Para prevenir accidentes y lesiones en los adultos mayores, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) señala que es necesario valorar riesgos para establecer ejercicios y recuperar fuerza y equilibrio, tratar la pérdida de la función de los músculos y suplir los problemas visuales y auditivos, toda vez que en México el envejecimiento poblacional avanza de forma acelerada. Al menos el 60% de las personas adultas mayores de entre 60 y 65 años sufre una caída al año.
En las próximas décadas, una proporción cada vez mayor de la población superará los 60 años, lo que convierte a los síndromes geriátricos, y en particular a las caídas, en un desafío de salud pública de primer orden.
Estudios como el Mexican Health and Aging Study han documentado que aproximadamente el 46 % de las personas de 60 años o más reportan al menos una caída en un periodo de dos años, mientras que el Instituto Nacional de Geriatría señala que alrededor de uno de cada tres adultos mayores sufre una caída anualmente.
Estas cifras se traducen en un alto costo humano y económico, pues las caídas son una de las principales causas de discapacidad, hospitalización y mortalidad en este grupo.
Prevalencia de condiciones como la osteoporosis, la sarcopenia
De acuerdo con los especialistas, la problemática se agrava por la elevada prevalencia de condiciones como la osteoporosis, la sarcopenia (pérdida de masa y fuerza muscular), el deterioro visual y auditivo, la multimorbilidad y el uso de múltiples medicamentos.
En el contexto mexicano, factores adicionales como irregularidades en la vía pública, el uso del transporte colectivo y viviendas no adaptadas incrementan el riesgo. Hasta el 80 % de los accidentes ocurren dentro del hogar, especialmente en baños, dormitorios, pasillos y escaleras, lo que subraya la necesidad de intervenciones preventivas oportunas y accesibles a través de instituciones como el IMSS.
Valorar los riesgos individuales en pacientes adultos mayores constituye el primer paso esencial para prevenir accidentes y lesiones. La doctora Milagros Victoria Rodríguez Meza, especialista en rehabilitación adscrita al área de hospitalización de la Unidad de Medicina Física y Rehabilitación Centro en la Ciudad de México, enfatiza “la importancia de una valoración inicial primaria”.

Programas de ejercicios dirigidos a recuperar fuerza y equilibrio
Esta evaluación permite identificar posibles contingencias del paciente e instaurar un manejo rehabilitatorio preventivo orientado a reducir la probabilidad de caídas. Entre las principales recomendaciones del IMSS destacan el establecimiento de programas de ejercicios dirigidos a recuperar fuerza y equilibrio, el tratamiento de la pérdida de función muscular y la compensación de problemas visuales y auditivos.
Se debe considerar el uso de auxiliares como bastón, andadera u órtesis, junto con una revisión periódica de los medicamentos que pudieran provocar adormecimiento, mareo o alteraciones del equilibrio. Estas medidas, aplicadas de manera personalizada, contribuyen a preservar la autonomía y la calidad de vida.
Al menos el 60% de las personas adultas mayores de entre 60 y 65 años sufre una caída al año, según datos señalados por la especialista del IMSS. Las lesiones resultantes incluyen fractura de cadera, traumatismo craneoencefálico (desde una conmoción hasta contusión o hemorragia cerebral), fracturas vertebrales, de radio, húmero y pelvis, así como laceraciones, luxaciones y lesiones de ligamentos.
Dependencia funcional permanente, aumento significativo del riesgo de muerte
Estas complicaciones no solo generan dolor e incapacidad temporal, sino que en muchos casos conducen a una dependencia funcional permanente o a un aumento significativo del riesgo de muerte en los años posteriores.
La mecánica de estas lesiones se asocia frecuentemente a caídas de bajo impacto combinadas con condiciones intrínsecas propias del envejecimiento. La osteoporosis debilita la estructura ósea, mientras que la sarcopenia reduce la masa y la fuerza muscular; a ello se suman la disminución de los reflejos y la pérdida progresiva del equilibrio.
En México, donde la prevalencia de estas condiciones es relevante, el impacto se magnifica, especialmente entre mujeres y personas de mayor edad o con comorbilidades.

Las caídas en adultos mayores ocurren dentro del hogar
El 80% de las caídas en adultos mayores ocurren dentro del hogar. Los espacios de mayor peligrosidad son el baño, los dormitorios, los pasillos y las escaleras, donde suelen combinarse superficies resbaladizas, iluminación deficiente, obstáculos y mobiliario inestable.
Estos entornos domésticos, muchas veces no adaptados a las necesidades de la vejez, representan un desafío cotidiano para la seguridad de este grupo poblacional. Fuera del domicilio, la vía pública y el transporte colectivo también constituyen escenarios de riesgo significativo.
Terrenos irregulares, banquetas en mal estado y la dificultad para desplazarse en unidades de transporte público incrementan la probabilidad de accidentes. Tanto los factores intrínsecos (sarcopenia, osteoporosis, déficits sensoriales, efectos de medicamentos) como los extrínsecos (entorno físico) interactúan, lo que hace indispensable un enfoque integral de prevención que involucre a la familia, a los profesionales de la salud y a las autoridades responsables de la infraestructura urbana.
Identificación temprana del riesgo; plan rehabilitatorio individualizado
La doctora Rodríguez Meza y el IMSS destacan que la prevención efectiva comienza con la identificación temprana del riesgo y la implementación de un plan rehabilitatorio individualizado. El ejercicio regular orientado a la fuerza y el equilibrio, la corrección de déficits sensoriales, el uso adecuado de auxiliares de la marcha y la optimización de la farmacoterapia son pilares fundamentales.
Programas de ejercicio multicomponente e intervenciones educativas sobre seguridad en el hogar han demostrado, en diversos estudios, reducir de manera significativa la incidencia de caídas.
En un país que envejece rápidamente, la atención oportuna a esta problemática no solo evita lesiones graves, sino que preserva la independencia, disminuye la carga sobre los sistemas de salud y mejora la calidad de vida de millones de mexicanos. La valoración primaria, el manejo rehabilitatorio preventivo y la adaptación del entorno constituyen acciones concretas y factibles que, impulsadas desde instituciones como el IMSS, pueden marcar una diferencia sustancial en el bienestar de las personas adultas mayores.

Prevenir el riesgo de nuevas caídas
La especialista en rehabilitación destacó que “en el Seguro Social las terapias prevén un enfoque integral y multidisciplinario dirigido a evitar la pérdida de la función en los usuarios”. Los derechohabientes reciben una valoración en el servicio de urgencias e inmediatamente se canalizan, de acuerdo con la lesión, para un manejo con el especialista o, de ser necesario, para una intervención quirúrgica, y de esa forma evitar complicaciones.
Se elabora un plan de rehabilitación que contempla movilización temprana desde el área de terapia física ocupacional, con el objeto de prevenir el riesgo de nuevas caídas, brindar adiestramiento al paciente y al cuidador primario, así como recibir las interconsultas en diferentes especialidades: geriatría, rehabilitación y ortopedia.
De acuerdo con los tratamientos, en tres o seis meses el paciente puede recuperar un movimiento funcional adecuado, pero para una recuperación más completa deberán pasar en promedio 12 meses.
Señaló que “aproximadamente 10 mil pacientes adultos mayores que sufren una caída y presentan fractura de cadera son intervenidos en el Seguro Social al menos una vez al año”; y por otro tipo de lesiones también con origen en caídas, más de 250 mil son atendidos anualmente en los servicios de traumatología y ortopedia del Instituto.
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