Las máquinas tragamonedas instaladas en farmacias, misceláneas y establecimientos próximos a escuelas se convirtieron en una fuente de financiamiento para organizaciones criminales y en un mecanismo para reclutar a niñas, niños y jóvenes en actividades ilícitas, afirmó el fiscal general de Justicia del Estado de México, José Luis Cervantes Martínez.
Durante la Mañanera del Pueblo encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en el Centro de Convenciones de Toluca, el funcionario informó que, en un operativo de ocho días, las autoridades aseguraron más de 3 mil 700 aparatos y entre 10 y 15 millones de pesos, cantidad que todavía permanece en proceso de contabilización.
El crimen organizado obliga a los comercios a tener estas tragamonedas
Explicó que estas máquinas no llegan de manera casual a los comercios, sino que integrantes de organizaciones delictivas de alcance nacional obligan o extorsionan a los propietarios para que permitan su instalación y entreguen las ganancias obtenidas.
“Son sembradas, son puestas de manera forzada por algunas organizaciones criminales de connotación nacional”, señaló Cervantes Martínez.
Añadió que la totalidad de los ingresos puede quedar en manos de esos grupos, por lo que el retiro de los aparatos busca afectar una de sus fuentes de financiamiento.
Cervantes Martínez advirtió que la proliferación de tragamonedas expone principalmente a menores de edad y adultos jóvenes, quienes normalizaron su presencia en tiendas, farmacias, centros comerciales y grandes establecimientos, pese a los riesgos que representan.
Si los jóvenes no pueden pagar, se les recluta
De acuerdo con investigaciones de la fiscalía, algunos jóvenes que acuden a jugar reciben préstamos cuando se quedan sin dinero. Si después no pueden cubrir la deuda, los presionan para participar en tareas de vigilancia, conocidas como halconeo, cobro de piso, narcomenudeo y otras actividades al servicio de grupos criminales.
“Cuando no pueden pagar, se les recluta. ¿Para qué? Para labores de halconeo, cobro de piso y actividades de diversa naturaleza de narcomenudeo”, expuso el fiscal.
Sostuvo que se trata de “un círculo muy lamentable”, debido a que los aparatos dejaron de ser vistos como un riesgo y se incorporaron al paisaje cotidiano de colonias y comunidades, incluso en las inmediaciones de planteles educativos.
El funcionario afirmó que el objetivo de la operación no es únicamente retirar máquinas, sino impedir que niñas, niños y jóvenes queden expuestos a mecanismos de endeudamiento, cooptación y reclutamiento criminal.
Por la gran cantidad, las tragamonedas están en siete depósitos
En el despliegue participaron elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional y de la Guardia Nacional. Debido a la cantidad de máquinas decomisadas, la fiscalía pasó de un centro de acopio a siete instalaciones, a las cuales todavía llegan aparatos asegurados.
Cervantes Martínez indicó que la política de los gobiernos federal y estatal pretende sacar de circulación estos instrumentos, tanto por su función como fuente de recursos ilícitos como por el daño que ocasionan entre la población más joven.
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