Por Sara Torres
Tienen más títulos universitarios, manejan herramientas digitales de vanguardia y están hiperconectados con el mundo, pero al cruzar la puerta del mercado laboral se topan con un muro difícil de romper, el futuro es una de las mayores preocupaciones en los jóvenes.
Además, es una generación que enfrenta una crisis silenciosa de salud mental y de inseguridad. Ser joven en la actualidad ya no es solo una etapa de promesas y libertad, son momentos de angustia e inquietud.
“La falta de empleos bien pagados, la dificultad para independizarme y la presión constante sobre la salud mental y el éxito, es lo que yo veo más complicado para nosotros los jóvenes”, señaló Said, estudiante de Bachilleres, de 17 años.
En tanto, Yamile, de 15 años, quien acaba de terminar la secundaria, señaló: “para mí la presión social, el bullying, la inseguridad, las adicciones, los problemas familiares, la falta de oportunidades y la presión por cumplir con las expectativas de los demás es lo más complicado como adolescente. ‘Está cañón esta etapa’”.
Desafíos para la juventud
Y es que: “Los jóvenes tienen muchos desafíos, la sociedad cambia de manera vertiginosa, hay mucha incertidumbre en el tema de oportunidades, en el tema económico, los veo preocupados y ansiosos, no saben qué futuro les espera… sin duda es complicado ser joven hoy en día”, detalló la doctora Mariana Gutiérrez Lara, académica de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México, en entrevista con Amexi.
En el marco del Día Internacional de la Juventud se pretende visibilizar todos los retos por los que atraviesan los jóvenes, una combinación de desafíos sociales, económicos y tecnológicos.
“Al final, los jóvenes están en proceso de desarrollo y muy pocos son independientes, siguen viviendo en casa de los papás… sin embargo, reconocen que se sienten aislados, con pocas competencias sociales, y es que a partir de la pandemia el encierro fue fatal para niños y adolescentes, les cortamos las alas y el regreso a la vida normal fue complicado para ellos, tiene muchos desafíos”, dijo la también coordinadora del Seminario Universitario Juventudes Emergentes de la UNAM.
Las redes sociales y la tecnología, un reto
Otros frentes que debe atacar la juventud es la tecnología y las redes sociales… ya que se convierten en escaparates llenos de información, que lejos de ayudar, en ocasiones generan más dudas.
“Hasta el momento ser joven se ha vuelto la etapa más complicada de mi vida… atravesamos por muchas situaciones, empezando por el bullying, las drogas, los problemas familiares y también las redes sociales, porque a veces uno se compara con los demás y a eso súmale los problemas económicos en casa, es una bomba de varias cosas”, relató Hiber Mateo, de 16 años, quien cursa segundo semestre de CCH.
“El uso de las redes sociales y de los celulares no solo es ver qué hace la gente, es un momento perfecto para evitar o evadir las responsabilidades… (los jóvenes) se aíslan, prefieren esa compañía… pero no solo ellos, también los bebés y los adultos, ejemplo de ello es cuando vamos a los restaurantes y volteas y ves a todos con una pantalla en las manos… es muy triste ver que ya no hay sobremesa platicando o riendo, todos están inmersos en un mundo distinto”, enfatizó la especialista.
Agregó: “Es momento de saber en qué están nuestros jóvenes, revisarles el celular, no de manera autoritaria sino para conocerlos, estar al pendiente de lo que consumen, de lo que oyen, de lo que ven y preguntar: ¿qué piensan? ¿qué buscan?, antes de castigar o hacer juicios de valor, porque además no tiene sentido castigar conductas sin acercarnos a saber qué pasa por su mente”.
El propósito y el sentido de la vida
“Otra parte difícil en mi corta vida es descubrir quién eres y qué quieres hacer con tu vida, mientras enfrentas cambios, críticas y mucha presión de otras personas”, señaló Yamile.
“Es importante que la juventud tenga orientación para que sepan darle un sentido a su vida, es algo que se debe trabajar mucho con ellos, el tema de trascendencia, cuál es tu misión de vida… eso ayuda al bienestar psicológico y a la salud mental, además es de suma importancia que regresen al sentido de comunidad, que encuentren en que pueden contribuir”, señaló la académica.
La generación de cristal
Agregó: “Hay chicos que no la están pasando bien en términos de salud mental y no aguantan tanto como nosotros lo hacíamos hace años, ellos no normalizan conductas violentas como nosotros lo hacíamos, y por eso los juzgamos y les llamamos la generación de cristal, pero les llamamos así porque ahora levantan la voz y no se dejan como las generaciones de antes, y referirnos a ellos de esa manera no ayuda, no ayuda en algo… debemos aprender a no hacer juicios de incapacidad por no aguantar, no debemos señalarlos”.
¿Qué hacer a favor de la juventud?
Para pasar del diagnóstico a las soluciones reales es necesario un esfuerzo coordinado entre gobiernos, empresas, academia y familias.
Yamile tiene una solicitud: “yo le exigiría al gobierno más seguridad, educación de calidad y oportunidades para los jóvenes, a la sociedad le pediría más respeto, empatía y menos discriminación, a mis padres les pediría apoyo, confianza, comunicación y que respeten mis decisiones mientras me orientan”.
Finalmente, la especialista enfatizó: “lo que urge son iniciativas que ayuden a los jóvenes a tener un desarrollo pleno, es la responsabilidad que tenemos con ellos… debemos hacer estrategias nacionales, porque estos jóvenes son los adultos de mañana, es en quienes vamos a depositar el país”.
“Tenemos que trabajar en los temas que los harán crecer (a los jóvenes). Debemos crear una corresponsabilidad, no buscar culpables si las cosas salen mal, sino invitarlos desde nuestros espacios a participar activamente en la toma de decisiones. Son jóvenes, pero no tontos… pueden opinar, dar ideas, tienen energías son resilientes, son creativos, están informados. Hay que recordar que ellos se van a quedar con un mundo mucho más complicado y un país muy complejo y van a requerir muchas habilidades para la vida, habilidades emocionales y sociales… por eso tenemos que entrenarlos para hablar, participar, cooperar y aportar”.
Acabar con los clichés
Cabe recordar que repetir el cliché de que “los jóvenes de hoy no quieren trabajar” o que “todo lo quieren fácil” es ignorar las reglas de un juego que cambió drásticamente para ellos.
Ninguna generación previa tuvo que lidiar simultáneamente con la sobreexposición de las redes sociales, la vivienda inalcanzable y la reconfiguración tecnológica total del trabajo.
Como sociedad, juzgar menos y tender más puentes es nuestra mayor responsabilidad. Mientras que los jóvenes deben recordar que no están solos y que sus exigencias no son exageradas.
Aceptar la incertidumbre no significa rendirse, y el talento, la empatía y la fuerza transformadora que poseen siguen siendo la única brújula capaz de construir un futuro mejor para todos.






