Parafraseo a mi difunto amigo, el profesor Hernán Lara Zavala, quien aseguraba que los libros poseen patitas sigilosas como los gatos, por lo cual se nos aparecen de improviso desde los estantes más insólitos de las bibliotecas.

Así pues, hallé hace pocos días una cajita verde con dos muy peculiares volúmenes ilustrados, en su primera edición de noviembre de 2003, llamada Refranero zoológico. Apotegmas y otras expresiones populares sobre los animales. Fue publicada por la Facultad de Ciencias de la UNAM, cuando el director de nuestra Alma Máter era Ramón de la Fuente, y la autora, Anita Hoffmann (1919-2007), bióloga experta en ÁCAROS, ARADORES y la Sarna que Producen (Orden Astigmata, familia Sarcoptidae, Sarcoptes scabiei), ya había fundado tres laboratorios para el estudio de esos organismos: uno en la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del IPN, el primero en América Latina; otro en la Facultad de Ciencias de la UNAM, y el tercero en el Instituto de Biología, perteneciente a la institución puma.

“Además, a este último doné en 1991 mi colección de ÁCAROS y mi hemeroteca personal, con lo que contribuí a la creación de la Colección Acarológica Nacional”, dijo a la periodista Susana Cato al cambio de siglo.
No hay quinto malo

En torno al libro que hoy nos ocupa, Anita Hoffmann describió en el epílogo:
“Era de suponerse que los animales domesticados, que conviven con el hombre, sean los que más dichos y refranes han inspirado. Y era de esperarse también que el que ocupa el primer lugar (1,320 refranes) en riqueza de estas expresiones sea el CABALLO […] El segundo lugar (1,081) lo ocupa ese pobre animal, paciente y sufrido, que no espera nada de la vida, sino trabajo y latigazos: el BURRO […] La especie que tiene el tercer lugar (893) en el decir de la gente es el Gallus gallus, correspondiendo 352 refranes al GALLO, 373 a la GALLINA y 168 a sus POLLOS.
“El fiel y muchas veces maltratado compañero del hombre, el Canis familiaris o PERRO, ocupa el cuarto lugar (835)… El quinto (731) lo obtuvo el Bos taurus, con 340 refranes para los BUEYES, o toros castrados… las VACAS (340), proveedoras principalmente de leche… los TOROS (166) están en el tercer lugar en este grupo, a pesar de su popularidad en la fiesta brava.
“El sexto lugar (515) lo ocupa el GATO que, aunque domesticado hace miles de años, no llega a tener la docilidad y la fidelidad del perro. Es, sin embargo, muy solicitado como mascota, sobre todo por las personas mayores y como buen cazador, que libera a las casas de ratas y ratones.”
Citas y apotegmas
La novelista, pintora, periodista y crítica de cine Susana Cato, autora de Las mujeres del 68 (Ed. Proceso, 2019), obsequió a la Familia Ponce Padilla esta preciosa obra de Anita Hoffmann. Vaya la siguiente selección de pensamientos y refranes de GATOS (Orden Carnivora, familia Felidae, Felis catus), incluidos con dibujos de Octavio Meza Corces y Pál János para el segundo volumen del Refranero zoológico.

“Cada hombre da vueltas alrededor de su pequeño círculo, como el gato juega con su cola.” (Johann Wolfgang Goethe)
“Con militares, frailes y gatos, pocos tratos.” (Iribarren)
“El gato, desde que fuera domesticado en Egipto hace cinco mil años, ha simbolizado la dignidad y la fortuna, inspirando simpatía y respeto, por lo cual estaba protegido por la ley; se llegó al extremo de dictar pena de muerte a quien matara un gato, aun involuntariamente. La suerte de los gatos cambió en la Edad Media, cuando se les empezó a asociar con la brujería y la magia. Esta creencia aumentó en la entonces colonia inglesa de Norteamérica con las brujas de Salem, a las que un juez acusó de adquirir la forma de gatos negros para acudir a aquelarres y prácticas satánicas.” (Pancracio Celdrán Gomáriz)

“El gato no nos acaricia; se acaricia con nosotros.” (Rivarol)
“El gato tiene nueve vidas y una mujer tiene la vida de nueve gatos.” (Thomas Fuller)
“Napoleón sufría de ailurofobia u horror a los gatos.” (Isaac Asimov)
“Si no fuera por mi gato y mi perro, no valdría la pena vivir.” (Ebeneze Elliott)
“Si yo prefiero los gatos a los perros es porque no hay gatos policías.” (Jean Cocteau)
Dichos y coplas a michos
A buen gato, buen rato.
Algo es algo, dijo una monja y se abrazó de un gatito por ser machito.
A las diez, deja la calle para quien es: los rincones para los gatos y las esquinas para los guapos.
Algún día mi gata comerá sandía.
A su amigo, el gato siempre lo deja señalado.
Apenas es gato y ya anda por los tejados.

