Guadalajara puede recorrerse también a través de sus sabores. En sus mercados, barrios y restaurantes conviven preparaciones que forman parte de la cocina tradicional de Jalisco con propuestas que han llevado los ingredientes locales a nuevas experiencias gastronómicas.
En el marco del Día Mundial del Turismo, que se celebra cada 27 de septiembre, la capital jalisciense ofrece una ruta para quienes quieren conocer el destino desde su comida, con opciones que van desde los clásicos de la cocina tapatía hasta bebidas y postres que forman parte de su identidad.
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Los clásicos que no pueden faltar
Una visita a Guadalajara difícilmente estaría completa sin probar una birria, uno de los platillos más representativos de Jalisco. La preparación, tradicionalmente elaborada con carne de chivo o res y acompañada con tortillas, cebolla, limón y salsas, puede encontrarse en distintos puntos de la ciudad.
Otro de los imprescindibles es la carne en su jugo, preparada con carne de res, tocino y frijoles, además de otros ingredientes que varían de acuerdo con cada establecimiento.
La lista continúa con la torta ahogada, uno de los alimentos más reconocibles de Guadalajara. Su ingrediente principal es el birote salado, un pan de corteza crujiente que se rellena tradicionalmente con carnitas y se acompaña con salsa de jitomate y chile.
Más que buscar una sola preparación, el visitante puede aprovechar el recorrido para conocer las diferentes versiones que ofrecen los establecimientos tapatíos y descubrir cómo cada lugar imprime su propio sello a estos platillos.
Mercados y barrios para comer como local
La gastronomía también puede convertirse en una forma de recorrer Guadalajara. Entre los puntos tradicionales se encuentran el Mercado Alcalde y el Mercado de Santa Tere, donde los antojitos forman parte de la vida cotidiana de la ciudad.
En Santa Teresita, por ejemplo, se encuentra una de las paradas mencionadas en las rutas gastronómicas de Guadalajara: Tostadas Don Ramón, establecimiento ubicado en el barrio de Santa Tere que ofrece tostadas de cuerito, pata deshuesada, oreja y trompa, acompañadas con salsa de jitomate. La tradición de este sitio también ha sido documentada por medios locales y publicaciones especializadas en gastronomía.
El propio barrio de Santa Tere puede convertirse en una ruta gastronómica, pues concentra mercados, establecimientos de comida y negocios que conservan preparaciones populares, se indica en un documento.
Para quienes buscan acercarse a la cocina basada en el maíz, otra opción es Nejayote Molino, donde se pueden encontrar preparaciones como enchiladas de mole rellenas de cecina, huevos enhojados, gorditas de chicharrón y tacos de chile relleno, además de bebidas elaboradas con ingredientes menos habituales.
Tejuino, nieve de garrafa y jericaya
La ruta gastronómica por Guadalajara también tiene espacio para las bebidas y los postres. El tejuino es una bebida tradicional elaborada a base de maíz fermentado y piloncillo que suele servirse con hielo y, en Guadalajara, puede acompañarse con una bola de nieve de limón. Su sabor entre dulce y ácido lo convierte en una de las preparaciones que el visitante puede buscar durante un recorrido por la ciudad.
Otra opción es la nieve de garrafa, preparada artesanalmente mediante un proceso que utiliza recipientes de madera y metal. Los sabores pueden variar, por lo que probar una durante un paseo por Guadalajara puede convertirse en otra forma de acercarse a las tradiciones locales.
Y para cerrar la ruta está la jericaya, postre elaborado con leche, huevo, azúcar y canela. Su característica más reconocible es la superficie dorada que se forma al hornearla, mientras que el interior conserva una textura suave.
La cocina de Guadalajara permite así combinar un recorrido turístico con diferentes experiencias gastronómicas: desde comer una torta ahogada o una tostada en un barrio tradicional hasta probar preparaciones basadas en maíz, bebidas locales y postres de origen jalisciense.
Para el visitante, la ruta puede comenzar en un mercado, continuar por alguno de los barrios tradicionales y terminar con un tejuino, una nieve de garrafa o una jericaya. Una manera de conocer Guadalajara que, además de recorrer sus calles, invita a descubrir parte de la historia y las costumbres de Jalisco a través de la mesa.
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