Más recursos no eliminan las brechas de atención
El secretario de Salud, David Kershenobich, presentó este martes un balance de dos años de expansión del sistema de salud en México, con hospitales nuevos, ampliados o sustituidos, más camas, quirófanos rehabilitados y mayor disponibilidad de personal.
Fueron 33 hospitales, seis del ISSSTE, siete del IMSS y 20 del IMSS-Bienestar, con mil 535 camas adicionales y una inversión cercana a 24 mil millones de pesos. A ello se suman 45 proyectos en construcción y 75 en planeación.
La estrategia también incluyó 650 quirófanos rehabilitados o modernizados y 21 robots quirúrgicos, dentro de una inversión de 15,800 millones de pesos en equipo médico de alta tecnología.
En personal, el gobierno informó la contratación de 26 mil 688 médicas y médicos y 22 mil 456 enfermeras y enfermeros. Además, más de 56 mil plazas para formación de especialistas.
El aumento de recursos, según las cifras presentadas por el secretario, también se reflejó en la actividad asistencial. Las consultas de especialidad crecieron 36% y las cirugías 25%, de acuerdo con la comparación presentada en la conferencia.
Al mismo tiempo, el gobierno reportó la recepción de tres mil 182 millones de piezas de medicamentos e insumos para la salud, correspondientes a tres mil 291 tipos de productos. Entre enero y agosto de 2026, la entrega a unidades médicas y hospitales aumentó 125% frente al mismo periodo de 2025.
Desarrollo desigual del sistema de salud
Hasta aquí, las cifras que presenta el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo muestran una expansión importante de infraestructura y actividad asistencial. Pero ampliar el sistema no agota la definición oficial de lo que significa consolidarlo.
El Plan Nacional de Desarrollo 2025-2030 plantea la consolidación y modernización del sistema de salud como un objetivo ligado al cierre de brechas de calidad y oportunidad y al acceso universal.
Es en esa segunda dimensión donde aparecen otros datos: mientras crecen la infraestructura, el personal y el volumen de insumos, los indicadores oficiales todavía registran problemas para que la atención llegue completa y oportunamente a quienes la necesitan.
El sistema de salud en México: más insumos, pero menos recetas completas
Una de esas brechas aparece en el abasto de medicamentos. El volumen de medicamentos e insumos distribuido y la posibilidad de que un paciente complete su tratamiento son dos medidas distintas.
El Programa Sectorial de Salud 2025-2030 utiliza un indicador para medir si las personas sin seguridad social reciben todos los medicamentos prescritos en el mismo lugar donde fueron atendidas.
La línea base de 2024 fue de 61.55%, mientras la meta para 2025 era de 64.62% y la de 2030 asciende a 80%.
Sin embargo, el seguimiento correspondiente a 2025 reportó 53.55%, ocho puntos menos que el año anterior y 26.45% por debajo de la meta establecida para 2030.
El indicador no mide cuántas piezas compró o distribuyó el gobierno. Mide si una persona obtuvo completa su prescripción en el lugar donde recibió atención.
Ahí aparece una diferencia sustantiva: una cadena de suministro puede movilizar millones de piezas y, al mismo tiempo, dejar pendientes medicamentos específicos para determinados pacientes.
El propio Programa Sectorial reconoce que persisten áreas de oportunidad en la cadena de suministro, particularmente para la población sin seguridad social, y plantea fortalecer adquisición, logística y distribución.
La expansión del abasto, por tanto, no elimina por sí misma el problema de garantizar que cada paciente reciba oportunamente el tratamiento que le fue prescrito.
Hospitales nuevos frente a una red que todavía necesita mantenimiento
Los 33 hospitales reportados tampoco corresponden exclusivamente a construcciones desde cero. La clasificación oficial incluye unidades nuevas, ampliadas o sustituidas, dentro de una estrategia que contempla otros proyectos en construcción o planeación.
Pero esa expansión convive con una red que todavía requiere conservación, sustitución de equipos y mantenimiento de instalaciones.
El informe del IMSS sobre 2024-2025 mostró que, en el segundo nivel del IMSS-Bienestar, 83% de las instalaciones estaba en condición regular. Solo 16% se encontraba en buena condición y 1% en condición crítica. En el equipamiento del segundo nivel, 98% estaba en condición regular y apenas 1% en buena condición.
