El volumen aborda episodios de la historia del rock en México, Sudamérica, Cuba, Brasil, Chile y Argentina.
Fresquecito y documentado, el volumen antológico “La música conspira a cielo abierto. Rock y Censura en América Latina” nos lo envía desde Zacatecas su editor, Luis Adrián Díaz-Santana Garza, músico, guitarrista e historiador académico regiomontano y autor de más de una veintena de libros, entre ellos “Historia de la música norteña mexicana”, “El mexicano, malinchista popular” y “Panorama de la música popular mexicana”.
Los once textos en esta compilación de Díaz-Santana Garza (Monterrey, 1970), recién publicados por Vernon Press de Wilmington, Delaware, Estados Unidos, y Málaga, España, demuestran una vez más cómo en el extranjero se produce un mayor interés por la música popular nacional que en nuestro país.
El título del volumen proviene de la cita de Carlos Monsiváis en Los rituales del caos, que reza: “La música, la escena que recrea y enamora, conspira a cielo abierto y se ve representada por la historia del rock”.
Video: Polka por el guitarrista Díaz-Santana
“La música conspira a cielo abierto” consta de 235 páginas, con once capítulos y el prólogo de Juan Pablo González, profesor emérito de la Universidad Alberto Hurtado, de Chile, quien escribe:
“(…) este libro presenta un completo panorama del modo en que primero el rock and roll y luego el rock fueron percibidos en América Latina desde la cultura dominante y la manera en que esa percepción (…) desarrolló estrategias de menoscabo primero y de franca persecución y censura después (…) El propio editor de este libro, Luis Díaz-Santana Garza, nos presenta de forma sintética y certera los factores demográficos, tecnológicos, económicos, musicales e inter-raciales que estuvieron detrás del avasallador impacto del rock and roll en el mundo.”
Video: Díaz-Santana y esposa

Radicado en Zacatecas con su esposa y colega, la también investigadora, cantante concertista, doctora en Historia, miembro del Sistema Nacional de Investigadores y soprano Sonia Medrano Ruiz (XXI Medalla al Mérito Musical Candelario Huízar 2026), Luis Adrián Díaz-Santana Garza abre con “¡Ya quita esa música del demonio! La primera censura al rock en México y el mito de la originalidad (1956-1961)”, así:
“Con apoyo de los estudios culturales, en este capítulo presento un panorama de la temprana llegada del rock and roll a México, enfatizando la recepción social y la circulación que tuvo, su adopción por parte de la juventud como una forma de resistencia, y destaco la denostación y censura que una parte de la sociedad y los medios masivos le impusieron al nuevo género musical. Además, me interesa argumentar en contra del mito de una supuesta carencia de originalidad de estas primeras grabaciones realizadas en México durante la segunda mitad de la década de los cincuenta. Mi trabajo está basado en el concepto de “inversiones afectivas” del teórico estadounidense Lawrence Grossberg (…)”

Díaz-Santana nació en Monterrey, Nuevo León (1970). Es Licenciado en Música, Maestro en Humanidades, Doctor en Historia, docente-investigador de la Unidad Académica de Artes de la Universidad Autónoma de Zacatecas, con Perfil PRODEP y miembro del Sistema Nacional de Investigadores.
Video: Festival de Avándaro 1971
Cuerno de abundancia
“El rock and roll fue una válvula de escape de la realidad en una sociedad estratificada y con rígidos valores morales, convirtiéndose en un artefacto cultural capaz de crear una comunidad identitaria, incluso a nivel global”, sostiene el autor.
Este género se consolidó como una música abominable para los adultos, pero inclusiva para la juventud que, gracias al sentido de identidad, pertenencia y solidaridad, forjó una “red de empoderamiento”, aquella “alianza afectiva” de la que habló Grossberg (1984).
Asimismo, México es también centro geográfico de otros cuatro capítulos del libro:
V.- “Notas sobre una no-memoria: reflexiones sobre el rock y la censura después de Avándaro”, por el doctor Andrew J. Green, del Departamento de Música, King’s College London. Green examina críticamente lo que está en juego en las historias del rock nacional mexicano en la década de 1970, sobre todo, tras el Festival de Avándaro de 1971, al que siguió una ola de represión.
El rock nacional no fue aniquilado en los años setenta. Tampoco se redujo a la áspera “voz de los hoyos fonqui” representada por Three Souls in My Mind. Esta música todavía tiene voz y mucho qué decirnos en sus propios términos. Es un buen momento para escuchar la “voz rota” del rock nacional de los años setenta, a decir de Green.
VII.- “Entre iconoclasia y represión: artes escénicas, rock y música experimental en el cenit y nadir de la contracultura en México”, por J. Rodrigo Moreno Elizondo, del Archivo General de la Nación, da cuenta del desarrollo autónomo de distintas expresiones culturales y su convergencia en espacios públicos, en el marco de la aspiración de modernidad y experimentación estética.
