En México, se estima que más de 250 mil mujeres padecen diabetes gestacional anualmente, una condición que afecta a entre 8.7% y 17.7% de las mujeres embarazadas. Esta complicación es frecuente y se diagnostica generalmente por niveles altos de glucosa durante el embarazo. Especialistas de la UNAM y del Instituto Nacional de Medicina Genómica (Inmegen) desarrollan una prueba molecular capaz de detectar el riesgo de diabetes gestacional desde las primeras semanas de embarazo.
Tiene el potencial de detectar el padecimiento desde el primer trimestre, mucho antes que los métodos actuales. En 2025, la Organización Mundial de la Salud publicó sus primeras directrices globales para el manejo de la diabetes a lo largo de la gestación, afección que presenta uno de cada seis embarazos, es decir 21 millones de mujeres al año a nivel global.
Puede derivar en complicaciones como preeclampsia (presión arterial y signos de daño hepático o renal), parto prematuro, cesárea, macrosomía fetal (recién nacido con peso excesivo) y mayor riesgo de padecer diabetes tipo 2 a futuro. Por su parte, las infancias pueden presentar obesidad o alteraciones metabólicas durante su vida.
Desde las primeras semanas de embarazo
Especialistas de la UNAM y del Instituto Nacional de Medicina Genómica (Inmegen) desarrollan, desde hace casi una década, una alternativa innovadora que busca cambiar la historia clínica de millones de mujeres: una prueba molecular capaz de detectar el riesgo de diabetes gestacional desde las primeras semanas de embarazo.
Este desarrollo tecnológico es impulsado por la empresa emergente (o startup) mexicana Bio-Omix, creada por jóvenes formados en la Universidad Nacional y dedicada al diseño de pruebas preventivas para identificar complicaciones antes de que aparezcan síntomas visibles.

Es una alternativa accesible y no invasiva
Cabe señalar que el diagnóstico tradicional de diabetes gestacional suele realizarse entre las semanas 24 y 28 del embarazo, mediante una prueba de tolerancia oral a la glucosa.
“Cuando esto se establece, la mujer ya presenta insuficiencia de la función pancreática. Este daño no sucede de un momento a otro”, advierte Felipe Vadillo Ortega, académico de la Facultad de Medicina (FacMed) de la UNAM y coinventor del desarrollo.
Tal limitación motivó a especialistas a buscar nuevas formas de identificar la enfermedad antes de que se manifieste clínicamente. La propuesta es una prueba basada en el análisis de metabolitos, es decir, moléculas que reflejan el funcionamiento del metabolismo para identificar alteraciones antes de que la glucosa en sangre revele el problema.
Herramienta capaz de detectar alteraciones metabólicas
Alma Lillia Hernández Olvera, doctorante de la FacMed, explica que se dieron cuenta de que usar moléculas como la glucosa solo ayudaba a la identificación cuando el daño ya estaba hecho. El equipo logró desarrollar una herramienta capaz de detectar alteraciones metabólicas desde el primer trimestre, es decir tres meses antes que las pruebas tradicionales.
“El proyecto inició hace nueve años, cuando investigadores identificaron que la diabetes gestacional no aparece de forma repentina: se desarrolla a partir de cambios metabólicos tempranos. A fin de comprobarlo, se efectuó un estudio piloto longitudinal con 17 embarazadas, seguidas desde el inicio de la gestación hasta la prueba clínica convencional”.

