Cualquier persona puede sufrir un infarto cerebral, incluso niños: UNAM
Cualquier persona puede sufrir un infarto cerebral, incluso los niños, alertaron investigadores de la UNAM durante el Primer Congreso de la comunidad biomédica de la Licenciatura en Investigación Biomédica Básica (LIBB), al advertir sobre factores de riesgo ampliamente presentes en la población mexicana.
Al presentar avances de sus investigaciones sobre el proceso de recuperación del cerebro tras un infarto cerebral, los especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) coincidieron en que existen factores de riesgo claramente identificables que incrementan de forma significativa la probabilidad de padecer este evento neurológico.
Entre esos factores señalaron la hipertensión arterial, diabetes, tabaquismo, colesterol alto, obesidad, consumo excesivo de alcohol, sedentarismo y alteraciones del ritmo cardiaco. Puntualizaron que esas condiciones están ampliamente presentes en la población mexicana.
Infarto cerebral: riesgo elevado y alto impacto
En México, una de cada cuatro personas está en riesgo de sufrir un infarto cerebral a lo largo de su vida. Y cada año se registran entre 170 mil y 180 mil nuevos casos. Esas cifras convierten ese padecimiento en la principal causa de discapacidad en adultos y una de las primeras causas de muerte en el país.
Los especialistas subrayaron que se trata de una emergencia médica que requiere atención inmediata. Explicaron que el tiempo de respuesta es determinante para reducir secuelas neurológicas y mortalidad.
Investigación sobre la recuperación del cerebro
El equipo encabezado por Luis Tovar y Romo, director del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM, expuso los avances de investigaciones centradas en los mecanismos de recuperación cerebral posteriores a un infarto.
El científico explicó que su grupo estudia el papel de las vesículas extracelulares, estructuras microscópicas que transportan proteínas, microARN y metabolitos entre células. Esos procesos influyen en forma directa en la respuesta molecular del cerebro lesionado.
“Analizamos si es posible modular los mecanismos de recuperación que permiten al cerebro repararse tras un infarto cerebral. Se trata de un evento que registra 15 millones de casos anuales a nivel mundial”, señaló.
Recuperación espontánea y límites neurológicos
Los investigadores recordaron que algunos pacientes presentan recuperación espontánea, aunque este proceso es limitado en el tiempo. Generalmente, el cerebro solo logra restablecer funciones durante los primeros seis meses posteriores al evento.
Contrario a la creencia común, aclararon que la recuperación no depende únicamente de la generación de nuevas neuronas, ya que muchas de ellas mueren rápidamente. En cambio, la evidencia apunta a que las moléculas liberadas mediante vesículas extracelulares desempeñan un papel clave en la reorganización neuronal.
Congreso biomédico y colaboración científica
Durante el congreso, el secretario técnico del Instituto de Investigaciones Biomédicas, Luis Antonio Mendoza Sierra, destacó la importancia de la colaboración interdisciplinaria entre comunidades científicas. Indicó que es un importante mecanismo para avanzar en la comprensión del cerebro y sus procesos de adaptación.
En el encuentro también se presentaron investigaciones sobre aprendizaje auditivo, patrones de comportamiento y percepción sensorial, desarrolladas por especialistas nacionales e internacionales, lo que reflejó la diversidad de enfoques en la investigación biomédica contemporánea.
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