El Palacio de Bellas Artes se convirtió en una gran fiesta cultural para celebrar los 30 años de Alas y Raíces, el programa de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México que desde 1996 trabaja para garantizar los derechos culturales de bebés, niñas, niños y adolescentes en todo el país.
Durante una jornada de 10 horas continuas, cientos de familias participaron en talleres, conciertos, actividades escénicas, experiencias sensoriales e instalaciones lúdicas que transformaron uno de los recintos culturales más emblemáticos de México en un espacio dedicado completamente a las infancias.
La celebración también sirvió para reconocer el impacto que Alas y Raíces ha tenido durante tres décadas al impulsar una visión donde las niñas, niños y jóvenes no solo son espectadores, sino también creadores y protagonistas de la vida cultural en México.
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“El derecho a la cultura empieza por las infancias”
Durante el festejo, la secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, destacó la importancia de fortalecer programas culturales dirigidos a las nuevas generaciones.
“Hemos estado todo el día en Bellas Artes, donde merecen estar las niñas y los niños, porque el derecho a la cultura empieza por las infancias”, expresó.
La funcionaria señaló que Alas y Raíces se ha consolidado como una de las políticas culturales más longevas del país gracias a su trabajo permanente en comunidades, escuelas, hospitales y espacios públicos de todo México.
Por su parte, Guillermina Pérez Suárez, coordinadora nacional de Desarrollo Cultural Infantil – Alas y Raíces, destacó que el programa existe gracias al trabajo colectivo de promotores, artistas, talleristas y redes comunitarias en las 32 entidades del país.
Alas y Raíces llegó a todo México en 2025
Uno de los anuncios más relevantes durante la conmemoración fue el fortalecimiento de la presencia nacional del programa.
En 2025, la Secretaría de Cultura firmó convenios de colaboración con las 32 entidades federativas, ampliando el alcance de Alas y Raíces a comunidades indígenas, zonas rurales, hospitales infantiles, mercados, bibliotecas, albergues, centros comunitarios y centros de atención para adolescentes.
Además, el programa desarrolló actividades culturales en clínicas del IMSS e ISSSTE, casas hogar, reclusorios para mujeres, ejidos y campos agrícolas migrantes, llevando experiencias artísticas a contextos donde históricamente el acceso a la cultura había sido limitado.
Teatro, fotografía y experiencias sensoriales
Como parte de la celebración, en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes se estrenó “El vuelo que aúlla”, una puesta en escena creada especialmente para el aniversario de Alas y Raíces.
La obra, que agotó localidades en un solo día, reunió a artistas como Aziz Gual, Erika Torres, Alejandro Preisser y Daniela Arroio junto con alumnas del Centro Estatal de Bellas Artes de Yucatán.
La pieza utilizó elementos de clown, danza y música en vivo para reflexionar sobre la imaginación, la identidad y la reconstrucción colectiva, conceptos que han acompañado al programa desde su creación.
Otro de los momentos destacados fue la exposición fotográfica “Aquí estoy”, integrada por imágenes tomadas por niñas, niños y jóvenes de las 32 entidades del país y curada por Simon Gerbaud.
Desde su creación, Alas y Raíces impulsó proyectos que buscan acercar el arte y la cultura a las infancias desde una perspectiva de derechos humanos, inclusión y participación comunitaria.
A lo largo de 30 años, el programa desarrolló talleres, festivales, publicaciones, actividades artísticas y procesos de formación cultural que han impactado a miles de niñas, niños y adolescentes en México.






