Mario Cartaya tenía ocho años cuando dejó Cuba junto con su familia para emigrar a Estados Unidos. Durante décadas construyó una vida y una exitosa carrera como arquitecto, pero su infancia quedó prácticamente borrada de su memoria. Años después, decidió regresar a la isla para encontrar las respuestas sobre aquel niño que fue y comprender cómo sus primeras experiencias influyeron en la persona en la que se convirtió.
El resultado de ese viaje es «La Bóveda: en busca de mi niñez cubana», un libro autobiográfico en el que reconstruye sus primeros años de vida y el reencuentro con los lugares que marcaron su infancia. Para Cartaya, más que recuperar un pasado, regresar significó cerrar un ciclo y entender una parte de su identidad.
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Regresar para saber quién era
Cartaya explicó que el trauma de abandonar Cuba a una edad tan temprana hizo que su subconsciente enterrara aquellas experiencias para permitirle concentrarse en su nueva vida en Estados Unidos. Sin embargo, con el paso de los años comenzó a cuestionarse qué había detrás de su manera de pensar y actuar.
“Yo no puedo seguir viviendo sin saber quién es el total mío”, recordó sobre la decisión que lo llevó a regresar a Cuba 56 años después. En 2016 emprendió solo ese primer viaje. Reconoció que tenía cierto temor debido a su relación previa con asuntos de política estadounidense hacia Cuba y a la posibilidad de que su presencia generara cuestionamientos, pero la experiencia resultó distinta a lo que imaginaba.
Después volvió con su esposa y posteriormente con sus hijos, mientras que aquel primer recorrido comenzó a adquirir un significado más profundo al recuperar recuerdos que creía perdidos: “Cada lugar que iba, las casas donde viví, el parque de pelota donde yo jugaba béisbol, mi escuela, donde quiera que yo iba, los lugares me traían memoria”, relató.
Los recuerdos regresaron de golpe
Uno de los aspectos que más sorprendió al autor fue la forma en que aparecieron los recuerdos. No se trataba solamente de imágenes, sino de sensaciones asociadas con su infancia: “Eran como películas, videos, con el sonido, con la voz, el olor y, más importante y más precioso, lo que yo sentía cuando era un niño en ese momento”, explicó.
Entre esos recuerdos aparecieron la relación con sus padres y abuelos, las experiencias en la escuela y hasta las emociones relacionadas con aprender a jugar béisbol. Para Cartaya, regresar significó reencontrarse con una etapa de su vida que había permanecido guardada durante décadas.
Una de las experiencias más significativas ocurrió en su antigua escuela. Al subir al segundo piso y abrir una puerta, encontró un espacio que correspondía al mismo cuarto grado que cursaba cuando salió de Cuba. Ese momento lo llevó a recordar la época en que su familia tomó la decisión de emigrar.
Cartaya relaciona ese episodio con la imagen del niño que fue y que, simbólicamente, volvió a encontrarse con él 56 años después: “Ese fue el lugar donde mi vida cambió, ese fue el lugar donde mi niño de ocho años acabó siendo algo que yo podía sentir”, señaló.
Un amigo que lo acompañó en aquel viaje le sugirió escribir la experiencia, al considerar que lo ocurrido tenía un significado que podía trascender su propia historia. Así comenzó el proceso que finalmente dio forma a «La Bóveda».
De la arquitectura a las letras
Aunque Cartaya desarrolló su trayectoria profesional en la arquitectura, considera que su manera de construir espacios también influyó en su forma de escribir.
Como arquitecto, explicó, siempre buscaba entender qué necesitaba un edificio para generar determinadas experiencias en quienes lo habitaran. Al escribir, trasladó ese mismo principio al relato: no solo contar hechos, sino conducir al lector a través de emociones, imágenes y recuerdos.
“La historia no es simplemente cubana. Es una historia humanista de un humano que el destino lo llevó a lo que lo llevó”, afirmó. Por ello, considera que el libro puede conectar no solamente con quienes han vivido un proceso migratorio, sino con cualquier persona interesada en comprender sus propias raíces y las experiencias que moldearon su identidad.
“Todos somos humanos, todos sentimos y todos queremos saber por qué yo pienso de esta manera, por qué yo hago lo que hago”, sostuvo.
Una historia sobre memoria e identidad
Para Cartaya, recuperar aquellas memorias no significa quedarse atrapado en el pasado. Por el contrario, considera que entender las experiencias que forman a una persona permite avanzar hacia el futuro.
En ese sentido, «La Bóveda» aborda temas como la memoria, la migración, la identidad y la búsqueda de paz interior. El autor sostiene que conocer la propia historia puede ayudar a comprender quiénes somos y qué lugar ocupan las experiencias familiares en nuestra vida.
Su propia trayectoria también refleja ese recorrido. Tras emigrar a Estados Unidos, cumplió su sueño infantil de convertirse en arquitecto y en 1979 fundó una firma en Fort Lauderdale, Florida, que dirigió durante 43 años. En 2019, su historia y sus diseños arquitectónicos fueron incorporados al Registro del Congreso de Estados Unidos y, en 2022, la Cámara de Representantes izó una bandera estadounidense en el Capitolio en su honor.
Ahora, con su libro, Cartaya vuelve la mirada a aquella primera etapa de su vida para compartirla con otros lectores: “La paz interior viene únicamente cuando una persona entiende quién es y por qué”, expresó.
Mario Cartaya llegará a la FIL Guadalajara
Mario Cartaya presentará «La Bóveda: en busca de mi niñez cubana» durante la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2026, donde estará acompañado por Margarita Ramírez.
La presentación se realizará el sábado 5 de diciembre, de 11:30 a 12:20 horas, en el Salón B del Área Internacional de Expo Guadalajara, bajo el sello de Morgan James Publishing. La FIL Guadalajara se llevará a cabo del 28 de noviembre al 6 de diciembre.
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