La economía mexicana mostró un desempeño mejor al esperado durante el tercer trimestre de 2026, pero aún está lejos de haber dejado atrás el estancamiento económico, advirtió Gabriela Siller, directora de Análisis Económico y Financiero de Grupo Financiero BASE.
Aunque la institución elevó su expectativa de crecimiento para este año de 1.7 a 1.9%, la especialista sostuvo que el avance sigue dependiendo de factores muy específicos y carece de la fortaleza necesaria para considerarlo un proceso sostenido y generalizado.
De acuerdo con el dato oportuno del Producto Interno Bruto (PIB), la economía mexicana creció 3.2% en el tercer trimestre de 2026, apoyada principalmente por tres motores: la inversión fija bruta, en especial la del sector público; el auge de las exportaciones de equipo de cómputo; y el repunte de las ventas al por mayor.
Sin embargo, detrás de estas cifras positivas persisten señales de fragilidad.
“No podemos afirmar que México ya superó el estancamiento económico. Consideramos que este crecimiento es coyuntural y que está siendo impulsado por el auge de la Inteligencia Artificial en Estados Unidos”, afirmó Siller durante una videoconferencia.
Un crecimiento apoyado en pocos sectores
La economista explicó que la expansión económica observada entre julio y septiembre estuvo estrechamente ligada al crecimiento de las exportaciones mexicanas de equipo de cómputo hacia Estados Unidos, donde la demanda relacionada con el desarrollo de infraestructura de inteligencia artificial elevó las compras de insumos tecnológicos.
Ese dinamismo también impulsó la demanda de materias primas, maquinaria, equipo para servicios, actividades comerciales, vehículos de carga y camiones pesados, factores que favorecieron el desempeño de las ventas mayoristas.
Asimismo, la inversión pública continuó favoreciendo al sector de la construcción, uno de los segmentos que contribuyeron al crecimiento del PIB.
No obstante, Siller subrayó que el comportamiento de la economía no es homogéneo y que algunos de los indicadores más importantes continúan mostrando debilidad.
El consumo, la principal señal de alerta
Uno de los factores que más preocupa a Grupo Financiero BASE es la evolución del consumo privado, considerado el componente con mayor peso dentro del PIB.
Mientras el consumo cayó en el primer trimestre, se recuperó en el segundo y volvió a mostrar una contracción durante el tercero, según el indicador oportuno correspondiente.
La especialista señaló que desde 1993 sólo en seis ocasiones se ha observado una combinación similar: que el consumo privado disminuya mientras el PIB registra crecimiento en el mismo trimestre.
Los antecedentes se registraron en el cuarto trimestre de 2002, primer trimestre de 2005, tercer trimestre de 2007, tercer trimestre de 2008, primer trimestre de 2012 y segundo trimestre de 2016.
En cinco de esos seis episodios, la economía mexicana se desaceleró o entró en contracción durante el trimestre siguiente.
“No puede haber un crecimiento económico sostenido sin un crecimiento consistente del consumo”, advirtió.
Riesgos externos amenazan la expansión
BASE también alertó sobre los riesgos que podrían frenar la actividad económica en los próximos meses.
Entre ellos destaca una posible desaceleración de las inversiones en inteligencia artificial en Estados Unidos, lo que reduciría la demanda de exportaciones mexicanas de equipo de cómputo.
A ello se suma la incertidumbre en torno a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Según Siller, si Estados Unidos endurece las reglas de origen para productos tecnológicos, México podría perder parte de la ventaja competitiva que hoy mantiene frente a otros proveedores internacionales, particularmente Taiwán, uno de los principales exportadores de equipo de cómputo al mercado estadounidense.
BASE mejora previsión para 2026, pero prevé menor crecimiento en 2027
Pese a los riesgos, Grupo Financiero BASE ajustó al alza su expectativa de crecimiento económico para México en 2026, de 1.7 a 1.9%, e incluso considera posible una expansión cercana a 2.0 por ciento.
Sin embargo, para 2027 prevé una desaceleración, con un crecimiento de 1.4 por ciento.
La institución considera que, aun con este ajuste favorable, la economía mexicana permanecerá por debajo del crecimiento promedio de 2.2% observado antes de 2018 y continuará entre las economías latinoamericanas con menor dinamismo.
“Podríamos decir que la economía mexicana crece con una pata coja. Es un crecimiento que no es sostenido ni generalizado, por lo que no podemos afirmar que ya hemos ganado la batalla contra el estancamiento económico”, concluyó Siller.



