La Arquidiócesis de Tuxtla Gutiérrez critica que sean las familias quienes se den a la difícil, penosa y dolorosa labor que le corresponde al Estado asumir su responsabilidad en esta materia, pero ante tanta indiferencia son las madres buscadoras quienes se han dado a la tarea de localizar fosas clandestinas y restos humanos en Chiapas.
En esta entidad federativa comienza a normalizarse lo que durante en muchos años se observó en otros estados del país, el ver familias en el afán de encontrar a sus seres queridos recorren caminos de extravíos, ranchos, solares, montes y predios en busca de desaparecidos ante la falta de resultados institucionales.
En Chiapas, en los últimos siete años se ha normalizado que sean las madres buscadoras las que realicen esa labor, en donde sus esfuerzos concluyan en la localización de fosas clandestinas.
El asesor de la Pastoral Social de la Arquidiócesis de Tuxtla, el padre Gilberto Hernández García, consideró alarmante que colectivos de madres encabecen las búsquedas y sean quienes terminen localizando restos humanos en distintas regiones del estado.
Una incongruencia que madres buscadoras hagan la labor que le corresponde al Estado
Es una incongruencia entender que existan madres buscadoras, y que sean ellas respaldados por sus familiares quienes tengan que hacer esa labor que le corresponde al Estado, pues la violencia no desaparece por decreto, pero los recientes hallazgos contradicen la narrativa oficial de paz en el estado.
El éxito de la labor de las madres buscadoras culmina con la reciente localización de una fosa clandestina con restos humanos en el estado, hallazgo en medio de un contexto de violencia que, de acuerdo con la Arquidiócesis, continúa presente pese a los discursos oficiales.
El padre Gilberto Hernández, considera que la experiencia nacional nos muestra que una vez que detona la violencia criminal en un lugar, no desaparece por arte de magia, ni por decretos.
El problema no solo refleja la presencia de grupos criminales, sino también una profunda crisis en el tejido social e institucional, una descomposición tremenda del tejido social, pero también del tejido gubernamental, afirmó.
El trabajo de las buscadoras contradice versión oficial sobre la paz en Chiapas
El sacerdote cuestionó que aun cuando existen estrategias y discursos sobre seguridad, la realidad que enfrentan las madres buscadoras contradice la versión oficial sobre la situación del estado.
A través de la publicidad oficial se nos dice que estamos en paz, situación que no es creíble, sin embargo, todas estas situaciones desmienten esa realidad ficticia que nos están compartiendo como una narrativa cotidiana, expuso.
Muchas madres buscadoras persisten en la búsqueda con la esperanza de encontrar con vida a sus hijos o familiares desaparecidos, aunque frecuentemente terminan enfrentándose a escenarios de muerte.
Ellas no van a buscar restos, ellas van a buscar vida; lamentablemente se van encontrando con fosas clandestinas, el asesor de la Pastoral Social reveló que existe molestia y resentimiento hacia las autoridades por la falta de resultados frente a la crisis de desapariciones, dijo.
Este drama se convierte en una especie de crisis humanitaria
Conminó a la sociedad civil a mantener el acompañamiento hacia las madres buscadoras y exige que las autoridades asuman con mayor seriedad la problemática de desapariciones en Chiapas.
Que tomen en serio este drama que estamos viviendo, que lamentablemente se convierte en una especie de crisis humanitaria”, concluyó.






