Oaxaca, segundo estado con más ataques a defensores; persiste búsqueda de Irma Galindo
Entre esos expedientes destaca la desaparición de ambientalista de Irma Galindo Barrios. Su paradero sigue sin esclarecerse a casi cuatro años de ausencia, pese a la intervención de autoridades federales y organismos internacionales.
El caso Irma Galindo llegó hasta la ONU
Irma Galindo desapareció después de denunciar amenazas por defender la reserva natural de los bosques de San Esteban Atatlahuca, en la región mixteca. La ambientalista señaló a grupos caciquiles por presunta tala ilegal en la Mixteca y tráfico de madera.
La activista ya contaba con medidas cautelares emitidas por la DDHPO luego de que denunció hostigamiento, intimidaciones y amenazas de muerte derivadas de su labor de defensa ambiental.
De acuerdo con la ombudsperson estatal, la búsqueda ya está en manos del gobierno federal. Incluso, autoridades de la Ciudad de México emitieron la ficha oficial. A Irma se le vio por última vez después de acudir a una conferencia matutina del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador y posteriormente en la estación Barranca del Muerto del Metro capitalino.
El caso fue atraído por el Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU. Ese organismo exigió al gobierno mexicano acelerar las investigaciones para esclarecer su desaparición y determinar su paradero.
Amenazas, incendios y violencia territorial
Los pobladores denunciaban que sus bosques estaban siendo explotados ilegalmente en beneficio económico de quienes controlaban el aserradero Toto-i, señalado como uno de los puntos centrales del conflicto territorial.
La tensión escaló con agresiones registradas en octubre de 2021 contra habitantes de esas comunidades indígenas mixtecas, en medio de un entorno de violencia que ya había alcanzado directamente a la activista.
Uno de los antecedentes más graves ocurrió el 10 de noviembre de 2019, cuando grupos desconocidos incendiaron la casa de Irma Galindo. Ella no se encontraba en el lugar porque ya había abandonado temporalmente su domicilio debido a las amenazas recibidas.
La desaparición de la defensora ambiental no sólo expone la vulnerabilidad de quienes protegen el territorio en México. También evidencia la fragilidad institucional para prevenir ataques, garantizar protección efectiva y evitar que los expedientes de violencia terminen convertidos en casos de impunidad prolongada.






