Joshua Okamoto encontró en “Héctor”, su personaje en «El Desaire», la oportunidad de explorar una personalidad alejada de los estereotipos y de llevar al público hacia un terreno donde las decisiones de los personajes no son fáciles de clasificar.
La cinta, dirigida por Gamo Ramos y protagonizada por Vico Escorcia, Guillermo Alonso y Joshua Okamoto, aborda la violencia de género y llegará este 3 de septiembre a salas comerciales, después de su recorrido por festivales.
Joshua Okamoto evita juzgar a sus personajes
Para el actor, interpretar a un personaje moralmente cuestionable implica dejar de lado sus propios juicios y concentrarse en comprenderlo desde su humanidad: “Creo que, cuando eres actor, no puedes tener juicios hacia las historias ni a tus personajes, sobre todo juicios de carácter moral”, explicó.
En el caso de Héctor, un hombre relacionado con el narcotráfico que busca acercarse a Rosa, Okamoto decidió alejarlo de la imagen convencional del criminal para encontrar otras dimensiones en su personalidad: “Para mí era importante humanizarlo y alejarlo de la caricatura del narcotraficante”, señaló.
El actor considera que Héctor busca el amor de Rosa, aunque sus formas de relacionarse con ella resultan equivocadas: “Es alguien que se quiere encontrar con el amor, específicamente con el amor de Rosa. Sin embargo, sus formas no son las correctas”, afirmó.
Okamoto asegura que precisamente los personajes que se encuentran en los límites de lo moral representan un reto atractivo para un intérprete, porque permiten explorar aspectos que también pueden generar preguntas en quien los observa.
“Al habitar personajes y al habitar historias que están en el espectro de la maldad, naturalmente se ilumina algo dentro de mí, y eso espero que suceda en el espectador”, expresó.
Confía en el criterio del público
Frente a la posibilidad de que los espectadores puedan identificarse con alguno de los personajes, Okamoto confía en que cada persona cuenta con las herramientas para construir su propia lectura de la historia: “Siempre me gusta pensar que el espectador tiene criterio y que tiene la capacidad de raciocinio”, sostuvo.
Por ello, considera que una película no necesita explicar constantemente qué debe pensar su público: “Creo que es más poderoso que un espectador saque sus propias conclusiones a enseñárselas”, afirmó.
Esa libertad también forma parte de lo que busca como espectador y que posteriormente intenta trasladar a su trabajo como actor.
Celebra que «El Desaire» llegue a salas
Además de su participación en la cinta, Okamoto celebra que «El Desaire» tenga un estreno comercial después de su paso por festivales. Para él, uno de los principales problemas del cine mexicano es que muchas producciones encuentran reconocimiento, pero no necesariamente llegan a las audiencias: “De nada sirve que tengamos buen cine si no se ve”, señaló.
El actor disfruta alternar entre producciones comerciales e independientes, aunque reconoce que en estas últimas encuentra mayor libertad para desarrollar propuestas autorales: “Soy muy adepto y muy fanático del cine independiente, porque no depende de criterios ajenos, más bien depende de criterios propios y está más en las coordenadas de lo autoral”, comentó.
Por ello, considera que el recorrido de una película no termina con su exhibición en festivales ni con los reconocimientos que pueda recibir, sino cuando logra establecer una conexión con el público.
“Realmente, donde se termina de completar el ciclo de creadores es cuando hay alguien del otro lado de la butaca”, apuntó. Aunque reconoce que una nominación al Ariel sería positiva para la película, Okamoto prefiere medir su éxito por el impacto que pueda generar en quienes la vean.
“Yo creo que el verdadero logro sería que alguien en la butaca logre reflexionar o detectar algo a tiempo y poder tener un impacto en su vida. Ese para mí es el verdadero logro, más que llegar a un Ariel”, concluyó.
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