Tras huir de sus comunidades a mediados de mayo pasado a causa de ambiente de violencia y los ataques armados en la Montaña Alta, en Guerrero, 17 familias del poblado de Tula, en el municipio de Chilapa, retornaron a sus viviendas.
En ese entonces, el secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch, reconoció la ofensiva del grupo delictivo Los Ardillos contra grupos criminales rivales y fuerzas policiales locales en la región rural y montañosa conocida como la Montaña Baja de Guerrero.
El control territorial
Señaló que los ataques armados –que se prolongaron por más de una semana- formaban parte de un intento de Los Ardillos por ampliar su control territorial y desplazar a un grupo rival conocido como Los Tlacos, que busca el control de los corredores serranos y rutas de la zona central del estado.
Derivado de ello, más de un millar de personas de varias comunidades indígenas de Alcozacán, Tula y Xicotla salieron de sus casas a refugiarse fuera de esos municipios, pues además existió el abandono temporal o retirada de puestos de vigilancia militar en caminos de terracería.
Los Ardillos son un grupo pequeño en comparación con otras organizaciones criminales en México, pero se han convertido en uno de los más influyentes en el estado de Guerrero.
El origen de esta agrupación viene de organizaciones relacionadas con los Beltrán Leyva y el Cartel del Golfo, que manejaban la producción y el tráfico de heroína en las zonas montañosas de Guerrero, pero que, tras varios arrestos y muertes de sus dirigentes en la década de 2010, hubo una reorganización de la que surgieron Los Ardillos y Los Tlacos.
A partir de entonces, Los Ardillos tienen presencia en municipios de la región como Chilapa, Quechultenango, Mochitlán, Tixtla, Juan R. Escudero, Zitlala, Atlixtac, Ahuacotzingo y Acatepec, dedicándose al negocio de la heroína, minería ilegal y la extorsión de comunidades indígenas.
El Plan Maestro
Este lunes, la Secretaría de Gobernación (Segob) señaló que las 17 familias de la comunidad de Tula que regresaron a sus viviendas con el respaldo de autoridades federales y estatales.

En un comunicado, la dependencia afirmó que, como parte de los resultados del Plan Maestro para la Montaña Alta y Baja de Guerrero, que se inició luego de las agresiones de mayo pasado, se recuperó la tranquilidad en la zona.
Refirió que el Plan Maestro en Guerrero tiene como objetivos la «cobertura e intervención focalizada” de manera permanente en comunidades de los municipios Chilapa de Álvarez, Olinalá, Atlixtac y Zapotitlán de las Tablas.
Luego de destacar que «la paz se consolida con presencia activa en el territorio y atención social integral», subrayó que el regreso de los habitantes se hace bajo la protección de Guardia Nacional y de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).
Indicó que la estrategia para la recuperación comunitaria facilita las condiciones de seguridad para el bienestar de las familias en la región, y participan 19 dependencias enfocadas en salud, educación, bienestar, seguridad y apoyo al campo, mediante un Puesto de Mando instalado en Chilapa de Álvarez.
De acuerdo con reportes de organizaciones sociales y de derechos humanos como el Centro de Derechos Humanos Tlachinollan, el acumulado histórico de personas desplazadas por la violencia en el estado de Guerrero supera las 30 mil víctimas entre 2016 y agosto de 2026.
Guerrero ocupa de forma consecutiva los primeros lugares nacionales en desplazamiento forzado interno con registros anuales superiores a los ocho mil afectados.
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