La reapertura del comercio pecuario ocurre después de meses de restricciones asociadas al riesgo del gusano barrenador del ganado. México y Estados Unidos acordaron mantener controles sanitarios para reducir riesgos zoosanitarios.
Estados Unidos reanudará el ingreso de ganado mexicano en pie después de las restricciones aplicadas por la presencia y vigilancia del gusano barrenador del ganado (GBG), una plaga que obligó a reforzar los controles sanitarios en la región fronteriza. La reapertura será gradual y comenzará por Agua Prieta, Sonora, con la incorporación posterior de otros puntos de exportación en Chihuahua.
La decisión fue comunicada después del intercambio entre autoridades agrícolas de ambos países y tras la aplicación de medidas de vigilancia, inspección y mitigación sanitaria coordinadas entre la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) y autoridades estadounidenses.
Agua Prieta, primer punto de reapertura comercial al ganado mexicano
De acuerdo con información de la Presidencia de la República, la ruta inicial para el reinicio de exportaciones prvé el cruce por Agua Prieta, Sonora. Posteriormente se habilitarán puntos adicionales en Chihuahua conforme avancen las autorizaciones sanitarias correspondientes.
Los protocolos establecidos incluyen inspecciones del ganado, certificaciones sanitarias y medidas para verificar que los animales no representen un riesgo de dispersión del gusano barrenador del ganado, enfermedad asociada a la larva de la mosca Cochliomyia hominivorax.
La reanudación no significa el regreso inmediato a las condiciones comerciales previas, ya que las autoridades mantienen controles y revisiones para garantizar la seguridad sanitaria del intercambio pecuario.
Gusano barrenador provocó restricciones al comercio ganadero
El gusano barrenador del ganado es una plaga que afecta a animales de sangre caliente. Sus larvas se desarrollan en heridas abiertas y pueden provocar daños severos e incluso la muerte de los animales afectados.
El riesgo sanitario llevó a México y Estados Unidos a establecer medidas precautorias y ajustes en el comercio de animales vivos. Las autoridades sanitarias mexicanas y estadunidenses acordaron reforzar la vigilancia, intercambiar información técnica y aplicar protocolos antes de permitir una reapertura ordenada.
El problema adquirió relevancia regional después de la detección de casos asociados al GBG en zonas de Norteamérica. Tal situación generó presión para evitar la propagación de la plaga y proteger los hatos ganaderos.
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México reforzó inspecciones y medidas de control sanitario
Para recuperar el acceso al mercado estadunidense, México emprendió diversas medidas, como inspecciones en origen, tratamientos sanitarios y revisiones en estaciones cuarentenarias autorizadas antes del cruce fronterizo.
El Senasica informó que los procedimientos buscan garantizar que el ganado exportado cumpla con los requisitos establecidos por el Servicio de Inspección Sanitaria de Animales y Plantas del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (APHIS-USDA).
El comercio ganadero entre ambos países representa una actividad estratégica para productores mexicanos, especialmente de entidades del norte del país con tradición exportadora.
Impacto económico para productores de ganado mexicano
La suspensión de exportaciones generó afectaciones para productores que dependen del mercado estadunidense, uno de los principales destinos del ganado mexicano en pie.
La reapertura permitirá reactivar gradualmente operaciones comerciales. Esta reanudación seguirá un esquema condicionado al cumplimiento de medidas sanitarias y a la evolución del riesgo epidemiológico del GBG.
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