Analiza la conjugación de artes escénicas, música y política en la búsqueda de incidir en la transformación de la conciencia de los públicos, a través de visiones de mundo alternativas.
IX.- “El concierto que no fue: satanismo, degeneración y la cancelación de Black Sabbath en el Bajío mexicano de los años ochenta”, por Sergio Miranda Bonilla, de UNIVA León, Universidad de Guanajuato.
A partir de la propuesta semiosférica del lingüista ruso Iuri Lotman sobre la cultura como sistema de códigos, este capítulo discute una articulación de significados entre la violenta represión de un festival de rock en octubre de 1989 en León, Guanajuato, y otros acontecimientos de la historia nacional y local para configurar maneras en que el rock y el metal se entienden.
XI.- “¿Pero quién demonios habla? Crítica social y sectores marginados en México a través de sampleos en canciones de Mano Negra y Manu Chao (1991-1998)”, por Alejandro Martínez de la Rosa, de la Universidad de Guanajuato, gira en torno a la importancia de los sampleos como herramienta significativa para realizar crítica social.
Revisa el uso político de la metáfora como estrategia discursiva en los discos de Mano Negra y en el primero solista de Manu Chao, entre 1991 y 1998.
Otras latitudes
El segundo capítulo versa acerca de “Una mirada regional a la represión y la censura al rock en América del Sur”, por Minerva Campion, de la Pontificia Universidad Javeriana, Colombia.
Ella analiza cómo el rock en Sudamérica fue hostigado entre las décadas de 1950 y 1990, influido por contextos políticos, golpes militares y tensiones socioculturales. A partir de una revisión bibliográfica, identifica tipos de censura pública, estructural y autocensura.
El tercero, “Radio Pirata: Historia, memoria y censura del rock en Cuba (1963-2003)”, por Junior Hernández Castro, de la Universidad de La Habana/FLACSO Ecuador, ahonda en la conflictiva relación entre el rock y el Estado cubano desde la década de los sesenta hasta el siglo XXI.
Y el cuarto, “El riesgo del cabello largo en el rock colombiano”, por Diana Marcela Corredor Palacios (ENES Mérida, Universidad Nacional Autónoma de México), se basa en los conceptos de “noopolítica” y “política menor” de Maurizio Lazzarato (2006), a fin de establecer el poder y el control sobre los cuerpos de los y las rockeras en Colombia de finales del siglo XX.
El resto
VI.- “Rock y represión: la censura y sus ecos en la música popular en Brasil”, por Mario Luis Grangeia, del Núcleo Interdisciplinar de Estudos sobre Desigualdade de la Universidade Federal do Rio de Janeiro.
Examina la censura al rock en Brasil como táctica de gobierno de lo visible y lo decible, vigente desde la dictadura militar (1964-1985) hasta el inicio de la democracia restaurada.
VIII.- “Sucede que me estoy quedando triste, sucede que me canso de reír: Rock chileno, dictadura y coerción, 1973-1983”, por César Albornoz, de la Pontificia Universidad Católica de Chile.
Investiga la represión en la historia contemporánea chilena durante los aciagos tiempos del usurpador Augusto Pinochet, durante los cuales la represión ejerció su mayor impacto coercitivo contra el rock.
X.- “La censura, el rock y la dictadura en Argentina: el caso de Prima Rock y otros festivales”, por Lisa Di Cione, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires/Universidad Nacional Arturo Jauretche/Instituto Nacional de Musicología “Carlos Vega”.
Las ligas entre el “rock nacional” (entendido como movimiento social) y el gobierno militar, que ocupó el poder entre 1976 y 1983 en Argentina, fueron contradictorias y complejas.
Músicos, productores, audiencias y funcionarios públicos articularon deseos, necesidades y objetivos heterogéneos para abrir diálogos durante la transición política hacia la democracia.
Así, el Festival Prima Rock de septiembre de 1981 constituye un caso propicio de reflexión.
Con extensas bibliografías, transcripción de partituras musicales e índice final, “La música conspira a cielo abierto. Rock y censura en América Latina” compila estudios profundos bien fundamentados.
Acaba de salir a la venta por Serie en música, de Vernon Press, y puede adquirirse vía Amazon.
Del vasto caleidoscopio de personajes mexicanos consultados o entrevistados para este libro, mencionaré algunos nombres: José Agustín, Carlos Monsiváis, Federico Arana, Tere Estrada, Sara Pantoja, Katya Mandoki, Juan Villoro, Antonio Malacara, Luis de Llano, José Antonio Alcaraz, Lalo Guerrero, Arturo Castelazo, Néstor García Canclini, Edgar Ceballos, Luis González de Alba, Marcelino Perelló, José Luis Paredes Pacho y Hermann Bellinghausen.
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