• Nosotros
  • Contacto
  • Directorio
  • Aviso de Privacidad
Sin Resultados
Ver todos los resultados
AMEXI
  • Nacional
  • Voz Laboral
  • Exclusivas
  • Estados
  • Internacional
  • Economía
  • Deportes
  • Espectáculos
  • Cultura
  • Vida y Estilo
  • Opinión
  • Multimedia
    • Fotogalería
    • Infografía
    • Video
Writy.
  • Nacional
  • Voz Laboral
  • Exclusivas
  • Estados
  • Internacional
  • Economía
  • Deportes
  • Espectáculos
  • Cultura
  • Vida y Estilo
  • Opinión
  • Multimedia
    • Fotogalería
    • Infografía
    • Video
Sin Resultados
Ver todos los resultados
AMEXI
Sin Resultados
Ver todos los resultados

México: la estabilidad de la decadencia

El caso Rocha Moya exhibe un sistema de corrupción política en México que se sostiene entre violencia electoral, opacidad y presión de Estados Unidos.

Daniel González Ramírez. Por Daniel González Ramírez.
9 de mayo de 2026
En Opinión
Crimen y corrupción política en México.

Figuras emblemáticas del morenismo mexicano. AMEXI/Foto: RRSS

CompartirCompartirCompartir

México, la estabilidad de la decadencia

El caso Rubén Rocha Moya ya no puede leerse como un episodio aislado ni como una anécdota judicial incómoda del crimen y de la corrupción política en México. Es la exposición de un sistema que no colapsa porque ha aprendido a funcionar dentro de su propia degradación.
La acusación formal presentada por un Gran Jurado en el Distrito Sur de Nueva York —hecha pública en documentos del Departamento de Justicia de Estados Unidos— coloca a actores políticos mexicanos dentro de una lógica que trasciende el ámbito local. No es solo un expediente judicial: es una radiografía del modo en que operan ciertas zonas del poder.
Durante años se ha insistido en que México se acerca a la categoría de “Estado fallido”. El diagnóstico es impreciso. El Estado mexicano no ha fallado; ha mutado. Lo que existe hoy es un modelo de estabilidad precaria, sostenido por redes de intermediación entre poder político, economía ilegal y tolerancia institucional.
La corrupción, en este esquema, no es una desviación: es un mecanismo operativo.


El estado, máquina de extracción

Casos como Segalmex no son anomalías administrativas. Son pruebas de concepto. La Auditoría Superior de la Federación documentó irregularidades por más de 15 mil millones de pesos, uno de los mayores desfalcos recientes del sector público.
Ese episodio mostró que una estructura diseñada para garantizar abasto puede convertirse en un sistema de desvío masivo mediante empresas fachada, triangulación de recursos y captura burocrática.
No se trató de una falla de control. Fue el uso del aparato estatal como herramienta de extracción.
En paralelo, el fenómeno del “huachicol fiscal” ha escalado a niveles estructurales. La Procuraduría Fiscal de la Federación ha estimado un daño acumulado de 600 mil millones de pesos.
No es una distorsión marginal: es un sistema paralelo de evasión que solo puede operar con márgenes amplios de tolerancia institucional.
El resultado no es solo pérdida recaudatoria. Es una cesión parcial de funciones del Estado, que permite la operación de mercados ilegales bajo reglas propias.
El Estado no desaparece: administra selectivamente el control.


Fisuras del modelo: capacidad selectiva y conflicto social

Este modelo no es homogéneo. Coexiste con espacios donde el Estado aún conserva capacidad efectiva —en ámbitos administrativos, fiscales o macroeconómicos— y con otros donde esa capacidad es fragmentaria o insuficiente.
La selectividad también atraviesa la esfera económica. Aunque se mantienen condiciones para la operación en ciertos sectores, no se ha logrado consolidar confianza sostenida del empresariado, ni reducir la incertidumbre en regiones expuestas a violencia o disputa territorial.
En paralelo, se amplían bolsas de conflictividad social que el Estado no logra integrar y, por el contrario, abren grietas en su estructura: movimientos feministas, comunidades normalistas, defensores ambientales, colectivos de víctimas, productores, transportistas y comunidades indígenas con estructuras autónomas.
En estos espacios, la relación con el Estado oscila entre negociación, contención y confrontación, sin resolverse de manera estructural.
La estabilidad, en este contexto, no descansa en consenso, sino en equilibrios parciales e inestables, sostenidos más por la administración del conflicto que por su resolución.

Te Puede Interesar

Las aulas

Grupo Salinas destaca en excelencia educativa; contrasta con “quemón” de Mario Delgado (Opinión)

13 de mayo de 2026
El imperio de la distracción y el nuevo elogio del imbécil (Opinión). Rizando el Rizo, por Boris Berenzon Gorn.