La categoría “regular” no significa que una instalación sea inutilizable. Sí indica que la condición predominante no era la considerada buena.
El propio informe institucional señala necesidades de conservación de inmuebles y sustitución de equipo médico y electromecánico con vida útil agotada.
La ampliación de hospitales atiende una dimensión de la infraestructura, mientras el mantenimiento determina otra: que los espacios y equipos puedan sostenerse y utilizarse cuando el paciente los necesita.
La capacidad del sistema de salud en México también depende de que funcione
La diferencia entre infraestructura disponible y servicio efectivo aparece con mayor claridad al revisar la operación cotidiana.
Una unidad médica puede existir en los registros institucionales y contar con instalaciones, pero eso no garantiza que opere plenamente cuando la población necesita atención.
La Auditoría Superior de la Federación documentó problemas de funcionamiento de equipos, falta de mantenimiento, equipos no instalados y casos en que no podían utilizarse por falta de personal especializado.
Las Unidades Médicas Móviles ofrecen un ejemplo concreto. En 2024 tenían programadas 1.2 millones de consultas, pero sólo otorgaron 651 mil 190. Eso representó 54.3% de las consultas previstas, frente a una meta de 90%.
IMSS-Bienestar atribuyó el resultado, entre otros factores, a insuficiencia de personal médico y problemas relacionados con las rutas de atención. La ASF señaló que el incumplimiento dejó sin cobertura a comunidades que dependían de esos servicios.
La auditoría también advirtió que esas comunidades podían enfrentar un mayor gasto de bolsillo por los traslados necesarios para buscar atención.
La diferencia vuelve a aparecer: tener una unidad, un equipo o una plaza no equivale necesariamente a disponer del servicio cuando se necesita.

Trabajadores y pacientes llevan las carencias a las calles
Los indicadores nacionales permiten observar tendencias generales. Las protestas muestran dónde algunas de esas dificultades se convierten en problemas concretos para trabajadores, pacientes y familias.
El 24 de septiembre, trabajadores activos y jubilados del IMSS y del IMSS-Bienestar se movilizaron en Ciudad de México. Entre sus demandas estuvieron el abasto oportuno de insumos y equipo médico y la disponibilidad de personal suficiente.
Tres días después, en Veracruz, familiares de niños con cáncer, pacientes, médicos, enfermeras y trabajadores de salud protestaron por falta de medicamentos, insumos quirúrgicos y mantenimiento en hospitales públicos.
En Mazatlán, el 29 de septiembre, derechohabientes y trabajadores volvieron a manifestarse por falta de medicamentos y retrasos en cirugías y consultas con especialistas.
La autoridad municipal respondió que había destinado 21 millones de pesos para comprar medicamentos y que los fármacos comenzaban a llegar.
Las movilizaciones no constituyen una medición nacional del funcionamiento del sistema de salud en México. Sí documentan problemas concretos que los promedios nacionales pueden ocultar y que, para quienes dependen de los servicios públicos, se traducen en espera, traslado o tratamiento incompleto.
Consolidar el sistema de salud significa algo más que ampliar su capacidad
El gobierno reportó una expansión considerable de infraestructura, personal, tecnología, medicamentos y actividad médica durante sus primeros dos años.
El Plan Nacional de Desarrollo plantea, además, que la consolidación y modernización del sistema deben contribuir a cerrar brechas de calidad y oportunidad y garantizar acceso universal.
Vistos en conjunto, los datos muestran dos dimensiones que no son intercambiables. Por un lado, aumentaron la infraestructura, los recursos disponibles y el volumen de atención reportado por las instituciones.
Por otro, persisten brechas en la entrega completa de medicamentos, necesidades de mantenimiento y equipamiento, problemas de operación documentados por la ASF y reclamos de trabajadores y pacientes.
La pregunta periodística no es si hubo expansión. Los datos muestran que la hubo.
La cuestión es cuánto de esa expansión se convierte en atención completa, oportuna y funcional para quien necesita utilizar los servicios.
Ahí se encuentra la diferencia entre ampliar la capacidad del sistema y consolidarlo efectivamente.
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