“La Cenicienta”, uno de los ballets más queridos por el público, regresa al Palacio de Bellas Artes después de 10 años de ausencia para reencontrarse con espectadores de todas las edades.
La esperada producción de la Compañía Nacional de Danza (CND) no solo recupera la magia del clásico cuento de Charles Perrault, sino que la transforma en una experiencia visual y musical de gran formato, con más de 70 artistas en escena y música en vivo interpretada por la Orquesta del Teatro de Bellas Artes.
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Un regreso que el público esperaba desde hace una década
El regreso de “La Cenicienta” se convirtió en uno de los acontecimientos culturales más destacados de 2026, al punto de que las seis funciones programadas registraron localidades agotadas.
La historia es conocida por la joven que vive bajo el maltrato de su madrastra y sus hermanastras encuentra una oportunidad para cambiar su destino gracias a la ayuda de su Hada Madrina.
Sin embargo, verla sobre el escenario del Palacio de Bellas Artes es una experiencia completamente distinta.
La coreografía del reconocido Ben Stevenson, interpretada por los bailarines de la Compañía Nacional de Danza, da vida a momentos memorables como el baile real, el primer encuentro entre Cenicienta y el príncipe Henry, así como la emblemática escena en la que la protagonista pierde su zapatilla de cristal al sonar la medianoche.
Todo ello acompañado por la célebre partitura del compositor ruso Sergei Prokófiev, ejecutada en vivo por la Orquesta del Teatro de Bellas Artes bajo la dirección de Sylvain Gasançon.
Más de 70 artistas sobre el escenario
La magnitud de esta producción queda reflejada en la participación de más de 70 artistas entre bailarines, músicos y personal creativo.
La dirección artística corre a cargo de Erick Rodríguez, mientras que el elenco principal alterna a destacadas figuras de la Compañía Nacional de Danza.
Ana Elisa Mena, Greta Elizondo, Elisa Ramos y Valeria Mariaud interpretan a Cenicienta en distintas funciones, mientras que Alejandro Hidalgo, Alejandro Mendoza, Argenis Montalvo y Emanuel Talongo dan vida al príncipe Henry.
El resultado es una puesta en escena que combina virtuosismo técnico, elegancia y una narrativa capaz de conectar tanto con aficionados al ballet como con espectadores que se acercan por primera vez a este género.
Una experiencia para toda la familia
Uno de los aspectos que más ha destacado el público es la capacidad de “La Cenicienta” para acercar el ballet a niños y jóvenes.
Las escenas protagonizadas por las hermanastras aportan momentos de humor que ayudan a conectar con las nuevas generaciones y convierten la función en una experiencia ideal para disfrutar en familia.
Para muchos asistentes, además, se trata de una oportunidad para revivir una obra que marcó su infancia o juventud.






