a llegada del chef turco Salt Bae a México generó gran expectativa entre las celebridades y los amantes de la gastronomía por incluir en sus platillos oro comestible.
Con cortes de carne cubiertos por finas láminas doradas y cuentas que alcanzan miles de dólares, el empresario convirtió este ingrediente en una marca personal que generó fascinación, críticas y curiosidad sobre este costoso ingrediente.
Pero más allá del espectáculo en redes sociales, el oro comestible tiene una historia que se remonta siglos atrás, pues su uso está ligado al poder, la riqueza y la búsqueda de exclusividad, aunque también se relaciona con mitos sobre sus supuestos beneficios para la salud y su verdadero aporte gastronómico.
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¿Qué es el oro comestible?
El oro comestible es oro puro procesado especialmente para consumo humano y generalmente se utiliza en forma de hojas ultradelgadas, polvo o escamas decorativas.
Las autoridades sanitarias de distintas regiones, incluida la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria y la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, permiten el uso alimentario del oro bajo determinadas especificaciones de pureza. En Europa se identifica como aditivo alimentario E175.
Debido a que es un metal químicamente inerte, el organismo no lo absorbe ni lo procesa y tras su consumo, simplemente atraviesa el sistema digestivo y se elimina de manera natural.
¿A qué sabe el oro comestible?
Uno de los mitos más extendidos es que el oro aporta un sabor especial o transforma la experiencia gastronómica, sin embargo, especialistas en gastronomía y ciencia de los alimentos coinciden en que el oro puro no tiene sabor, aroma ni textura significativa.
En ese sentido, la respuesta es sencilla, el oro ¡no sabe a nada! y su función es exclusivamente estética.
Cuando una hamburguesa, un postre o un corte de carne aparece cubierto con oro, el verdadero objetivo es su impacto visual, pues este ingrediente no modifica de manera relevante el perfil sensorial del platillo.
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Una tradición que nació entre reyes y emperadores
Aunque hoy suele asociarse con restaurantes de lujo e influencers, el uso del oro en alimentos tiene una historia de más de dos mil años.
Diversas investigaciones históricas documentan que antiguas civilizaciones como los egipcios atribuían propiedades divinas al oro debido a su brillo y resistencia al paso del tiempo.
Posteriormente, en la Antigua Roma, algunas élites utilizaban láminas doradas para decorar banquetes y exhibir poder económico.
Mientras que durante la Edad Media y el Renacimiento, el oro se convirtió en un símbolo habitual de las mesas reales europeas, en las que reyes, nobles y miembros de la aristocracia utilizaban hojas doradas para adornar panes, frutas, dulces y bebidas durante celebraciones especiales.
Pero más allá del sabor, el objetivo era demostrar riqueza y prestigio frente a invitados y rivales políticos.
El mito de los beneficios para la salud
Durante siglos, el oro también estuvo rodeado de creencias medicinales, pues alquimistas y médicos de distintas épocas aseguraban que podía prolongar la vida, mejorar la salud o incluso otorgar propiedades rejuvenecedoras.
Sin embargo, la evidencia científica actual no respalda esas afirmaciones.
Los organismos reguladores consideran que el oro comestible es seguro porque no reacciona químicamente dentro del cuerpo, pero no existen pruebas sólidas de que aporte beneficios nutricionales o terapéuticos.
En otras palabras, el oro puede es seguro para consumir en pequeñas cantidades, pero no ofrece ventajas para la salud.
¿Por qué es tan caro?
El elevado precio del oro comestible se explica principalmente por el valor del metal y el complejo proceso necesario para transformarlo en láminas extremadamente delgadas.
Una hoja de oro puede medir apenas unas micras de grosor y requiere técnicas especializadas de manufactura.
En muchos casos el costo final de los platillos con un toque dorado no responde únicamente al valor del oro que lleva, sino a la experiencia de lujo, exclusividad y marketing que los rodea.
Salt Bae y el fenómeno del oro en la gastronomía
Aunque este ingrediente se utiliza desde hace muchos años, actualmente tiene un nuevo auge debido a la popularidad de Salt Bae.
El empresario turco alcanzó fama mundial en 2017 por sus videos virales en redes sociales, donde mostraba su peculiar forma de sazonar carne.
Posteriormente, su cadena de restaurantes elevó el uso del oro comestible a un nuevo nivel al ofrecer cortes cubiertos completamente por hojas doradas.
Sus famosos steaks bañados en oro se convirtieron en una atracción turística y en una muestra de lujo extremo para celebridades, deportistas y figuras públicas, que buscan una experiencia gastronómica basada en la exclusividad y el espectáculo.
El chef turco inauguró recientemente su primer restaurante Nusr-Et en la Ciudad de México, ubicado sobre Paseo de la Reforma, en vísperas del Mundial de 2026.
El establecimiento, famoso por sus cortes premium y sus platillos cubiertos con hoja de oro comestible de 24 quilates, forma parte de una cadena internacional con presencia en ciudades como Nueva York, Londres, Dubái, Doha y Milán.






