La estrategia prioriza el primer nivel de atención y la prevención mediante protocolos homologados para el sistema público.
La Secretaría de Salud implementa un modelo nacional de atención integral del síndrome cardio-renal-metabólico, con el objetivo de prevenir, detectar y atender de manera conjunta enfermedades relacionadas con el corazón, los riñones y el metabolismo.
El modelo se incorpora a los Protocolos Nacionales de Atención Médica (PRONAM), con criterios homologados para las instituciones públicas de salud y énfasis en la prevención y el primer nivel de atención.
El secretario de Salud, David Kershenobich, señaló que enfermedades como la diabetes, la hipertensión arterial, la enfermedad renal crónica y las alteraciones de lípidos están relacionadas entre sí y pueden incrementar el riesgo de complicaciones cardiovasculares y renales.
Kershenobich señaló que las enfermedades relacionadas con este conjunto de padecimientos están asociadas con cuatro de cada 10 defunciones en México, más de 300 mil al año.
El funcionario también destacó el impacto de la obesidad, relacionada con más de 120 mil defunciones anuales, de acuerdo con las cifras presentadas durante el anuncio del modelo.
¿Qué es el síndrome cardio-renal-metabólico?
El abordaje cardio-renal-metabólico considera la interacción entre alteraciones metabólicas, enfermedad renal y riesgo cardiovascular, de manera que una condición puede favorecer o agravar las otras.
El objetivo es dejar atrás una atención fragmentada de enfermedades que con frecuencia aparecen de manera conjunta y avanzar hacia un manejo integral centrado en la persona y sus factores de riesgo.
El Consejo de Salubridad General ya contempla dentro de los PRONAM una ruta de integración del síndrome cardio-renal-metabólico, además de protocolos específicos para enfermedad renal crónica, hipertensión arterial sistémica, diabetes tipo 2 y síndrome metabólico, y sobrepeso y obesidad.
Detectar riesgos antes de las complicaciones
El modelo plantea identificar oportunamente factores de riesgo y alteraciones relacionadas con estas enfermedades, antes de que evolucionen hacia complicaciones de mayor gravedad.
Entre las acciones previstas se encuentran la medición de peso, talla y presión arterial, así como análisis de sangre y orina para detectar oportunamente alteraciones de salud.
La estrategia también contempla acciones de promoción de estilos de vida saludables y prevención en escuelas y otros espacios comunitarios.
La prevención será el eje de la atención
“La prevención tiene que empezar antes de que la gente acuda al consultorio por alguna molestia o alguna enfermedad”, afirmó Kershenobich.
El modelo busca fortalecer el primer nivel de atención, donde se pretende identificar riesgos, establecer diagnósticos oportunos y dar seguimiento a las personas antes de que requieran atención por complicaciones.
La secretaria del Consejo de Salubridad General, Patricia Clark, señaló que el modelo contempla acciones de prevención, detección temprana, diagnóstico, seguimiento y tratamiento integral.
Protocolos homologados para el sistema público
Los Protocolos Nacionales de Atención Médica establecen directrices basadas en evidencia científica para la prevención, diagnóstico y tratamiento de enfermedades determinadas por el Consejo de Salubridad General.
Su objetivo es favorecer una atención integral y estandarizada en las instituciones públicas de salud.
La ruta cardio-renal-metabólica forma parte de este esquema y busca articular la atención de enfermedades que comparten factores de riesgo y pueden interactuar entre sí.
Tratamientos según las condiciones de cada paciente
El modelo contempla tratamientos farmacológicos de acuerdo con las condiciones y necesidades de cada paciente.
Entre los medicamentos mencionados durante la presentación se encuentran semaglutida, estatinas y dapagliflozina, utilizados para atender distintos componentes metabólicos, cardiovasculares y renales.
Su utilización deberá ajustarse a las indicaciones clínicas correspondientes y a las características de cada paciente.
La estrategia también contempla capacitación del personal de salud para aplicar los nuevos protocolos y fortalecer la atención integral desde el primer nivel.
Un cambio de atención fragmentada a integral
La Secretaría de Salud plantea que el nuevo abordaje no se limite a las unidades médicas, sino que incorpore acciones en los espacios donde las personas viven, estudian y se desarrollan.
El objetivo es que la prevención, la detección de riesgos y el seguimiento de enfermedades cardiovasculares, renales y metabólicas formen parte de una misma ruta de atención.
Con ello, el sector salud busca pasar de atender por separado enfermedades que frecuentemente se presentan de manera conjunta a un seguimiento integral de los riesgos y las condiciones de cada persona.
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