Por Sara Torres
Aunque los códigos civiles aún catalogan a los animales o mascotas como bienes, los jueces de lo familiar comienzan a aplicar principios constitucionales y tratados internacionales que protegen a los integrantes de la familia para adaptar la ley a la vida moderna y ahora, los perros y gatos comienzan a ser considerados como seres sintientes con derecho a pensión.
A fines de julio pasado, una jueza en Villahermosa, Tabasco, ordenó una pensión alimenticia de 700 pesos mensuales y el pago del 50% de gastos veterinarios para un husky siberiano llamado Lucas, tras el juicio de divorcio de sus amos.
Apenas este 14 de agosto, la diputada de Movimiento Ciudadano, Luisa Fernanda Ledesma Alpízar, presentó una iniciativa en el Congreso de la Ciudad de México que busca incorporar la figura de manutención para animales de compañía en el Código Civil de la capital.
Plantea que tras el fin de un matrimonio, concubinato o relación de convivencia, las exparejas asuman de manera compartida la responsabilidad económica del cuidado de perros, gatos y otras mascotas.
La base legal
Para la académica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Laura Vázquez Estrada, tradicionalmente, ante un divorcio, las mascotas eran en quienes menos pensaban los involucrados.
Hoy en día, apuntó, los animales de casa han tomado un papel tan importante que las parejas se pelean por quedarse con ellos, por lo que los jueces deben considerar el bienestar animal por encima del derecho de propiedad y aplicar el sentido común para garantizar esa condición.

El cambio en la percepción social de las mascotas
La profesora universitaria confió que las resoluciones legales sobre la manutención de las mascotas se amplíe en todo el país, para garantizar al menos un techo, alimento y vacunas para los animales.
El procedimiento legal
Detalló que quienes solicitan un divorcio deben anexar:
- Convenio de guarda y custodia
- Régimen de visitas
- Alimentos para los dependientes
- Asignación del domicilio conyugal
Señaló que en este convenio deben incluirse a los seres sintientes, es decir, las mascotas, garantizando su bienestar.
En cuanto al monto de la pensión, la académica explicó que esta decisión se regula conforme al derecho y se basa en los ingresos de los dueños; los jueces familiares no tienen un tabulador exacto, sino que realizan un análisis justo de la situación económica de las partes.

Responsabilidad compartida y bienestar animal garantizado
Marlene, dueña de dos pastores alemanes, consideró que en caso de separarse de su pareja, exigiría una pensión que alcanzara al menos para el alimento, pues sus perros comen mucho.
Laura Quiñones, paseadora de perros, aplaudió el hecho de que legalmente ya se piense en quienes no pueden protegerse por sí mismos.
A su vez, la licenciada en Derecho, Laura Vázquez, estableció que quien se queda con la custodia de la mascota debe proporcionar un ambiente adecuado y seguro, así como disponibilidad de tiempo y recursos para cuidar de ellos.
En el panorama actual de las familias multiespecie, el tema ya no sólo es quién tendrá la custodia de los miños, si no, como dice la canción, ¿con quién se queda el perro? y quién paga su manutención.
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