El gobierno federal apuesta a una estrategia de inversión pública y mixta como eje central para impulsar el crecimiento económico de México durante los próximos años, con un portafolio proyectado de 5.6 billones de pesos enfocado principalmente en energía, infraestructura, conectividad y transporte.
Durante la inauguración de la Cátedra SHCP–Facultad de Economía “Inversión y crecimiento para el desarrollo compartido de México”, el secretario de Hacienda, Edgar Amador Zamora, aseguró que el llamado Plan México busca elevar la inversión nacional del 25% al 28% del PIB hacia 2030, generar 1.5 millones de empleos especializados y sostener un crecimiento económico anual cercano al 3%.
La estrategia combina recursos públicos y participación privada en proyectos considerados prioritarios para fortalecer la capacidad productiva del país.
Energía, trenes e infraestructura concentran la mayor inversión pública y mixta
El titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público detalló que actualmente existen 29 polos de desarrollo en marcha y que el gobierno proyecta construir tres mil kilómetros de trenes de pasajeros antes de 2030.
Además, la administración federal pretende aumentar el peso de las exportaciones del 16.3% al 19% del PIB, como parte de una estrategia orientada a fortalecer la competitividad y la integración productiva.
Dentro del paquete total de inversión pública y mixta, el sector energético concentrará el 54.1% de los recursos, mientras que los proyectos ferroviarios absorberán el 15.6% y las carreteras el 13.9%.
Los puertos recibirán el 6.5% de la inversión proyectada; salud, el 6.2%; agua, el 2.8%; aeropuertos, el 0.4%; y educación, el 0.3%.
El funcionario presentó esta distribución como una apuesta para impulsar la soberanía productiva, mejorar la conectividad nacional y generar empleos especializados de largo plazo.
Digitalización, vivienda y salud forman parte del Plan México

El Plan México también prevé inversión pública y mixta para la expansión de la infraestructura digital y de servicios públicos.
Hacienda proyecta aumentar el acceso a internet del 81% al 92% de la población, además de profundizar la digitalización de pagos y trámites gubernamentales, incluidos servicios de salud.
Amador Zamora anunció asimismo la construcción de un millón de viviendas y la meta de reducir la población sin acceso a servicios médicos al 22%.
En materia hídrica, el gobierno informó que existen 17 proyectos estratégicos relacionados con agua e infraestructura hidráulica.
Soberanía energética y renovables, ejes del plan económico
Uno de los componentes centrales de la estrategia económica es el fortalecimiento energético.
El secretario de Hacienda señaló que el gobierno proyecta incrementar en 22 gigawatts la capacidad eléctrica nacional hacia 2030 y elevar la participación de las energías renovables del 17.4% al 21.5% de la generación eléctrica total.
Además, la administración federal busca incrementar la producción de gas a 45 millones de pies cúbicos para garantizar el abasto energético interno.
El gobierno federal considera la soberanía energética como condición indispensable para sostener el crecimiento económico y reducir vulnerabilidades frente al entorno internacional.
Persisten rezagos estructurales en la economía mexicana
Pese al optimismo planteado por Hacienda, México enfrenta un entorno marcado por bajo crecimiento económico, informalidad laboral elevada y rezagos históricos en infraestructura social y productiva.
A ello se suma el deterioro de la seguridad pública, considerado por organismos empresariales y mediciones del Instituto Nacional de Estadística y Geografía como uno de los principales factores que inhiben nuevas inversiones privadas.
Diversos organismos internacionales estiman que el crecimiento potencial del país se mantiene entre 1.5% y 2% anual, limitado por problemas de productividad, debilidad institucional y baja inversión en ciencia y tecnología.
Infraestructura no resolverá sola los desafíos económicos
Aunque el gobierno apuesta a que la expansión de infraestructura y energía reactive la economía, especialistas advierten que esos proyectos no bastan para resolver problemas estructurales relacionados con seguridad, certidumbre regulatoria y fortalecimiento institucional.
El propio portafolio presentado por Hacienda concentra la mayor parte de los recursos en energía, trenes y conectividad, mientras sectores como salud, agua y educación recibirán porcentajes considerablemente menores pese a su impacto en productividad y desarrollo social.
La inseguridad y la fragmentación territorial también continúan afectando cadenas logísticas y polos industriales en distintas regiones del país.
UNAM reivindica papel de la educación pública en el desarrollo económico

Durante el encuentro realizado en la Universidad Nacional Autónoma de México, el rector Leonardo Lomelí Vanegas sostuvo que la institución ha mantenido su papel histórico en la formación de economistas para el sector público y en el diseño de políticas orientadas al crecimiento con equidad.
Lomelí afirmó que México enfrenta un contexto internacional complejo que obliga a construir un modelo de crecimiento sustentable capaz de fortalecer la soberanía nacional.
Por su parte, la directora de la Facultad de Economía, Lorena Rodríguez, defendió el papel de las universidades públicas en la discusión de los grandes problemas nacionales.
La académica señaló que hablar de desarrollo compartido implica discutir el papel de la inversión pública y privada, la política industrial y el financiamiento del bienestar.
Educación pública, ciencia y capital humano

Lorena Rodríguez advirtió que ninguna estrategia de desarrollo nacional puede sostenerse sin universidades públicas fuertes, inversión en ciencia y formación de capital humano.
La séptima edición de la Cátedra SHCP–Facultad de Economía se realizó en medio de la discusión sobre el rumbo económico del país para los próximos años, en un escenario marcado por desaceleración global, tensiones comerciales y presiones sobre inversión y crecimiento.
El gobierno federal apuesta a que la inversión pública y mixta, junto con infraestructura, energía y conectividad, permita convertir el gasto estratégico en un motor sostenido de expansión productiva hacia el cierre de la década.
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