Las florerías amanecieron desbordadas. Rosas, gerberas y girasoles amarillos ocupaban cada rincón de los puestos del Mercado de Jamaica, mientras los precios se disparaban por la demanda de una tradición que no tiene raíz ancestral ni decreto oficial: el Día de las Flores Amarillas.
Este 21 de septiembre de 2026, como cada año desde hace casi una década, miles de personas salieron a las calles de la capital con ramos en mano, sin saber que el origen de todo está en una telenovela argentina de 2004.
Un origen de ficción
La historia se remonta a Floricienta, la telenovela juvenil argentina creada por Cris Morena y protagonizada por Florencia Bertotti.
En la trama, la protagonista soñaba con recibir flores amarillas de su gran amor como símbolo de un sentimiento verdadero. La canción principal incluía la frase «él la estaba esperando con una flor amarilla», que se convirtió en un referente para toda una generación.

La escena en la que Federico Fritzenwalden cumple ese deseo y le entrega el ramo a Flor quedó instalada en el imaginario popular como sinónimo de romanticismo y amor correspondido.
Años después, TikTok e Instagram rescataron esa referencia y la vincularon con el 21 de septiembre, fecha que coincide con el inicio de la primavera en el hemisferio sur, en Argentina, Chile y Uruguay, donde la tradición tiene mayor arraigo.
En México, donde septiembre marca el inicio del otoño, la costumbre llegó de la mano de las redes sociales y se adoptó sin importar el calendario estacional.
Una jornada de ramos y mensajes
Las calles de la capital son el escenario de una romería amarilla. En el Mercado de Jamaica, el más emblemático para la compra de flores en la Ciudad de México, los pasillos se abarrotaron desde temprano.

Entre los puestos, los vendedores ofrecían ramos armados al momento, y los compradores buscaban entre la variedad el mejor precio.
La tradición también se adaptó a contextos locales: en zonas como Xochimilco, los puestos ofrecían flores sueltas y ramos combinados a precios más accesibles.
A nivel nacional, el sector floricultor estimó ventas superiores a los 850 millones de pesos asociadas a esta fecha, un monto comparable al que dejan celebraciones como el Día de las Madres o San Valentín.
Precios 2026 vs. 2025: el costo de regalar amarillo en CDMX
El encarecimiento de las flores fue uno de los efectos más documentados de la temporada en la Ciudad de México. La comparación con el año anterior revela incrementos significativos en las variedades más demandadas.
La docena de rosas amarillas, que en 2025 se encontraba en el Mercado de Jamaica desde los 150 hasta los 225 pesos y el paquete de 24 rosas oscilaba entre 300 y 450 pesos. Este año se cotizó entre 80 y 150 pesos en temporada normal, pero durante la alta demanda alcanzó hasta 225 pesos, y en algunos casos llegó a los 400 pesos.
Las gerberas amarillas, por su parte, se vendieron en docenas de entre 300 y 450 pesos en el Mercado de Jamaica, posicionándose como una opción intermedia para ramos más vistosos.
En 2025, un florero con ocho gerberas amarillas en florerías de la ciudad costaba alrededor de 919 pesos, mientras que un ramo de tres piezas de esta flor rondaba los 699 pesos.
Los girasoles, uno de los favoritos por su tamaño y color, se ofrecieron desde 80 hasta 300 pesos por pieza en mercados, con paquetes de 10 unidades alrededor de 540 pesos.
En 2025, un ramo de girasoles con limonio y espuma costaba 470 pesos en florerías de la Ciudad de México.
Los ramos sencillos, armados con rosas o flores mixtas, estaban entre 150 y 300 pesos en mercados tradicionales, mientras que los arreglos más elaborados con girasoles o rosas amarillas oscilaron entre 400 y mil 500 pesos, dependiendo del tamaño y la composición.
Consumo: un auge que se modera
El comportamiento del consumo mostró señales mixtas en la capital. Por un lado, las plataformas de delivery reportaron incrementos de hasta un mil 500 por ciento en pedidos de arreglos florales durante la fecha.
En 2025, los pedidos de flores en aplicaciones como DiDi Shop aumentaron casi 12 veces respecto al año anterior, con la Ciudad de México y Guadalajara como las urbes con mayor actividad. Sin embargo, el panorama no fue uniformemente positivo.
En varios puntos de la ciudad los floristas reportaron una caída en las ventas en comparación con 2025.
Los factores fueron diversos: el alto costo de la flor, especialmente la rosa amarilla, la escasez de producto tras una helada en el sur del país y, en algunos casos, la coincidencia con el fin de semana, que redujo la afluencia de compradores.
El balance general apunta a un crecimiento moderado del mercado floral, que cerró 2025 con un valor de 895 millones de dólares y proyecta una tasa de crecimiento anual promedio de 4.05% entre 2026 y 2034 para alcanzar los mil 294 millones de dólares.
La flor amarilla, nacida de un sueño televisivo, sigue siendo un motor comercial dos veces al año, marzo y septiembre, aunque su brillo empieza a encontrar límites en el bolsillo de los compradores.
Al caer la tarde, las redes sociales se llenarán de fotografías de ramos, mensajes dedicados y videos con la canción de Floricienta de fondo.
La flor amarilla, nacida de un sueño televisivo, se ha convertido en un lenguaje propio: una forma de decir «te quiero», «te extraño», «estoy contigo» o simplemente «hoy es un buen día para empezar de nuevo».
Y aunque en México el calendario diga otoño, las calles de la capital, por un día, se visten de primavera.
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