El imperio de la distracción y el nuevo elogio del imbécil (Opinión)

12 de mayo de 2026

Crimen y corrupción: la política electoral como zona de intermediación

La dinámica de captura no se limita a la gestión de recursos o a la seguridad. También atraviesa los mecanismos de acceso al poder.
No es un fenómeno nuevo. El caso de Mario Villanueva mostró desde finales del siglo pasado cómo la penetración criminal podía escalar hasta los niveles más altos del poder estatal.
Lo que ha cambiado no es la existencia del fenómeno, sino su alcance y sistematicidad.
En los últimos ciclos electorales —2021, 2023 y 2024— se ha documentado un patrón creciente de intervención del crimen organizado en la vida político-electoral. Investigaciones y reportes coinciden en que estos grupos han ampliado su capacidad para influir en candidaturas, condicionar territorios y alterar la competencia.
Las elecciones de 2021 marcaron un punto de inflexión: al menos 102 actores políticos fueron asesinados, mientras miles de aspirantes abandonaron sus candidaturas por amenazas. La violencia operó como mecanismo de selección política.
En 2023, estados como Guerrero, Michoacán y Zacatecas registraron ataques focalizados en municipios estratégicos. El objetivo no era solo intimidar, sino definir quién podía competir.
Para 2024, el patrón se consolidó. El estudio «Democracia vulnerada» documentó 836 ataques entre 2018 y 2023, casi el triple que en el periodo 2006–2012.
La conclusión es clara: la violencia ya no es un subproducto del proceso electoral. Es una herramienta de intervención.
En este entorno, instituciones como el Instituto Nacional Electoral operan bajo presión constante. Aunque mantienen capacidades técnicas, su margen se reduce en territorios donde el control estatal es parcial.
Más que una colonización total, lo que se observa es una intermediación estructural, donde la legalidad electoral convive con mecanismos paralelos de decisión.


La transversalidad de los pactos

La hipótesis de intermediación entre poder político y economías criminales no es coyuntural ni exclusiva de un partido. Se expresa en distintos momentos, niveles de gobierno y administraciones.
El caso de Genaro García Luna, durante un gobierno del PAN, es paradigmático. Su condena en Estados Unidos por vínculos con el narcotráfico evidenció que la captura puede alcanzar el núcleo del aparato de seguridad federal, donde la política pública convive con arreglos ilícitos de alto nivel.
En el ámbito estatal, el caso de Fausto Vallejo, bajo un gobierno del PRI, expuso otra dimensión del problema. La difusión de videos donde su hijo sostenía encuentros con líderes criminales reveló la porosidad del poder político local frente a organizaciones delictivas, así como la fragilidad de los mecanismos de contención institucional.
Más recientemente, el caso de Hernán Bermúdez Requena, en un contexto de gobierno de Morena, apunta en la misma dirección. Investigaciones y señalamientos públicos lo vincularon con estructuras criminales regionales, sugiriendo que estos patrones persisten más allá de los cambios de administración.
Lejos de ser anomalías aisladas, estos tres casos muestran una constante: la interacción entre autoridades y organizaciones criminales puede adoptar formas de colusión, tolerancia o negociación, independientemente del partido en el poder.
La conclusión es incómoda pero consistente: más que excepciones, estos episodios reflejan mecanismos recurrentes de intermediación que permiten la operación simultánea de la legalidad formal y de circuitos paralelos de poder.


Cuando el crimen deja de ser funcional

Durante años, el equilibrio se sostuvo bajo una lógica tácita: los grupos criminales operaban como actores previsibles dentro de territorios delimitados. Ese arreglo reducía costos de violencia y permitía cierto grado de gobernabilidad.
Hoy ese modelo está roto.
En Sinaloa, la confrontación entre facciones del crimen organizado ha elevado los niveles de violencia y ha tensado la capacidad de respuesta estatal. El repunte de homicidios refleja la pérdida de control sobre los mecanismos de contención.
Cuando los actores criminales dejan de cooperar, el Estado no entra a imponer orden: queda expuesto. La violencia deja de ser administrada y se convierte en desestabilización abierta.
El resultado es visible: territorios más volátiles, menor control y una autoridad que reacciona, pero no conduce.


Washington cambia las reglas

En este contexto, la presión del Departamento de Justicia de Estados Unidos no responde a un impulso moral. Es una recalibración estratégica.
Estados Unidos enfrenta múltiples frentes: la guerra contra Irán, su distanciamiento con Europa, la competencia con China y una crisis interna marcada por el fentanilo —responsable de más de 70 mil muertes anuales—. Encima, la cercanía de las elecciones intermedias en un contexto de caída de la popularidad del gobierno de Donald Trump.
Ante ese escenario, Trump optó por dar prioridad a asegurar su entorno geográfico inmediato.
Y por eso México dejó de ser solo un socio comercial. Es un activo de seguridad nacional.
Las herramientas también cambiaron: investigaciones judiciales, cargos formales y presión directa sobre actores clave.
Señalar a un gobernador no es solo un acto jurídico. Es un mensaje político.


