Tras el incidente registrado el pasado domingo en la Estación Migratoria Siglo XXI, localizada en el municipio fronterizo de Tapachula, Chiapas, dos personas fueron remitidas a las autoridades. El Instituto Nacional de Migración (INM) aclaró que son probables responsables de intentar provocar un incendio mediante la quema de una colchoneta durante una protesta, descartando un amotinamiento.
Sin embargo, ese no es el fondo del asunto. Fuentes del mismo INM sostienen que, en el momento de los hechos, había unas 100 personas en el interior de las instalaciones, cuya capacidad es para al menos 500; es decir, el problema que originó el motín no fue el hacinamiento.
También es cierto que dentro de la Estación Migratoria Siglo XXI se encuentran en su mayoría migrantes de nacionalidad cubana y venezolana. Gran parte de ellos han sido expulsados de Estados Unidos y, a pesar de que México formalmente no es un país que reciba migrantes de terceros países, las naciones de origen no están recibiendo a sus connacionales. Como resultado, quedan prácticamente abandonados en México, donde su estatus migratorio es incierto: no pueden regresar a Estados Unidos ni volver a sus propias naciones, pero tampoco quieren quedarse en territorio mexicano.
Perfil de los migrantes retenidos
En el caso de los 40 migrantes que escenificaron los disturbios dentro de las instalaciones de la Estación Migratoria Siglo XXI, ellos comparten características muy específicas. El grupo destaca por los siguientes rasgos:
- Tienen nacionalidad cubana y venezolana.
- Son en su mayoría hombres mayores de 40 años, e incluso algunos de la tercera edad.
- Hicieron la mayor parte de su vida en Estados Unidos.
Irregularidades y extorsiones en el instituto
Diversas organizaciones humanitarias de apoyo aseguran que, una vez que los migrantes llegan a México, son recluidos en la estación migratoria. Sin embargo, sus familiares que radican en Estados Unidos reciben llamadas de extorsión exigiendo la cantidad de 300 dólares para liberarlos de esta “gran prisión”, como la denominan los propios extranjeros.
Otra modalidad que se ha estado dando en la estación migratoria de Tapachula es hacerles creer a los familiares que los recién deportados están secuestrados.
Desesperación ante la opacidad migratoria
Si bien la normatividad establece que los deportados tienen un plazo de 36 horas para ser liberados de la estación migratoria a la que llegan en México, por motivos desconocidos las autoridades de este lugar los dejan en el interior de 15 a 20 días. Durante este tiempo, los migrantes no saben cuál es su situación legal ni qué van a hacer.
El activista Luis Rey García Villagrán, fundador del Centro de Dignificación Humana AC, reveló que en la estación migratoria los mantienen en contra de su voluntad por más de 10 días, pidiéndole dinero a sus familiares que están en Estados Unidos o en Cuba.
Traslados desde la frontera norte
Los migrantes expulsados llegan cansados después de vivir amargas experiencias con el ICE. Ellos acusan a dicha agencia estadunidense de concretar deportaciones ilegales.
García Villagrán denunció que los migrantes deportados de Estados Unidos enfrentan los peores abusos. Las autoridades los someten a un recorrido desgastante que incluye:
- Entrega al INM en la frontera norte.
- Traslados vía terrestre a lo largo del país.
- Llegada a ciudades de la frontera sur, como Tapachula, Chiapas, y Villahermosa, Tabasco.
El “ICE mexicano”
Pero al llegar a México, aquí en Tapachula, su pesadilla no acaba. Tendrán que enfrentarse al otro “ICE mexicano”, el cártel del Instituto Nacional de Migración, que los retiene y prácticamente los secuestra a puerta cerrada.
Al respecto, dijo que existe una terrible opacidad sobre lo que sucede en esta estación. “Hay una opacidad y clasismo en el tema migratorio, es terrible”, apuntó.
Violación a los derechos humanos
Justifica la acción de los migrantes, pues aparentemente no están de acuerdo en cómo se les trata. Denuncia que se violan sus derechos físicos y humanos al retenerlos contra su voluntad tanto tiempo, luego de haber sido deportados de Estados Unidos, sin saber qué hacer al estar en México y desconociendo su estatus migratorio.
Muchos son migrantes que hicieron toda su vida en Estados Unidos y ven que vuelven a vivir la misma experiencia de cuando fueron detenidos y deportados. La situación es desesperante, lo que provocó que intentaran salir quemando una colchoneta, hecho que, por fortuna, no pasó a mayores.
Hoy en la Estación Migratoria Siglo XXI pareciera ser un día normal, pero no lo es para los migrantes que se encuentran en su interior. La desesperación impera al no saber cuál será su suerte, sobre todo para los cubanos y venezolanos.
Modus operandi de las extorsiones
Respecto a los presuntos cobros realizados por personas que se hacen pasar por funcionarios de Migración, los afectados señalan que únicamente les prometen su liberación. Existe la presunción, por parte de los propios migrantes, de que se trata de agentes al interior del instituto, ya que argumentan que solo ellos tienen sus datos particulares y los teléfonos de sus familiares. Es poco probable que otra persona tenga la base de datos que permita ejecutar este tipo de extorsiones.
El cobro es de alrededor de 300 dólares por migrante. Los extorsionadores saben que sus familiares tienen, hasta cierto punto, la capacidad económica para pagar a esa mafia que está incrustada en el INM.
Prácticamente en todos los casos con los que se ha hablado, los migrantes han sido víctimas de este tipo de extorsiones, y lo peor es que la autoridad lo sabe.
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