La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) clausuró de manera temporal y parcial una planta extractora de aceite de palma contaminante en Acapetahua, Chiapas, tras confirmar descargas de aguas residuales sin tratamiento y un manejo deficiente de residuos que representaban riesgo directo para el suelo y los cuerpos de agua de la región.
La instalación inspeccionada pertenece a la empresa Oleosur, donde autoridades federales documentaron escurrimientos contaminantes provenientes del proceso industrial y lixiviados que avanzaban hacia una laguna cercana, en una zona ambientalmente sensible de la costa chiapaneca.
Detectan filtraciones y residuos sin control
Durante la inspección realizada el 23 y 24 de abril, personal de Profepa identificó filtraciones desde un tanque horizontal y desde la zona conocida como florentinos.
Los escurrimientos avanzaban por un canal pluvial hasta un afluente intermitente, lo que evidenció la falta de contención.
Además, se detectó la acumulación de residuos orgánicos en un área cercana a tres hectáreas. Ahí los lixiviados se desplazaban sin control hacia una laguna, incrementando el riesgo de contaminación hídrica en un ecosistema ya presionado por actividades agroindustriales.
Medidas precautorias y obligaciones para la empresa
Ante estos hallazgos, la autoridad ambiental aplicó medidas precautorias y clausuró las áreas vinculadas con las fuentes de contaminación.
La empresa deberá garantizar el tratamiento adecuado de aguas residuales e implementar controles para evitar la dispersión de lixiviados. Asimismo, eliminar cualquier descarga hacia suelo natural o cauces cercanos.
También se ordenaron acciones urgentes para detener los escurrimientos y contener el impacto inmediato sobre el entorno. En tanto, las evaluaciones técnicas y administrativas continuarán.
📍Acapetahua, #Chiapas | Luego de detectar escurrimientos de aguas residuales sin tratar y manejo inadecuado de residuos, impusimos una clausura temporal parcial en una planta extractora de aceite de palma. La empresa deberá implementar acciones correctivas urgentes.
Más… pic.twitter.com/MjQrxEAYpq— PROFEPA (@PROFEPA_Mx) April 28, 2026
Un monocultivo en expansión y bajo creciente escrutinio
El caso ocurre en un contexto de expansión acelerada del cultivo de palma de aceite en el sureste mexicano, particularmente en Chiapas. Esta entidad concentra la mayor superficie sembrada del país.
Diversas investigaciones han documentado que entre 2014 y 2019 se perdieron al menos 5 mil 400 hectáreas de bosques y selvas por el avance de este monocultivo. Esto ocurrió especialmente en los municipios de Benemérito de las Américas, Marqués de Comillas, Palenque y Salto de Agua, donde se registró la desaparición de selva alta.
Los especialistas advierten que las plantaciones no solo avanzan sobre antiguos terrenos ganaderos o agrícolas. También lo hacen sobre acahuales, selvas y zonas cercanas a áreas naturales protegidas.
En la costa de Chiapas, municipios como Mapastepec, Pijijiapan y Acapetahua han registrado una expansión sostenida de plantaciones. Incluso en áreas próximas a la Reserva de la Biosfera La Encrucijada, un ecosistema estratégico por sus manglares, humedales y biodiversidad.
Planta de aceite de palma contaminante: riesgos ambientales
Además de la deforestación, los procesos industriales ligados a la palma generan riesgos por descargas contaminantes en ríos, lagunas y canales.
Las filtraciones detectadas en la planta clausurada por Profepa reflejan un problema mayor: la expansión del monocultivo y la necesidad de reforzar la vigilancia ambiental frente a una agroindustria que avanza sobre una de las regiones ecológicamente más frágiles del país.
La clausura en Acapetahua no solo responde a irregularidades puntuales, sino a un modelo productivo que exige mayor supervisión para evitar daños irreversibles en los ecosistemas costeros de Chiapas.
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