En un contexto donde uno de cada cinco adultos en México vive con síntomas de ansiedad severa y más del 40% de los empleados sufre de estrés constante, la arquitectura emerge como una herramienta vital de sanación.
Bajo esta premisa, Daniel Amkie, fundador del despacho DAW, diseñó Olita Puerto Escondido, un refugio estratégico pensado para «bajar la alerta» y recuperar la calma mental.
Ubicado sobre un acantilado, este espacio rompe con lo convencional mediante una volumetría que emula el movimiento de las olas, aprovechando la ventilación cruzada y la orientación natural para crear un microclima de serenidad.
La convivencia entre el concreto, la madera y la vegetación, sumada a la vista ininterrumpida del horizonte, permite a los huéspedes desconectarse del ruido exterior para reconectar con su propio ritmo.
Olita se presenta como el santuario ideal para viajeras que buscan seguridad, privacidad y una conexión profunda con la naturaleza oaxaqueña. El complejo ofrece una experiencia integral que va más allá del hospedaje, incluyendo yoga frente al mar, meditación y encuentros con la cultura local en un entorno de departamentos amplios con terrazas abiertas y un rooftop frente al océano.
A solo unos pasos de la tranquilidad de Playa Manzanillo, Olita ofrece experiencias a la medida de cada visitante y permite vivir una pausa reparadora, ya sea en contemplación individual o en convivencia entre amigas.






