Organizaciones protectoras de aves de Yucatán denunciaron la falta de sensibilidad y compromiso de las autoridades para proteger a los loros silvestres que utilizan la Plaza Grande de Mérida como refugio natural para descansar y pernoctar.
La denuncia surgió tras los festejos de la noche del 15 de septiembre, cuando concluyó la ceremonia de El Grito de Independencia en la plaza principal de la capital yucateca.
Después de las arengas del titular del Ejecutivo desde el balcón principal del Palacio de Gobierno, comenzó el espectáculo de fuegos artificiales ante miles de asistentes.
Representantes del Centro de Difusión y Conservación Ambiental Proyecto Santa María difundieron en redes sociales un video en el que se observa cómo varios loros abandonan de forma repentina las copas de los árboles al escuchar los primeros estruendos de la pirotecnia.
Plaza Grande, refugio de loros protegidos
La organización recordó que la Plaza Grande funciona como una zona habitual de pernocta para estas aves silvestres, consideradas en situación de riesgo y protegidas por la NOM-059.
Durante años, ciudadanos, especialistas y medios de comunicación han documentado la presencia diaria de estas parvadas en el centro histórico de Mérida.
“Es el lugar al que los loros llegan puntuales todas las tardes para descansar desde hace varios años y donde se sienten seguros para pasar la noche”, señaló la agrupación en un reporte sobre el comportamiento de estas aves, que recorren distintos parques y calles de la ciudad antes de regresar al sitio.
Los ambientalistas afirmaron que los efectos de la pirotecnia sobre la fauna no son un hecho aislado. Recordaron que el año pasado circularon imágenes de aves que cayeron al suelo en estado de confusión y con posibles lesiones tras la detonación de fuegos artificiales.
“Cada año ocurre lo mismo: las autoridades utilizan pirotecnia sin cumplir ninguna regulación”, sostuvo el organismo en sus publicaciones.
Reconocen impacto de la pirotecnia en los animales
La discusión sobre el uso de fuegos artificiales cobra relevancia porque la propia alcaldesa de Mérida, Cecilia Patrón Laviada, reconoció en enero pasado que la pirotecnia afecta de manera negativa a los perros y a otros animales.
La presidenta municipal admitió que los estruendos generan estrés, miedo y pánico, condiciones que alteran el bienestar de las mascotas y de otras especies sensibles al ruido.
Como parte de las medidas impulsadas por el Ayuntamiento, se restringieron permisos para instalar espacios destinados a la comercialización de pirotecnia dentro de la ciudad.
Sin embargo, la regulación de la venta de estos productos corresponde a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).
Además, la autoridad municipal promovió alternativas que reduzcan las afectaciones provocadas por el ruido intenso y protejan la sensibilidad auditiva de los animales.
La difusión del nuevo video reavivó el debate sobre el uso de pirotecnia durante eventos masivos y las posibles consecuencias para la fauna silvestre que habita espacios urbanos, especialmente en zonas donde existen especies protegidas que han encontrado refugio en la ciudad.








