Especialistas en pedagogía, economía y salud mental advirtieron que el regreso a clases representa un reto multifactorial crítico para el entorno familiar y el sistema educativo, pues situaciones cotidianas, como el transporte y la seguridad, pueden derivar en cuadros de ansiedad, irritabilidad, nerviosismo y estrés.
Este lunes, más de 28 millones de estudiantes de preescolar hasta universidad regresaron a clases en todo el país, marcando el inicio oficial del ciclo escolar 2026-2027 bajo los lineamientos de la Secretaría de Educación Pública (SEP).
El calendario oficial de la SEP establece 185 días efectivos de clases, que concluyen el viernes 9 de julio de 2027, aunque la primera suspensión de labores docentes llegará el 16 de septiembre por el aniversario de la Independencia y el 28, por la primera sesión ordinaria del Consejo Técnico Escolar (CTE).
El impacto del retorno a las aulas
De acuerdo con psicólogos y neurólogos, el cerebro interpreta el retorno escolar como una transición compleja que genera síntomas de irritabilidad, resistencia o nerviosismo normales en la adaptación.
Los especialistas advierten el riesgo de que los menores conviertan la ansiedad y el estrés del regreso a clases en un hábito de mala nutrición, toda vez que el cerebro estresado busca regularse mediante alimentos altos en grasas y azúcares, pero también cambia hábitos de sueño y autonomía.
La contención de las emociones
En el regreso a clases, la SEP implementa el programa obligatorio «El ABC de las Emociones» para gestión afectiva en educación básica, además de la distribución de guías de salud mental.
Asimismo, se aplica una hora semanal obligatoria en planes de estudio de secundaria para la prevención de crisis socioemocionales, además de trabajar en la regulación del uso de teléfonos celulares en las aulas.
La movilidad también es un tema que genera estrés en las familias en el retorno a la escuela, por el tráfico y las lluvias de la temporada, además de las prisas.
Las autoridades capitalinas, por ejemplo, desplegaron 15 mil elementos de seguridad y vialidad para el resguardo de zonas escolares, además de protocolos de dosificación de usuarios en estaciones críticas del Sistema de Transporte Colectivo Metro.
En los niveles medio superior y superior, se estableció la digitalización obligatoria para trámites de inscripción y control escolar.
Preocupaciones subsistentes
Especialistas en educación y analistas coinciden en que hay varias preocupaciones económicas que llevan al estrés y la ansiedad a los padres de familia en el regreso a clases, como el encarecimiento de uniformes, calzado y tecnología, y en el caso de la Ciudad de México, cada familia habría destinado entre dos mil 340 y tres mil 930 pesos por alumno.
De acuerdo con la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), el gasto completo que incluye útiles, uniformes y calzado básico por estudiante en escuelas públicas estuvo en un rango de tres mil 500 y siete mil 500 pesos.
Para la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco-Servytur), el desembolso general por alumno oscila entre cuatro mil 800 y 10 mil pesos, según el nivel educativo y si el plantel es público o privado, pero de hasta 12 mil pesos en entornos urbanos debido al encarecimiento de uniformes, calzado y tecnología.
Las preocupaciones de los alumnos y padres
Entre las problemáticas que pueden presentar las niñas y niños de Preescolar y Primaria en el regreso a clases, sobre todo, está el temor al acoso escolar verbal o físico (bullying), mientras que en padres de adolescentes de secundaria y bachillerato están el consumo y venta de sustancias prohibidas o vapeadores, el ciberacoso y la seguridad en las calles.
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