Más que una función de teatro, “La insoportable levedad del Fer” es una celebración del género cabaret como un espacio de libertad creativa.
Por Felipe Cabello Zúñiga
Entre canciones y parodias políticas, personificaciones, referencias literarias y una mirada crítica sobre la actualidad nacional, el cómico, músico y periodista Fernando Rivera Calderón demuestra, con su producción La insoportable levedad del Fer, que el humor no solo sirve para provocar carcajadas: también puede convertirse en una forma de dialogar con el presente. Y quizá esa sea la razón por la que, jueves tras jueves, el público llena el Teatro El Vicio, en Coyoacán.
Jueves de cabaret
No había ni una sola butaca libre.
Las conversaciones se apagaron poco a poco cuando las luces de la sala cedieron todo el protagonismo al escenario. A partir de ese momento comenzaron las risas, los aplausos y el constante diálogo entre Rivera Calderón y los asistentes, quienes no se limitaron a observar el espectáculo: lo acompañaron, respondieron y terminaron siendo parte de él.
Con “La insoportable levedad del Fer” –ingenioso juego de palabras tomado de la novela “La insoportable levedad del ser”, del poeta checo Milan Kundera–, el actor de “Operación Mamut” construye una propuesta distinta cada semana. Lo que ocurre sobre el escenario de El Vicio nunca repite igual: salen nuevos personajes, se incorporan referencias a los acontecimientos políticos recientes; hay invitados sorpresa y una constante improvisación de monólogos y segmentos de video grabados en torno a un supuesto partido futbolero de fifís contra chairos, con todo y comentaristas, al estilo del célebre “Match Filosófico” entre griegos y alemanes, montado a la pantalla grande por la troupe de comedia inglesa Monthy Pyton.
Política, historia y cultura pasan por el humor en La insoportable levedad del Fer
La velada inició con un Fer desde las butacas, disfrazado de venerable intelectual, reflexionando sobre los recientes conflictos en la Casa del Poeta “Ramón López Velarde”. Luego, en homenaje al primer actor Alejandro Suárez, entre luces y música emergió la guapa bailarina Myriam Ruz, quien asumió el personaje de la vedette brasileña Gina Montes (con su broma “ténkiu, denánkiu”) y despertó de inmediato la nostalgia del público, recordando a una de las figuras más representativas de la televisión mexicana. De los sketchs destacó “La Palabra Ladra”, parodia inspirada en “La Palabra Canta”, segmento cotorro del divertido show mágico musical emitido de 1978 a 1987 por el Canal de las Estrellas, “La Carabina de Ambrosio”.
Convertido en un poeta que comenta la actualidad desde el humor, Rivera Calderón retomó uno de los temas que recientemente circularon en redes sociales: una entrevista a Carlos Monsiváis que fue difundida con supuestas afirmaciones sobre la homosexualidad de AMLO (posteriormente desmentidas al no presentarse el material original que las respaldara). Fiel al espíritu del cabaret, Fer llevó el episodio al terreno de la sátira con un verso que arrancó una de las mayores carcajadas de la noche:
“Hombres necios que acusáis a Monsiváis sin razón…”, eficaz guiño al soneto de Sor Juana Inés de la Cruz.
Pluricordio y sólo un Fer
La música fluyó una y otra vez como hilo conductor del espectáculo. En uno de los números, Rivera Calderón regresó caracterizado como integrante de un trío romántico para interpretar canciones clásicas con letras readaptadas con sátira por sucesos de la realidad política y social del país, provocando una inmediata complicidad con los asistentes.
Ni siquiera los cambios de vestuario significan una pausa en “La insoportable levedad del Fer”. Mientras Rivera Calderón se preparaba para dar vida a un nuevo personaje, el ciclorama se transformó en una peculiar transmisión deportiva que, a propósito del Mundial de 2026, imaginaba un partido entre el equipo de los liberales y el de los conservadores. Como si se tratara de la gran final futbolística, la narración enfrentó a personajes de la política internacional, desde Donald Trump y su bautizada “perrita”, el “tío Ritchie” Salinas Pliego, hasta Lula da Silva y otros protagonistas del escenario político, en un encuentro donde los goles se sustituyen por ocurrencias, ironías y referencias a la actualidad, manteniendo al público entre risas mientras el espectáculo continuó sin perder ritmo.

Cortés, La Malinche y la historia convertida en sátira
Uno de los momentos más celebrados llegó con la aparición de Hernán Cortés, interpretado por el propio Fernando Rivera Calderón. Convencido de ser el supuesto “primer padre” de México, don Hernando/Fernando irrumpió en escena para ofrecer una irreverente parodia de “Frente a frente”, rola popularizada por la española inglesa Jeanette, convirtiéndola en el lamento del amargado conquistador, quien reclama los desprecios que ha recibido de los nativos y la ciudadanía de nuestro país, por su incomprendido papel “civilizador” en la historia de México.
Los versos iniciales “Queda, qué poco queda de nuestro amor…” dieron paso a frases cargadas de humor como “Soy su padre y me deben respetar” o “Vine a civilizarlos, llegué del mar, de España, en unos barcos y ustedes… ¡ya eran narcos!”, provocando risotadas y sabrosos alaridos. El número alcanzó uno de sus mejores momentos con la entrada de una actriz personificando a La Malinche, quien le entregó un “pliego petitorio” y el peninsular respondió con ironía a sus reclamos, invirtiendo los papeles de la historia en una de las escenas más ovacionadas de la noche.
Mira esta entrevista con Fernando Rivera Calderón
El cabaret como espacio de libertad creativa
Ya sin personajes, Rivera Calderón regresó y, fiel a la frase “La felicidad es el anhelo de repetir”, motor ejemplar del dramaturgo Milan Kundera, se lanzó al encore para mostrar otra de sus facetas: la de músico y compositor.
Entre las interpretaciones destacó una ingeniosa versión con la letra de “El Rey”, de José Alfredo Jiménez, pero sobre la música de “With or Without You”, de los irlandeses U2, un contraste genial que hizo cantar a los asistentes. El repertorio continuó con otras canciones, donde el humor sirvió para abordar temas de actualidad, entre ellos el debate sobre la eutanasia.
Cuando parecía que la función había llegado a su fin, todavía quedaba una sorpresa. Como broche de oro apareció Coro La Coraza –cuya participación no forma parte de todas las presentaciones de La insoportable levedad del Fer–, haciendo de esa noche una función especial. El público respondió con una larga ovación y acompañó el cierre con entusiasmo.
Libertad para Morir
Además de su intervención musical, integrantes del coro invitaron a los asistentes a sumarse a la recolección de firmas para respaldar una iniciativa relacionada con la eutanasia en la Ciudad de México. La agrupación también ha acompañado con su música diversas causas sociales, entre ellas el respaldo a colectivos de madres buscadoras y otros movimientos ciudadanos. Actualmente, la eutanasia no es legal en nuestro país. Sin embargo, la Asociación Civil Libertad para Morir impulsa una iniciativa ciudadana para legalizar la asistencia médica para bien morir, buscando el respaldo de 20 mil firmas para presentarla ante el Congreso local.
Entre los asistentes se encontraba el muralista Jorge Flores Manjarrez, colaborador de AMEXI, quien compartió una función que confirmó el poder de convocatoria del artista de signo Tauro. La temporada continuará durante los días 23 y 30 de julio, así como parte de agosto, con funciones todos los jueves en el Teatro Bar El Vicio, en Coyoacán. El acceso al recinto es a partir de las 20:00 horas y la función comienza alrededor de las 21:30 horas.
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