La soberanía como blindaje

La respuesta del Estado mexicano ante estas presiones suele ser la defensa de la soberanía.
Pero en la práctica, ese discurso funciona como un mecanismo de protección interna frente a las acusaciones que vinculan la corrupción política con el crimen organizado.
El antecedente del general Salvador Cienfuegos marcó un límite al escrutinio externo. Su repatriación y exoneración evidenciaron que la prioridad era preservar la integridad del sistema.
Permitir investigaciones profundas implicaría exponer redes que conectan autoridades, fuerzas de seguridad y economías ilícitas. El costo político de esa transparencia es, hoy por hoy, inasumible.
A esta lógica se suma otro elemento: la insistencia oficial en exigir “pruebas” ante cualquier señalamiento externo. Funcionarios del gobierno federal, incluida la presidenta Claudia Sheinbaum, han reiterado que sin evidencia concluyente no puede acreditarse la urgencia de medidas extraordinarias contra funcionarios mexicanos.
En términos formales, el argumento es irreprochable. Ningún Estado puede aceptar imputaciones sin sustento probatorio. Pero en la práctica, esa exigencia también cumple otra función: regular los tiempos del conflicto.
La reiteración —“pruebas, pruebas, pruebas”— no solo responde a una defensa jurídica. Opera como una estrategia de contención, que permite desestimar presiones inmediatas sin escalar la confrontación. Es, en ese sentido, una extensión de la soberanía como coartada, pero también un mecanismo para evitar un choque frontal con Washington.
La exigencia de evidencia no cancela el problema. Lo administra.


Una estabilidad que depende de no mirar

México no está al borde del colapso. Pero tampoco está en equilibrio.
Lo que existe es una estabilidad sostenida por opacidad, negociación y control parcial del territorio. Un sistema que se ajusta cuando es presionado, que se reconfigura cuando es expuesto, pero que evita transformaciones de fondo.
Mientras el crimen y la corrupción política parecen no tener límites, el problema es que ese modelo sí los tiene.
Cada ruptura incrementa los costos: más violencia, menor control y mayor incertidumbre.
El caso de Rocha Moya no marca el inicio de una crisis. Marca la reducción de los márgenes de maniobra del sistema.
La pregunta ya no es si puede absorber un golpe más. Es cuánto tiempo puede seguir funcionando sin que la opacidad que lo sostiene termine por volverse insostenible, o sin que ese encubrimiento termine por ampliar el margen de intervención de Estados Unidos.


Lee también:

Conciliación laboral en México: alta eficiencia, límites en evaluación


  • Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no representan la postura institucional de AMEXI.

 

Etiquetas: corrupción en Méxicocrimen organizadoelecciones Méxicohuachicol fiscalpolítica mexicanaPortada 1Rocha Moya
Daniel González Ramírez.

Daniel González Ramírez.

Te Puede Interesar

Las aulas

Grupo Salinas destaca en excelencia educativa; contrasta con “quemón” de Mario Delgado (Opinión)

13 de mayo de 2026
El imperio de la distracción y el nuevo elogio del imbécil (Opinión). Rizando el Rizo, por Boris Berenzon Gorn.

El imperio de la distracción y el nuevo elogio del imbécil (Opinión)

12 de mayo de 2026

Mario Delgado, cómo hundirse en el servicio público de la 4T; le enmiendan la plana (Opinión)

12 de mayo de 2026

Colapsa el sistema político

11 de mayo de 2026
Next Post
Ted Turner y la invención de la televisión segmentada: Peter Funt

Ted Turner y la invención de la televisión segmentada: Peter Funt

¡Compra tus boletos aquí!

Buscar

Sin Resultados
Ver todos los resultados

Síguenos en Redes

Sigue el canal de AMEXI

¡Compra tus boletos aquí!

Amexi

Queda prohibida la reproducción total o parcial sin autorización previa, expresa o por escrito de su titular. Todos los derechos reservados ©Agencia Amexi, 2024.

  • Nosotros
  • Contacto
  • Directorio
  • Aviso de Privacidad

© 2024 AMEXI

Sin Resultados
Ver todos los resultados
  • Nacional
  • Voz Laboral
  • Exclusivas
  • Estados
  • Internacional
  • Economía
  • Deportes
  • Espectáculos
  • Cultura
  • Vida y Estilo
  • Opinión
  • Multimedia
    • Fotogalería
    • Infografía
    • Video

© 2024 AMEXI

Are you sure want to unlock this post?
Unlock left : 0
Are you sure want to cancel subscription?
-
00:00
00:00

Queue

Update Required Flash plugin
-
00:00
00:00