Las enfermedades del endometrio más frecuentes en México incluyen el cáncer de endometrio —quinta causa de cáncer ginecológico—, la endometriosis, la hiperplasia endometrial y los pólipos. El cáncer endometrial presenta una alta tasa de curación si se detecta tempranamente y es más común en la posmenopausia, con un estimado de 5 mil 508 casos anuales.
La endometriosis y la adenomiosis no son cancerosas, pero son altamente incapacitantes. Causan dolor pélvico crónico hasta en el 80% de los casos, dismenorrea severa, dispareunia e infertilidad, la cual afecta a la mitad de las pacientes; además, pueden comprometer órganos como el intestino, la vejiga y, excepcionalmente, los pulmones o el cerebro en casos profundos.
La endometriosis afecta aproximadamente a una de cada 10 mujeres en edad reproductiva, según estimaciones de la Secretaría de Salud. Esto equivale a varios millones de mujeres, con una prevalencia que puede llegar al 35% entre aquellas con infertilidad. Se considera una emergencia de salud pública por su infradiagnóstico.
Reduce significativamente la calidad de vida, así como la salud mental y sexual. El riesgo de cáncer de ovario asociado es bajo, pero ligeramente elevado en algunos subtipos. No es mortal directamente, pero el dolor crónico y las cirugías repetidas pueden generar complicaciones.
Retrasos en la atención de endometriosis y adenomiosis en el sector salud
Las mujeres que padecen estas enfermedades se quejan de que hay incomprensión y retrasos importantes en la atención de endometriosis y adenomiosis en el IMSS y, en general, en el sistema de salud público de México, aunque no siempre se trata de discriminación intencional o sistemática contra las mujeres, sino de una combinación de factores estructurales y culturales comunes en muchas instituciones de salud.
¿Qué reportan las pacientes y las evidencias? Señalan un diagnóstico tardío, ya que las mujeres con endometriosis tardan en promedio nueve años desde que aparecen los síntomas hasta obtener un diagnóstico certero. Esto es similar a lo que ocurre en muchos países. Muchas pacientes relatan que en el primer nivel de atención —medicina familiar— les dicen que “es normal el dolor menstrual”, que “es psicológico”, que “exageras” o lo resuelven con analgésicos o cambios en la dieta.

Falta de conocimiento o minimización del dolor
Hay quejas frecuentes de que médicos generales o incluso algunos ginecólogos no dan la importancia adecuada al dolor pélvico crónico, la dismenorrea incapacitante, el dolor durante las relaciones sexuales, los sangrados abundantes o los problemas de fertilidad. Esto genera frustración y sensación de incomprensión o invalidación del sufrimiento.
Limitaciones en estudios y tratamientos: el IMSS tiene guías clínicas que reconocen la endometriosis y la adenomiosis como causas de dismenorrea secundaria, y cuenta con hospitales de segundo nivel para trastornos menstruales. Sin embargo, el acceso a ecografías especializadas, resonancia magnética (para adenomiosis o endometriosis profunda) o laparoscopía (el gold standard para confirmar endometriosis) suele tener listas de espera largas o no siempre está disponible rápidamente. El tratamiento hormonal o quirúrgico especializado también puede demorarse.
La adenomiosis es aún más complicada porque se diagnostica con mayor dificultad (a menudo por imagen o histopatología después de una histerectomía) y sus síntomas se solapan mucho con la endometriosis, los miomas o los problemas hormonales.
El problema es más bien un sesgo de género en la medicina. El dolor menstrual se ha “normalizado” durante décadas, y las enfermedades que afectan principalmente a mujeres han recibido menos investigación y atención. Esto ocurre en el IMSS, el ISSSTE, el sector privado y en muchos países. No es exclusivo de México.
¿Qué son estas enfermedades?
La endometriosis y la adenomiosis son dos enfermedades ginecológicas benignas frecuentes que afectan a muchas mujeres en edad reproductiva. Ambas involucran tejido similar al endometrio (el revestimiento interno del útero), pero se diferencian principalmente por dónde crece ese tejido.

¿Qué es la endometriosis?
La endometriosis ocurre cuando tejido similar al endometrio crece fuera del útero, en lugares donde no debería estar, como:
- Ovarios
- Trompas de Falopio
- Superficie externa del útero
- Intestinos, vejiga u otros órganos pélvicos
Este tejido responde a las hormonas del ciclo menstrual. Se engrosa, se rompe y sangra cada mes, pero, como está fuera del útero, no puede salir del cuerpo fácilmente. Esto provoca inflamación, cicatrices (adherencias) y dolor.
Síntomas comunes:
- Dolor pélvico intenso, especialmente durante la menstruación (dismenorrea)
- Dolor durante las relaciones sexuales (dispareunia)
- Dolor al defecar u orinar
- Sangrado menstrual abundante o irregular
- Infertilidad (afecta a muchas mujeres)
- Fatiga, náuseas o dolor crónico en la pelvis
Afecta aproximadamente a una de cada 10 mujeres en edad fértil. La causa exacta no se conoce, aunque hay varias teorías (menstruación retrógrada, factores genéticos, inmunológicos, etc.).

¿Qué es la adenomiosis?
La adenomiosis (a veces llamada “endometriosis interna”) ocurre cuando el tejido endometrial crece dentro de la pared muscular del útero (miometrio). Esto hace que las paredes del útero se engrosen y el útero se agrande. El tejido sigue respondiendo al ciclo menstrual y sangra dentro del músculo uterino, lo que genera inflamación y mucho dolor.
Síntomas:
- Cólicos menstruales intensos (dismenorrea)
- Dolor pélvico crónico o sensación de pesadez en la parte baja del abdomen
- Dolor durante las relaciones sexuales
- Útero agrandado y sensible (se puede detectar en la exploración)
- Posible infertilidad o mayor riesgo de aborto
Es más frecuente en mujeres de 30 a 50 años, especialmente después de haber tenido hijos. Los síntomas suelen mejorar o desaparecer después de la menopausia.
El cáncer de endometrio
Más de 5 mil 300 mujeres son diagnosticadas cada año con cáncer de endometrio en México. Cada año, más de mil 300 mujeres pierden la vida en México a causa del cáncer de endometrio, una enfermedad que sigue siendo uno de los mayores retos en la oncología ginecológica.
Se estima que cada día alrededor de 14 mujeres en México reciben un diagnóstico que puede transformar por completo su vida. Esta enfermedad, que suele presentarse con síntomas como sangrado después de la menopausia o entre periodos y dolor pélvico, es la segunda neoplasia más frecuente entre los cánceres ginecológicos en el país.
México cuenta ahora con una nueva opción terapéutica: Dostarlimab, un anticuerpo monoclonal indicado para casos avanzados o recurrentes de cáncer de endometrio. Este tratamiento —aprobado por organismos internacionales como la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, y en México por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris)— señala que representa una nueva opción para las mujeres que enfrentan etapas críticas de esta enfermedad.
El riesgo de cáncer de endometrio aumenta con la edad, sobre todo después de la menopausia, y está asociado a factores como obesidad, uso prolongado de terapia hormonal o no haber estado embarazada. Detectar la enfermedad a tiempo y acceder a opciones terapéuticas innovadoras puede marcar una diferencia real en la vida de las pacientes y sus familias.
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