca el antecedente de una labor conjunta de mujeres profesionales que continuó con su cortometraje como directora de ¡Qué grande eres magazo! y que ahora cristaliza en el documental Llamarse Olimpia. Realizado por Indira junto a su equipo de Chumbera Producciones, la ópera prima estrena en cines de la República Mexicana con Olimpia Coral Melo, Andrea Pérez Su (postproducción), Laura Miranda (cinefotografía), Alicia Segovia (edición), Prania Esponda, Vivir Quintana…
Dijo Indira a Andrés Rodríguez de El País, el 4 de marzo de 2026:
“Lo más desafiante fue tener esta conciencia de que estábamos trabajando con personajes que habían sido violentados con una cámara. Era algo que nos exigía mucha más delicadeza que en otros casos. Lo que hicimos fue, por supuesto, crear un vínculo muy fuerte con ellas. Hicimos un equipo de puras mujeres para que se sintieran cómodas, para que pudiéramos fundirnos en sus espacios, pero también trabajamos muchísimo con el consentimiento”.

Y para Cimacnoticias:
“No estamos acostumbradas a ver mujeres, y mucho menos mujeres jóvenes juntas y produciendo un proyecto que pueda estar en competencia [fílmica]. Ha sido superbonito también sentir que estamos creciendo juntas y que estamos tomando estos espacios, pero igual ha sido muy lindo darnos cuenta, por ejemplo, cuando nos premian o cuando son las proyecciones que siempre se nos acercan chicas diciéndonos, «Oye, este esto me inspira mucho, yo quiero hacer cine», y eso me da mucha esperanza”.
El jurado del Premio Mezcal, presidido por la actriz Ilse Salas, al otorgárselo a Llamarse Olimpia como Mejor Película Mexicana durante la edición 40 del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG), destacó “la capacidad del documental para humanizar a su protagonista”, subrayando que “la lucha continúa y contribuye a cambiar el mundo”.
Premio también a Mejor Largometraje Documental Mexicano en la 23ª edición del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) “por el compromiso mostrado tanto por la cineasta como por la protagonista para combatir el crimen con habilidad política y valentía personal a medida que se convierte en un movimiento internacional”, Indira Cato agradeció a Olimpia Coral Melo por confiarle su historia y recordó que su ópera prima “no es sólo sobre una persona, sino sobre una ley que nació del dolor y se convirtió en esperanza colectiva”. Comenta Sergio E. Cerecedo, de www.enpoli.com.mx:
“Prania, la autora del rap del que conocemos el proceso de grabación y cuya historia escuchamos, es otra rama paralela de la lucha de Olimpia que se abre en el documental. Además, podemos encontrar en la banda sonora otro tema de la misma Prania y “Canción sin miedo” de Vivir Quintana. Las secuencias con las canciones que acompañan a los grupos de mujeres en las marchas y manifestaciones dan cuenta de las diferentes poblaciones que hay en los grupos feministas, de las expresiones de apoyo, de las diversas leyendas de denuncia y de la variedad de la población misma”.
Indira Cato relató a Carlos Ramón Morales, del Imcine, que “Prania vivió algo parecido a lo de Olimpia, pero en otra época; ya existía el referente de Olimpia y eso lo hizo distinto. Olimpia y Prania hacen una mancuerna muy linda; Olimpia la acompaña y la cobija, y Prania se siente cobijada y acompañada. Personas como Prania al final se están beneficiando de la Ley Olimpia, entienden que es una herramienta que ya existe y con la que ellas también pueden contribuir”.
Olimpia de Gouges
El nombre de Olimpia evoca lo sagrado de la unión revolucionaria femenina, de su fuerza, de su grandeza, de su triunfo. De origen griego, la voz “Olympias” significa “celestial”, “divina” o “la que habita en el Monte Olimpo”, la luminosa morada de las deidades y montaña más alta de Grecia.
Además de Olimpia Coral Melo, es justo recordar aquí a Marie Gouze, mejor conocida como Olympe de Gouges, la autora francesa que en 1791 redactó la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana.
Hombre, ¿eres capaz de ser justo? Una mujer te hace esta pregunta; por lo menos no le privarás ese derecho. Dime, ¿qué te da imperio soberano para oprimir a mi sexo? ¿Tu fuerza? ¿Tus talentos? Observa al Creador en su sabiduría, observa en toda su grandiosidad esa naturaleza con la cual parece que quieres estar en armonía y dame, si te atreves, un ejemplo de su imperio tiránico.
Olimpia de Gouges fue guillotinada el 3 de noviembre de 1793 en París.

Ejecución de Olympe de Gouges, 1793. Anónimo coloreado
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