
Enorme cariño y profundo agradecimiento le guardo a mi maestro de historia José Perdomo. El maestro Perdomo me eligió para dar la bienvenida a todos los alumnos de primaria en el festival de comienzo escolar por el balcón principal del gran patio del Instituto Fray Juan de Zumárraga y al lado de su director Vázquez Bracho, con los versos sencillos recitados por mí del poema “Cultivo una rosa blanca”, del libertador cubano José Martí:
Cultivo una rosa blanca en junio como en enero,
para el amigo sincero que me da su mano franca…
[Poema leído por Nicolás Guillén https://youtu.be/52hgXy8SoMU]
De piel morena, él dirigía la banda de guerra en el Zumárraga, colegio que por aquellos años sesenta era exclusivamente para varones (su lema latino: Esto Vir). El maestro Perdomo probablemente había nacido en Veracruz, pues tenía fuerte acento caribe e impulsó con fuerza mis ambiciones creativas; lo acompañaba a los ensayos de sus grupos de teatro que él coordinaba en “escuelas de gobierno” donde también daba clases y me animó a ganar el Concurso Nacional Escolar de Gramática y Ortografía 1966.
Y para el cruel que me arranca el corazón con que vivo:
Cardo ni ortiga cultivo, cultivo una rosa blanca.

Bombas no, medicinas sí
Durante los años setenta, vía mi hermano Armando Augusto Ponce y Padilla, conocí a otro gigante de la poesía cubana: Nicolás Guillén.
¡Oh, Patria, pensando en ti y en Martí, que te adoró,
en voz alta digo: –¡No!, al yanqui que chilla: –Sí.
Fue la década dorada cuando se presentaron músicos jóvenes de la isla como Pablo Milanés, Amaury Pérez, Noel Nicola, Sara González, Chucho Valdés, Virulo y Silvio, al igual que otros de la vieja guardia del estilo filin, soneros, boleristas, rumba y bongóes: Elena Burke, José Antonio Méndez, Carlos Puebla… montonal de artistas a quienes admiré y religiosamente entrevisté como… ¡Dámaso Pérez Prado y Celia Cruz!
[ver video “Cuba. Ciencia y humanidad”: https://youtu.be/K7oF1HYPRwM]
En 1978, mi brodi Armando me pagó el viaje a Cuba para asistir al XI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, el cual se llevó a cabo en La Habana. Experiencia inolvidable del fructífero intercambio cultural por la unidad latinoamericana y los avances del pueblo cubano en educación, salud, igualdad de género y deporte. Vi y oí al comandante Fidel Castro cerrar el magno evento en la Plaza de la Revolución, el 6 de agosto, así:
¡Qué hermoso es realmente un Festival Mundial de Jóvenes! (…) Todas las causas justas, las más nobles actividades a las que consagra hoy sus esfuerzos el género humano estuvieron aquí representadas. Brillaron especialmente los sentimientos de solidaridad y paz, que inspiraron el lema de este Festival (…) Paz que los pueblos anhelan, que los jóvenes y niños del mundo demandan con fuerza incontrastable en esta era nuclear, para preservar su derecho a la vida y un destino mejor para todos los pueblos. ¡Guerra a la guerra! proclaman los jóvenes del mundo. Los guerreristas no pasarán. Los partidarios de llevar al mundo a un holocausto nuclear, antes que resignarse a la idea de los hombres y los pueblos libres de toda forma de explotación, no pasarán. Los aventureros que demencialmente preconizan y auguran un apocalipsis para la humanidad, no pasarán.
¿Pasarán? ¿Pasarán? Pasarán, sí, ¡pero al basurero de la historia!
[ver video de la doctora Campa sobre Fidel: https://youtu.be/BYi5Yhw1bTc]