Burlaos del gato y sacaréis gentil arañazo.
Catalina, mi vecina, es una mujer de trato: se come la longaniza y le echa la culpa al gato.
Cuando el gato va a sus devociones, bailan re’ contentos los ratones.
¿Cuándo se ha visto al gato hacer ronda con los ratones?
El hombre, como los gatos, busca pellejo en la calle teniendo filete en su casa.
En casa del músico, hasta los gatos maúllan.
Meterse a la política es como entrar un gato en la chimenea: o sale quemado o sale tiznado.
Gato con gato no se arañan.
Es la misma gata, nomás que revolcada.
Gato con botas no come ratones.
Gatos y niños siempre dicen “Mío, mío”.
Gato, pero no pa’ tus pellejos.

Hay moros en la costa y gatos en la azotea.
Hijo de gato, gatito.
La curiosidad mató al gato. (Proverbio estadunidense)
La gatita de Marirramos halaga con la cola y araña con las manos.
Le salió la gata respondona.
Llevarse como perros y gatos.
Lo que pasó, pasó; esa fue una y el gato se la llevó.
Más come un gato en un rato que 80 ratones en cuatro.
No busques gato en la pecera, ni pez en la gatera.
Me admira que, siendo gato, no sepas coger ratones.
No estoy pa’ darle migas a un gato.
Más vale ser gato que andar de perro.

No había más que cuatro gatos.
Palabras de santo y uñas de gato.
No le busques tres (cinco) pies a un gato, sabiendo que tiene cuatro.
Parece que te comió la lengua el gato.
Ponerle el cascabel al gato.
Quien con gatos anda, a maullar se enseña.
Sacar las castañas del fuego con la mano del gato.
Se defiende como gato boca (o panza) arriba.
Si el ratón sabe mucho, sabe mucho más el gato.
Siete vidas tiene el gato, la mujer tres o cuatro.
Sin ser araña, el gato araña.

Tener atravesado a uno en la garganta, como espina en boca de gato.
Tiene más dinero que pelos tiene un gato.
Un perro que te adora y un gato que te ignora.
Un ojo al gato y otro al garabato.
Ya encarrerado el gato, chingue a su madre el ratón.
Un escribano y un gato / se cayeron en un pozo; / como los dos eran gatos, / se arañaban uno al otro. (Copla española)
Me dijiste que fue un gato / el que entró por tu balcón. / Yo no he visto gato prieto / con sombrero y pantalón. (De la canción “Canastas y más canastas”, de Humberto Betancourt)
“Una de las más sorprendentes diferencias entre el gato y el mentiroso es que el gato tiene apenas nueve vidas.” (Mark Twain)
Ana Esther Hoffmann Mendizábal
Nací en la ciudad de Puebla el 3 de marzo de 1919. Mi padre fue Carlos Cristian Hoffman (1876-1942). Desde pequeña salía con él al campo a colectar insectos. Realicé mis estudios de licenciatura, maestría y doctorado en Biología en la Facultad de Ciencias de la UNAM. A muchos de mis profesores, como Rafael Martín del Campo, Helia Bravo e Isaac Ochoterena, los había conocido en las excursiones con papá. Fui parte de la primera generación de estudiantes de la Facultad de Ciencias.
En 1948 realicé estudios de especialización en acarología, en la Universidad de Duke y en el Museo Smithsoniano, en Estados Unidos. Además de dedicarme a la investigación, impartí clases sobre este grupo de pequeños artrópodos, así como de bioespeleología, en el Poli (IPN) y la UNAM […]
Escribí alrededor de 130 artículos sobre ácaros y fui autora de 10 libros, entre los que se encuentran “Manual de Bioespeleología”, “Los Ácaros” y “El Maravilloso Mundo de los Arácnidos”, dedicado a mi padre y a mi hijo Claudio. Fallecí en la Ciudad de México el 11 de octubre de 2007. (Perfil de Anita Hoffmann publicado por “Biodiversidad Mexicana”.)
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