
Hoy, la sesión de la Comisión Permanente promete ponerse muy interesante porque uno de los temas a tratar, y desde luego se hará con intensidad, es el por qué, de manera intempestiva, la presidenta del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), Mónica Soto, renunció a su encargo.
De inmediato, no sólo en los corrillos políticos empezó a correr la versión de que esta errada y llamada Cuarta Transformación ha tenido a bien decidir darle su premio a quien sirvió al oficialismo de manera tan sumisa. Cuestión de recordar que Soto fue uno de los principales artífices para construir la mayoría artificial que se adjudicó el partido Morena, en las elecciones de 2024, cuando Luisa María Alcalde fungía como secretaria de Gobernación.
Como se recordará, la titular del TEPJF cumple el último día de este agosto 30 años de trayectoria, pero desde que llegó esta errada y llamada Cuarta Transformación, se convirtió en servil empleada de Palacio Nacional, sabedora de que tarde o temprano obtendría un premio, y parece que ya se ve venir. Se habla de que podría otorgársele como una graciosa concesión el consulado de México en Barcelona, sí, ese que tuvo un tiempo la exgobernadora de Sonora, Claudia Pavlovich, que ahora es flamante embajadora de México en Panamá; todos premios.
Cuando se ponga en la tribuna parlamentaria este asunto, seguramente Morena y sus rémoras se dedicarán a defenderla y a reconocer su trayectoria, especialmente cuando se dedicó a servir a los morenistas.
Por eso, la senadora priista Carolina Viggiano adelantó que la obligación de la Cámara alta es citar a comparecer a Mónica Soto para que explique por qué se va. Sin embargo, la magistrada no está obligada a asistir al Senado, por lo que ya se sabe qué actitud tomará la señora Soto.
Otro detalle, se supone que no podría irse luego luego como cónsul, que tendría que esperarse algo así como dos años para asumir su nuevo cargo. Pero ya es bien sabido qué hace el oficialismo con las leyes, o como diría Andrés Manuel López Obrador cuando vivía en Palacio Nacional, “no me vengan con que la ley es la ley”.
CHEDRAUI, NADA DE MUERTITO
La estrategia es clara y tiene nombre: “nadar de muertito”. Mientras a nivel nacional arrecian los ataques contra la presidenta Claudia Sheinbaum y en Puebla el gobernador Alejandro Armenta es igualmente blanco del golpeteo, el alcalde Pepe Chedraui ha optado por el cero desgaste. No se mete, no opina, no defiende. Simplemente flota.
Y lo anterior se debe a que sus asesores se lo repiten como mantra en cada crisis: «No te metas, es tema de ellos. Tú vas bien». Y el señor Chedraui se la cree; esto es, cree que el silencio es estrategia y que la tibieza es prudencia, cuando en realidad en su caso lo que representa es abandono. En Morena ya lo notaron: mientras la presidenta pone el pecho, Pepe pone pretextos.
Y el mejor ejemplo es el sistema de transporte por cable. Según se sabe, por órdenes de Chedraui, el Ayuntamiento ha puesto todas las trabas posibles para que no se autorice. Primero dijo que apoyaba el proyecto, pero luego mandó todo al Consejo Municipal de Desarrollo Urbano para que «defina los tiempos». Después, Chedraui salió con que hay que modificar la Carta Urbana. Luego que faltan los estudios de impacto ambiental. Ahora son cuatro predios en comodato que debe pasar por Cabildo.
Una coma mal puesta, un punto y seguido, cualquier detalle gramatical es suficiente para regresar el expediente una y otra vez en lo que se ha vuelto un trámite muy engorroso. Esa es la burocracia como arma política. Pepe Chedraui no dice que no al Cablebús, simplemente lo ahoga en trámites. Y mientras tanto, le manda el mensaje a sus asesores de que él va bien, “nadando de muertito”, mientras el proyecto emblema de la 4T en Puebla se hunde por sus propias trabas.
Pareciera que el nadar de muertito, le funciona a Chedraui; que sean ellos los que discutan con la ciudadanía y nosotros seguimos disfrutando de las mieles del poder. ¡Qué tal!
MUNICIONES
*** ¡Vaya! Que la líder nacional de Morena, Ariadna Montiel, se ve en problemas y no encuentra la salida. Al abordar varios temas ayer, ahora resulta que le echó la culpa del huachicol fiscal, que tiene hundida a esta errada y llamada Cuarta Transformación a administraciones anteriores, léase Felipe Calderón -que ayer celebró su cumpleaños- y Enrique Peña Nieto, que porque, dijo, el huachicol fiscal “no nació de la nada”, pero cómo se ha incrementado en estos últimos años. Tanto la señora Montiel como el resto del oficialismo saben que la inminente llegada del contralmirante Fernando Farías, involucrado en el mayor caso de huachicol fiscal, llegará extraditado a México proveniente de Argentina y eso alcanza ni más ni menos que al caso Andy López. ¿Cómo lo silenciarán?
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