El Auditorio Nacional fue testigo del regreso, 25 años después, del dueto Sentidos Opuestos a este recinto, en una noche llena de energía, baile, nostalgia, recuerdos y una nueva generación de talentos sobre el escenario. La agrupación no estuvo sola, cerca de nueve mil personas se dieron cita para acompañarlos, y entre ellos, destacó la presencia de Eugenio Derbez y su hija Aitana, quienes en todo momento aplaudieron y disfrutaron de Alesandra sobre el escenario.
El dueto volvió con un recorrido por sus éxitos, canciones que el público pidió a través de redes sociales y temas de otros artistas. También hubo espacio para canciones en inglés, cambios de vestuario, músicos invitados, orquesta, banda y un cuerpo de bailarines.
“Qué emoción estar aquí en este escenario 25 años después. Gracias a cada uno de ustedes y hacer de esta noche inolvidable. Me da mucha emoción, tantas, tantas conocidas de tantos fans que han venido de muchos lugares diferentes”, dijo Alessandra al encontrarse nuevamente con el público del Auditorio.
Chacho Gaytán tomó el micrófono para anticipar lo que se vendría esa noche: “En un show espectacular para todo. Vamos a recordar muchas canciones que han sido el soundtrack de nuestras vidas. Ha sido un camino difícil, pero divertido”.
Y la promesa se cumplió desde los primeros minutos. El show arrancó con el “Sentidos Opuestos Hits”, seguido por un medley de “Atrapada”, “Hasta mañana corazón”, “Duro de pelar” y “Tú y yo”. La respuesta llegó desde las primeras filas y se extendió hacia las partes altas del recinto.
Después aparecieron “Sweet Dreams”, “A dónde” y “Historias de amor”, antes de que Alessandra se detuviera para hablar directamente con quienes su público, aquellos que les ayudaron a armar el repertorio junto con ellos.
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Una noche hecha con peticiones del público
“Para este show tomamos en cuenta todos los comentarios y armamos el playlist de esta noche”, explicó. Así comenzó un concierto construido también a partir de la memoria de sus seguidores. El repertorio avanzó hacia “Amarte es mi pecado”, “Momento”, “El dibujante” e “Inexplicablemente”. Después llegó “ Don’t Stop Believin’” y “Fuego y pasión”.
El escenario cambió de ritmo con “Y me llegaste tú”, “Octava maravilla” y “Miénteme”, momento en el que la vocalista ya había tenido cerca de tres cambios de vestuario. Y fue durante “Octava maravilla” cuando Alessandra buscó con la mirada a su esposo entre el público. Lo señaló y recordó que la canción fue hecha para él.
La reacción de Eugenio fue inmediata. El actor sonrió con timidez y se sonrojó mientras su esposa le dedicaba el momento desde el escenario. Aitana y Kailani (nieta de Derbez e hija de Aislinn) continuaban siguiendo el show desde sus lugares.
Se vivió un tributo a ABBA
La noche siguió con un ABBA Medley seguido de temas que marcaron la trayectoria de este dueto, así como algunas que han sido exitosas en la música disco como “Tu loco amor”, “Escríbeme en el cielo”, “Gimme Gimme”, “Mamma Mía” y “Dancing Queen”. La pista de baile se trasladó entonces al escenario y también a las butacas.
Uno de los momentos más personales llegó cuando Alessandra habló sobre su padre: “Como algunos de ustedes saben, hace apenas dos meses, mi papá se fue y aunque no está físicamente lo puedo sentir en cualquier parte. Este concierto fue idea de él, nos reunió a Chacho y a mí y nos dijo que teníamos que regresar porque nuestros fans”, compartió.
Después interpretó “Cuando ella me amaba”, tema de Toy Story que forma parte de su trayectoria como intérprete.
La segunda mitad del concierto retomó el repertorio con “Ardiente tentación” y “Mírame”, acompañados por orquesta, banda y piano, y las cuales fueron de las más coreadas de la noche, mientras las luces de los celulares iluminaban el recinto. Después llegó el “All Times Medley”, que enlazó “Atrévete a la libertad”, “Nada”, “Duele pensar en ti”, “Toda la noche”, “Hecho para mí”, «Yo por ti” y “Explosiones”.
El público seguía pidiendo más y ellos, lo complacían con los temas “Dime”, antes de entrar en el bloque de Elektrocumbia Medley. Allí aparecieron “Chocolate”, “Cómo te voy a olvidar”, “Amor prohibido”, “Nunca es suficiente”, “Suavecito”, “Escándalo”, «Fuego y pasión”, “Adiós amor”, “Qué agonía” y “Mi credo”. Este momento se convirtió en el más bailado y aplaudido.
Esta mezcla de canciones dejó claro que Sentidos Opuestos no construyó el concierto únicamente desde su catálogo. El repertorio abrió espacio para canciones que forman parte de la memoria musical de distintas generaciones.
Aitana sube al escenario
Cuando la noche parecía llegar a su cierre, todavía quedaba una sorpresa. En el tema “Fiesta», después de “Cuando la pobreza pobreza” y “Ámame bésame”, el escenario incorporó a drag queens, confettis y globos gigantes que prepararon el terreno para el último tramo del espectáculo. Siguieron “Las mil y una noches”, “Claridad”, “Celebration”, “September”, “We Are Family”, «Saturday Night” y “Eternamente”.
Pero fue en Únete a la fiesta cuando apareció Aitana Derbez. La hija de Alessandra y Eugenio subió al escenario como parte del cuerpo de bailarines y acompañó a su madre en la coreografía. La presencia de Aitana junto a Isabella, hija de Chacho Gaytán, convirtieron el cierre en un momento familiar que también mostró la continuidad artística de una familia acostumbrada al escenario. Desde las butacas, Eugenio siguió el momento, que capturó con su celular y después compartió en sus redes sociales.
La noche culminó con “¿Dónde están?”, “Amor de papel” y un cierre con “Mírame Remix”. Después de casi tres horas, Sentidos Opuestos dejó el escenario entre aplausos.
El regreso al Auditorio Nacional ocurrió 25 años después de su última presentación en este recinto. En ese periodo, el dueto mantuvo contacto con sus seguidores y también pasó por el Pepsi Center, donde se presentó aproximadamente cinco años atrás, además de formar del proyecto 90’s Pop Tour.
La imagen final fue también la más familiar: Alessandra sobre el escenario, Aitana a su lado y Eugenio entre el público. Tres generaciones conectadas por la música y por una noche que Sentidos Opuestos construyó, en buena medida, escuchando lo que sus propios seguidores querían volver a cantar.
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