
El congresista Adriano Espaillat, en la realidad, vive algo parecido a Al Gore en Florida, en el 2000. También a la novela de Agatha Christie, Murder on the Orient Express (“Crimen en el Expreso de Oriente”). Espaillat, jefe del bloque de congresistas latinos, la tiene difícil.
En Florida, los demócratas simulaban “apoyar” a Gore, cuando lo acompañaban a su tumba política. En diciembre del 2000, al comentar esa situación, escribí algo que describe bien el drama del congresista Espaillat.
Cambiando los nombres, ajusta perfectamente: “Muchos demócratas que están en Florida detrás de Gore, saben que avanzan tras el cortejo fúnebre que lleva su cadáver político. Lo acompañarán hasta su última morada”.
La campaña de Espaillat tiene muchos “exenemigos”; un concejal condenado por corrupción, una exsubcomisionada de policía mencionada en una acusación de estafa. Tiene gente acusada de abusar sexualmente de sobrinas menores de edad, y la corte le prohibió estar solo con sus propios hijos menores.
Hay muchísimos tránsfugas.
Abogados que estuvieron 20 años en el gobierno, y siguen en el gobierno, porque cambiaron de partido, predicando “lealtad política”.
También está la comisionada de Justicia Criminal del Estado de Nueva York; ¿los supervisa como oficial de probatoria, o trabaja junto a ellos? Todos parecen planear algo, eso nos lleva a Christie y el “Crimen en el Expreso de Oriente”.
A bordo del tren, entre Estambul y París, encontraron el cadáver de un pasajero, Samuel Ratchett, con 12 puñaladas. El detective, Hercule Poirot, investigó, Ratchett secuestró y asesinó a un menor. Viajaban 12 pasajeros relacionados con el menor asesinado; con un plan. Esperaron el momento indicado, y cada uno le dio una puñalada.
Vengaron al menor, nadie cayó preso.
Con más de 30 años en el gobierno, Espaillat acumuló muchos enemigos, y pocos aliados políticos. Dicen que Espaillat murió políticamente, pero nadie se atreve a decírselo. En realidad, Gore murió como político en Florida; en la ficción, Ratchett murió en el Expreso de Oriente. ¿Sobrevivirá Espaillat? Las primarias de este 23 de junio traerán la respuesta.
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