La migración transforma mucho más que los lugares de residencia. También modifica costumbres, lenguajes, tradiciones y formas de construir la identidad. Bajo esa premisa, la fotógrafa documental mexicana Daniela Name ha desarrollado una obra que explora cómo las comunidades preservan parte de su herencia cultural aun cuando se encuentran lejos de sus lugares de origen.
A través de las series «Las Primas» y «Colores Rotos», la artista retrata historias vinculadas con la memoria familiar y las comunidades migrantes, mostrando cómo las tradiciones se adaptan a nuevos contextos sin perder por completo su esencia.
La herencia cultural que se transmite en familia
Uno de los proyectos más representativos de Name es «Las Primas», una serie centrada en las mujeres de su familia materna, descendientes de inmigrantes sirios que se establecieron en México.
Las imágenes muestran reuniones familiares, recetas heredadas y espacios domésticos donde las costumbres han permanecido vivas durante generaciones. Para la fotógrafa, la cocina representa uno de los elementos más resistentes al paso del tiempo y a los procesos migratorios.
“Los temas de migración me interesan porque son mi historia”, explica la artista. “Crecí en México con todas las tradiciones mexicanas, pero también con las costumbres que llegaron con las comunidades árabes que emigraron al país”.
Además de documentar la preservación cultural, la serie también reflexiona sobre los roles familiares y las expectativas que se transmiten entre generaciones dentro de comunidades con fuertes raíces tradicionales.

Tradiciones mexicanas que cruzan fronteras
Su interés por los procesos migratorios adquirió una nueva dimensión cuando se trasladó a Nueva York para estudiar fotografía documental. Ahí comenzó a trabajar con comunidades mexicanas que mantienen vivas distintas expresiones culturales en Estados Unidos.
De esa experiencia surgió «Colores Rotos», un proyecto realizado entre 2024 y 2025 que documenta grupos de danza tradicional mexicana fuera del país. Chinelos de Morelos, bailes regionales de Oaxaca y manifestaciones culturales originarias de Jalisco forman parte de la serie.
La fotógrafa observó cómo muchas de estas tradiciones son preservadas por jóvenes nacidos en Estados Unidos, hijos de migrantes mexicanos que buscan mantener un vínculo con sus raíces a través de la música, la danza y las celebraciones comunitarias.
La identidad también evoluciona
Para Daniela Name, las transformaciones que experimentan las tradiciones al llegar a otros contextos no significan una pérdida cultural, sino una evolución natural.
Esa idea también se refleja en la propuesta visual de «Colores Rotos», donde emplea técnicas de collage y escaneo para fragmentar algunas imágenes como una metáfora de los procesos de adaptación que viven las comunidades migrantes.
A través de su trabajo, la fotógrafa plantea una reflexión sobre la identidad, la memoria y el sentido de pertenencia en un mundo marcado por la movilidad constante, donde las tradiciones continúan viajando junto con las personas y encuentran nuevas formas de mantenerse vivas.






