La memoria de Tlatelolco se enlaza con las demandas de justicia por la Guerra Sucia
A 58 años de la matanza del 2 de octubre en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo refrendó el compromiso de no repetir la represión estatal contra movimientos sociales y se comprometió a dar seguimiento a las demandas de verdad y justicia del Comité Eureka frente a los crímenes cometidos por el Estado durante el periodo de la Guerra Sucia.
En un comunicado difundido este viernes, la Presidencia retomó la consigna “2 de octubre no se olvida” y planteó como eje la obligación del Estado de no volver a utilizar la fuerza contra movimientos sociales.
El reconocimiento oficial de la matanza del 2 de octubre de 1968
En 2024, el Gobierno de México reconoció oficialmente como crimen de lesa humanidad los actos de violencia cometidos por agentes del Estado contra el movimiento estudiantil de 1968.
El acuerdo estableció además un compromiso de no repetición y ordenó a la Secretaría de Gobernación ofrecer una disculpa pública a las víctimas, familiares y sobrevivientes.
El documento oficial señaló que la responsabilidad principal de los hechos recayó en el entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz, en el marco de una acción estatal que involucró a distintas instituciones.
Comité Eureka mantiene las demandas de verdad y justicia
En este contexto, Sheinbaum se reunió con integrantes del Comité Eureka, organización fundada en 1977 por Rosario Ibarra de Piedra para exigir respuestas sobre personas detenidas-desaparecidas durante la represión política.
El encuentro permitió dar seguimiento a las demandas relacionadas con verdad, justicia y localización de víctimas de la llamada Guerra Sucia, particularmente de los casos que permanecen pendientes.
La presidenta ha señalado que su gobierno debe mantener el diálogo con las familias y dar seguimiento a las investigaciones relacionadas con las desapariciones políticas de las décadas de 1960 y 1970.
Del 2 de octubre a las demandas pendientes
El reconocimiento oficial de 2024 colocó la no repetición como uno de los compromisos del Estado frente a las víctimas de Tlatelolco.
Dos años después, la reunión con el Comité Eureka volvió a poner sobre la mesa las demandas de quienes han exigido durante décadas esclarecer los hechos, localizar a los desaparecidos y establecer responsabilidades.
La conmemoración de este 2 de octubre quedó así acompañada por las exigencias de verdad, justicia y respuestas para las víctimas de la represión política de las décadas de 1960 y 1970.
El contraste: no represión, pero sí marcha entre vallas
El contraste quedó expuesto este 2 de octubre: mientras la Presidencia reiteró el compromiso de no reprimir movimientos sociales, el Centro Histórico y el Zócalo permanecieron protegidos con vallas ante la marcha por el aniversario de Tlatelolco.
Desde el 1 de octubre fueron colocadas estructuras metálicas de más de tres metros en distintos puntos del Centro Histórico, incluidos los alrededores de Palacio Nacional, la Catedral Metropolitana y la Suprema Corte.
El gobierno capitalino explicó el dispositivo como una medida preventiva ante la movilización y para proteger inmuebles. La marcha partió de la Plaza de las Tres Culturas rumbo al Zócalo.
A 58 años de la matanza, la conmemoración quedó acompañada por dos imágenes: el llamado presidencial a la no repetición de la represión y un despliegue de seguridad que cercó edificios públicos ante una movilización social.
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