Por Guadalupe Vallejo
El Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) rechazó la propuesta de emblema que presentó el partido Somos, antes Somos México, que incluía esa frase en mayúsculas sobre la silueta de la República Mexicana. No obstante, avaló el color y nombre del partido político SOMOS.
Antes de la medianoche, sus integrantes presentaron ante el Instituto su nuevo emblema que incluye la palabra Somos en mayúscula y color rosa mexicano, sobre un fondo blanco, dado que solo contaban con 48 horas para realizar ese requisito.
Los argumentos
En sesión extraordinaria, el pleno del INE consideró cumplida la modificación de la denominación del partido político SOMOS, pero rechazó la propuesta de emblema presentada, al considerar que no se elimina el problema de identidad previamente señalado por la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).
Esto es, se consideró que la sustitución de la denominación “MX” por el mapa de la República Mexicana, acompañado del verbo “Somos”, constituía un símbolo inequívoco de identidad nacional y, en combinación con la denominación, transmitía la idea de representación del país en su conjunto.
Además, se consideró que aprobar el emblema en sus términos contravendría la jurisprudencia del TEPJF, que establece que denominación, emblema y colores deben diferenciar a cada partido político de las instituciones nacionales.
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Somos México, con o sin permiso
“A nosotros nos van a seguir diciendo SOMOS MÉXICO, con o sin permiso”, dijo Emilio Álvarez Icaza, representante de ese instituto ante el Consejo General.
Recordó que el partido cumplió en tiempo y forma con cada una de las modificaciones ordenadas por la autoridad electoral, sin embargo, por segunda ocasión, fue rechazado su emblema no así color y nombre del partido.
Para el activista, esta situación solo prolonga una controversia que coloca al partido en desventaja a 10 días del inicio del proceso electoral.
Acusó al Consejo General de exceder nuevamente sus atribuciones y recordó que durante 20 meses la propia autoridad permitió a la organización utilizar su identidad, realizar cerca de 400 asambleas y sumar a casi 300 mil ciudadanos.
“La ley no le da atribuciones para calificar a un partido como se está haciendo en estos momentos. Es un acto arbitrario y un atropello contra la libertad de asociación y los derechos políticos”, sostuvo.
Desde su óptica, primero se recurrió a una supuesta “neutralidad semántica” que no existe en la ley y ahora la restricción se extiende a la identidad gráfica.
Además, esa decisión sólo es un reflejo de los tiempos autoritarios que vive el país y cuestionó además la intervención presidencial en una controversia sobre el nombre y los colores de un partido opositor.