Bio-Omix es una prueba metabólica que analiza biomarcadores presentes en pequeñas gotas de sangre
Explicó que Bio-Omix es una prueba metabólica que analiza biomarcadores presentes en pequeñas gotas de sangre. “El estudio del metaboloma sanguíneo de embarazadas que desarrollaron diabetes gestacional reveló alteraciones en diferentes lípidos y aminoácidos que se observan de forma característica antes de la semana 18 de gestación.
Esto nos permitió seleccionar los compuestos más relevantes e integrar una herramienta, con ocho moléculas, que reconoce a las pacientes que desarrollarán esta enfermedad hasta tres meses antes que las opciones hoy disponibles”, agrega Vadillo Ortega.
La toma es simple, indica Hernández Olvera, pues se hace una pequeña punción en el dedo, similar a una medición de glucosa, lo cual permite obtener una muestra que puede conservarse a temperatura ambiente y enviarse a un laboratorio especializado sin necesidad de cadena de frío.
Interpretar patrones metabólicos complejos
Luego se efectúa mediante espectrometría de masas y herramientas de bioinformática y machine learning, que permiten interpretar patrones metabólicos complejos y traducirlos en un resultado clínicamente útil. “Este procedimiento es una opción poco invasiva y permite que embarazadas en comunidades remotas tengan acceso al diagnóstico.
Ello abre puertas a que, incluso, pueda enviarse un kit de autotoma en casa, con instrucciones claras, para que la paciente se haga la prueba y la envíe por correo”, explica la cofundadora de Bio-Omix.
Prevenir la diabetes gestacional, señalan los datos, protege el embarazo y rompe cadenas de enfermedad que afectan a familias enteras. Si esta condición no se detecta a tiempo, el o la bebé puede presentar obesidad, resistencia a la insulina y mayor riesgo de diabetes en etapas posteriores; mientras que la madre tiene una probabilidad mucho mayor de desarrollar diabetes tipo 2 años después.
“Además, el impacto económico es notable. Tan solo Estados Unidos pierde cerca de 1.6 billones de dólares al año en costos relacionados con complicaciones derivadas de diabetes gestacional. Por ello, el objetivo es tomar esta tecnología y llevarla hasta que pueda salir al mercado”.

Opción barata, accesible y que llegue a cualquier parte del país
El impacto potencial es amplio, manifiesta el cofundador de Bio-Omix, en especial si se considera que 70% de la población mexicana se atiende en el sistema público de salud. La meta del equipo es que esta opción sea barata, accesible y llegue a cualquier parte del país.
La combinación de expertos y expertas en innovación tecnológica permitió obtener una patente a partir de los hallazgos del grupo de investigación. Más tarde, con el mismo impulso, se promovió la creación de una startup integrada por especialistas jóvenes que participaron en este proceso.
“Nos alarmó el aumento de la incidencia de la diabetes gestacional en México durante las últimas décadas. Como uno de los factores de riesgo más importantes para que una embarazada la desarrolle es el sobrepeso u obesidad, y que las mujeres en edad reproductiva son el grupo etario con la mayor prevalencia actual de ambos problemas, solo podemos esperar que esta complicación del embarazo aumente”, sostiene Vadillo Ortega.
Pasar del laboratorio al mercado
El reto, explican sus creadores, ha sido pasar del laboratorio al mercado: desarrollar propiedad intelectual, validar clínicamente la tecnología y generar alianzas con hospitales, farmacéuticas e instituciones públicas.
El método ya se estudia para confirmar su precisión en hospitales especializados del país, como el Instituto Materno Infantil del Estado de México y el Instituto Nacional de Perinatología Isidro Espinosa de los Reyes. Además, se colabora con el Tecnológico de Monterrey, campus Tlalpan, para el desarrollo en México.

Premio a la Innovación Farmacéutica 2025
La de Bio-Omix ya comenzó a llamar la atención. Recibió el Premio a la Innovación Farmacéutica 2025, del Consejo Farmacéutico Mexicano y Fundación UNAM; sus desarrolladores obtuvieron el Premio de la Juventud en Ciencia e Innovación, y fue seleccionada para presentarse en espacios internacionales, incluyendo foros en Japón y una próxima participación en Silicon Valley, Estados Unidos, donde buscarán atraer inversión y consolidar el desarrollo tecnológico.
El académico exhorta a que cualquier mujer gestante acuda a su centro de salud o médico para realizar cuidado prenatal a fin de vigilar que el embarazo transcurra de forma normal, o bien, para establecer medidas tempranas que eviten cualquier complicación.
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