De 289 playas concurridas de los litorales mexicanos, 284 están en óptimas condiciones sanitarias para que los vacacionistas asistan este verano, en tanto que en las restantes cinco, que se ubican en cuatro estados del país, las autoridades trabajan en su limpieza y recuperación.
La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) dio a conocer que mediante el programa Playas Limpias 2026, analizó dos mil 279 muestras en 393 puntos estratégicos de los 17 estados costeros del país, a fin de salvaguardar la salud de los turistas nacionales e internacionales.
¿Qué playas no son aptas para el disfrute de los bañistas?
Precisó que cinco playas de cuatro entidades federativas rebasaron la norma sanitaria debido a concentraciones elevadas de bacterias, por lo que fueron clasificadas como no aptas:
- Playa de Tijuana, en Tijuana, Baja California
- Playa del Cuale, en Puerto Vallarta/Bahía de Banderas, Jalisco
- Playa Principal, en Puerto Escondido, Oaxaca
- Playa José Martí, en Veracruz, Veracruz
- Playa Tumbao, en Veracruz, Veracruz
¿Cómo se contaminan las playas con bacterias?
La contaminación por enterococos es un problema de saneamiento básico y manejo de aguas residuales, por lo que mejorar el tratamiento de aguas negras y la infraestructura costera es clave para reducir riesgos en los destinos turísticos de México.

Los enterococos (Enterococcus spp., comúnmente Enterococcus faecalis) son bacterias grampositivas usadas como indicador principal de contaminación fecal en aguas marinas recreativas en México y muchos países.
Los enterococos forman parte de la flora intestinal normal de humanos y animales. Su presencia en el agua indica contaminación fecal reciente o persistente y posible presencia de otros patógenos.
Principales fuentes de contaminación en playas mexicanas:
- Descargas de aguas residuales sin tratamiento o insuficientemente tratadas: Vertidos directos al mar o a ríos/esteros que desembocan en la costa. Esto es común en zonas urbanas con infraestructura deficiente.
- Fallas en el alcantarillado y fugas: Desbordamientos por lluvias intensas, tuberías rotas o sistemas obsoletos.
- Fosas sépticas mal diseñadas o mal mantenidas: Especialmente en zonas turísticas o rurales costeras.
- Vertidos de embarcaciones (cruceros, yates, pesqueros).
- Escurrimientos de origen terrestre: Ganadería, agricultura o áreas urbanas con excremento animal/humano.
- Persistencia en la arena: Las bacterias pueden sobrevivir y multiplicarse en la arena húmeda o seca de la playa, actuando como reservorio que recontamina el agua con las olas o mareas.
En México, la Cofepris realiza muestreos periódicos y el límite aceptable es generalmente de menos, más o igual a 200 NMP –número más probable- unidades formadoras de colonias de enterococos por 100 mililitros de agua. Cuando se supera, se declara la playa “no apta para uso recreativo”.
Estrategia nacional de vigilancia pre-vacacional
Como parte de la estrategia nacional de vigilancia pre-vacacional, entre el 15 de junio y el 1 de julio, la Cofepris tomó las muestras en 393 puntos de verificación estratégicos distribuidos en 76 destinos turísticos con mayor afluencia de las 17 entidades con litoral en el país.
De acuerdo con los diagnósticos de laboratorio, determinó que hay un panorama ampliamente seguro y positivo para la temporada vacacional de verano 2026, pues 98.3% por ciento de las playas evaluadas cuentan con las condiciones microbiológicas idóneas para actividades recreativas de contacto primario.
Autoridades estatales aplican medidas
Las autoridades sanitarias recomiendan a los bañistas abstenerse de realizar actividades de nado u otros usos recreativos de contacto directo en las playas señaladas como no aptas.
En tanto, las autoridades estatales de Baja California, Jalisco, Oaxaca y Veracruz, en coordinación con las administraciones locales, ejecutan planes de contingencia para corregir las anomalías detectadas, revertir los niveles de contaminación y garantizar que estos litorales recuperen su condición de aptos a la brevedad.
Enfermedades por exposición a la contaminación
La exposición ocurre principalmente por ingestión accidental de agua, contacto con piel, ojos, oídos o mucosas, o ingestión de arena (especialmente en niños), y debido a que los enterococos son resistentes a condiciones ambientales (sal, acidez) y algunas cepas son resistentes a antibióticos, se complican los tratamientos.
Enfermedades más comunes asociadas
- Gastrointestinales: Diarrea, gastroenteritis, náuseas, vómito, dolor abdominal.
- Infecciones de la piel. Dermatitis, infecciones de heridas o foliculitis.
- Infecciones respiratorias, Por inhalación de aerosoles o aspiración de agua.
- Ojos y oídos. Conjuntivitis, otitis externa “oído de nadador”.
- Infecciones más graves, especialmente en personas vulnerables. Inmunodeprimidos, niños pequeños, ancianos, diabéticos. Infecciones urinarias (ITU).
- Bacteriemia. Bacterias en sangre.
- Endocarditis. Infección de válvulas cardíacas.
- Meningitis.
- Infecciones intraabdominales o de heridas quirúrgicas.
- Sepsis en casos severos.
Estudios globales estiman decenas de millones de casos anuales de enfermedades gastrointestinales y respiratorias por contacto con aguas contaminadas con enterococos, con mayores riesgos en temporada de lluvias, por aumento de escurrimientos y desbordamientos.
Por ello, niños, personas con heridas abiertas o sistemas inmunes débiles deben tener mayor precaución, incluso la arena puede ser un vector incluso si el agua parece limpia.
Recomendaciones preventivas
- Consultar reportes actualizados de la Cofepris antes de viajar.
- Evitar tragar agua de mar y no meter la cabeza si hay alerta.
- Lavarse bien con agua dulce después de salir del mar, especialmente antes de comer.
- No dejar que niños jueguen con arena cerca de desagües o en zonas con olor sospechoso.
- Evitar playas declaradas no aptas.





