Especialistas alertan sobre un incremento de tumores de orofaringe vinculados al VPH en adultos jóvenes y exhortan a no ignorar lesiones o molestias persistentes en boca, garganta o cuello.
El cáncer de cabeza y cuello comienza a presentarse con mayor frecuencia en adultos jóvenes, especialmente en los tumores de orofaringe relacionados con el Virus del Papiloma Humano (VPH), una tendencia que mantiene en alerta a especialistas y refuerza la importancia de reconocer los síntomas desde sus primeras manifestaciones.
En el marco del Día Mundial del Cáncer de Cabeza y Cuello, la Secretaría de Salud informó que el tabaquismo, el consumo de alcohol y la infección persistente por VPH continúan entre los principales factores de riesgo para desarrollar este grupo de tumores, que afectan la cavidad oral, la faringe, la laringe, la cavidad nasal, los senos paranasales y las glándulas salivales.
El jefe de la Unidad de Cirugía Oncológica de Cabeza y Cuello, Carlos Alberto Lara Gutiérrez, señaló que alrededor del 75 % de los pacientes presenta alguno de estos factores de riesgo y recordó que la enfermedad continúa siendo más frecuente en hombres.
El cáncer orofaríngeo asociado al VPH gana terreno
Aunque durante décadas estos tumores se diagnosticaban principalmente en personas mayores de 40 años con antecedentes de tabaquismo y consumo de alcohol, especialistas han observado un incremento del cáncer de orofaringe asociado al VPH entre adultos jóvenes.
La tendencia no significa que todos los cánceres de cabeza y cuello estén aumentando en ese grupo de edad. El cambio se concentra en los tumores que afectan las amígdalas y la base de la lengua, donde la infección persistente por determinados genotipos del virus ha cobrado mayor relevancia.
El VPH, en particular el genotipo 16, se encuentra entre los principales factores asociados a estos cánceres, mientras que el tabaco y el alcohol continúan siendo determinantes para el conjunto de los tumores de cabeza y cuello.
Cáncer de cabeza y cuello: síntomas que no conviene ignorar
Los especialistas recomiendan acudir a valoración médica cuando aparezca una úlcera en la boca que no cicatrice después de dos semanas, un bulto persistente en el cuello, dolor al tragar, ronquera que no desaparece, dificultad para deglutir o lesiones blanquecinas o rojizas que sangren con facilidad.
Si estas manifestaciones persisten pese al tratamiento inicial, es necesario realizar estudios complementarios y, cuando esté indicado, una biopsia.
Uno de los principales desafíos es que muchos pacientes llegan al diagnóstico cuando la enfermedad ya está avanzada, debido a que los síntomas suelen confundirse con infecciones o padecimientos comunes de la garganta y la cavidad oral.

Detectarlo a tiempo cambia el pronóstico
Especialistas del sector salud estiman que alrededor del 60 % de los pacientes recibe el diagnóstico en etapas avanzadas, cuando las posibilidades de tratamiento son más limitadas y el pronóstico suele ser menos favorable.
En cambio, cuando el cáncer se identifica de forma temprana, las opciones terapéuticas pueden incluir cirugía, radioterapia o quimioterapia, dependiendo de la localización y extensión del tumor.
Por ello, la Secretaría de Salud recomienda evitar el consumo de tabaco, moderar la ingesta de alcohol, mantener revisiones médicas periódicas y acudir al médico ante cualquier lesión o molestia persistente en la boca, la garganta o el cuello.
Una llaga que no cicatriza, una ronquera que se prolonga o un bulto en el cuello pueden parecer molestias menores. Sin embargo, si estos síntomas persisten durante más de dos semanas, acudir al médico sin demora puede marcar la diferencia entre un diagnóstico oportuno y un tratamiento con mayores posibilidades de éxito.
Lee también:
¿Es fácil detectar el cáncer de próstata?