Mujeres de fuego
Aquel discurso de Fidel culminó con el comandante destacando la solidaridad y el internacionalismo, ideales básicos para la Revolución Cubana al punto de que Cubita la bella alfabetizó 10 millones de personas de 30 países con su método “Yo sí puedo”; haber devuelto la vista a cerca de 4 millones con su “Operación Milagro” y enviando equipos de rescate a naciones azotadas por terremotos, huracanes, epidemias y genocidios desde 1960…
En total son 165 países del planeta a los cuales Cuba ha enviado personal especializado, así como insumos médicos, equipos y fármacos desarrollados por las mujeres de la industria biotecnológica en la isla. Recordemos aquí que las mujeres cubanas representan el 70 % de la fuerza laboral en los laboratorios farmacéuticos y centros de investigación. Durante la pandemia del Covid-19 fueron ellas quienes diseñaron las vacunas cubanas que distribuyeron para bienestar de los pueblos de México.
[ver video: https://youtu.be/TNXepqwVbQM]
“Abdala” y “Soberana”
El desarrollo de las vacunas Abdala y Soberana fue liderado por doctoras científicas cubanas, consideradas hoy heroínas nacionales en la isla.
Marta Ayala Ávila, experta en ingeniería de proteínas y directora del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de Cuba, estuvo al frente de Abdala, la primer vacuna de América Latina con autorización de uso de emergencia. Ella supervisó los rigurosos ensayos clínicos que demostraron su efectividad superior al 90 % en pacientes graves.
Belinda Sánchez Ramírez, directora de Inmunología Tumoral en el Centro de Inmunología Molecular (CIM), ha sido una de las mujeres clave en el diseño de los antígenos para la vacuna Soberana. Su equipo en el CIM aportó las bases científicas para que las vacunas respondieran eficazmente incluso ante nuevas variantes.
[ver video https://youtu.be/HFrJiG11_yw]
Dagmar García Rivera, jefa de investigaciones del Instituto Finlay de Vacunas, fue la lideresa científica de Soberana 02 y Soberana Plus, con enfoque de eficacia en la niñez, basada en plataformas de vacunas conjugadas que Cuba domina desde hace décadas. [ver https://youtu.be/X-FR0UXnlNI]
Tania Crombet Ramos, principal investigadora clínica de la vacuna terapéutica CIMAvax-EGF contra el cáncer de pulmón. Este medicamento permite a pacientes en etapas avanzadas una alta calidad de vida por años.
Concepción Campa Huergo, directora del Instituto Finlay, fue la doctora que encabezó la creación de la VA-MENGOC-BC, primera vacuna mundial contra el meningococo B.
María Guadalupe Guzmán, al frente del Instituto Pedro Kouri, recibió el Premio L’Oréal-UNESCO “La Mujer y la Ciencia” por sus investigaciones pioneras sobre la patogénesis del dengue, y Tania Valdés González, doctora líder en el desarrollo de Gurmeric, producto natural derivado de la cúrcuma con potentes propiedades antibacterianas y antivirales, útil como tratamiento preventivo en la pandemia.

Amor con amor se paga
Igual que a mi maestro Perdomo, agradezco a la bella Cuba por existir. Más allá de la hermandad política, a México y Cuba los unen lazos geográficos antiquísimos: las tierras de nuestros países eran una misma masa continental.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha insistido en enviar a la isla ayuda y petróleo, tras la prohibición y advertencia de Trump con agarrar Cuba. En agradecimiento a la medicina cubana que salvó vidas durante la pandemia de Covid en México, ella recuerda el refrán: “Amor con amor se paga”.
Tirso de Molina citó aquel proverbio empleado durante el Siglo de Oro español (Pues si a Elvira debo amor, justo es que le satisfaga, que amor con amor se paga, como rigor, con rigor en Amar por Arte Mayor), el cual José Martí retomó para dar vida a su obra teatral homónima cuando ÉL dice: Pues ese proverbio sea. Ingratas hay quien lo olvidan y torpes que lo desdeñan.
Cuando pienso cómo nuestra mujer presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha evitado la confrontación con Trump, reiterando su apoyo a la soberanía pacífica de los países y el envío de gas a Cuba, siento que su espíritu de lucha por el humanismo universal merece valoración y respeto. El gobierno de Claudia Sheinbaum es lo mejor que pudo suceder a la nación mexicana. Igual que como me pasó a mí con Perdomo y a Cuba con Martí.
Allende los dones materiales con que la naturaleza ha prodigado nuestro país, Claudia de México es mujer de ciencia que invita al mundo para dar no lo que nos sobra, sino aquello que poseemos: dar amor y amar lo que somos para valorar lo que tenemos en el presente, en lugar de darlo por sentado.

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