“Sucesos culturales 1988-2024”, libro de Grecu Ediciones

Por estas Variaciones quincenales del Enano Feroz han deambulado un par de nombres cuyas aportaciones al arte, la cultura popular e, incluso, el rock nacional, a menudo pasan inadvertidas en la memoria de muchos mexicanos.
Se trata de los comunicadores sociales Eduardo Cruz Vázquez y Alejandro Ordorica Saavedra (quien fundó y dirigió el Festival Internacional de Cultura del Caribe en 1987 y organizó el Festival de la Raza).
Con una participación intensa en la gestión cultural dentro y fuera de nuestro país a lo largo de cuatro décadas, Eduardo Cruz Vázquez ha sido una presencia valiosa siendo testigo o actor independiente en los ámbitos públicos y universitarios, promoviendo desde 2009 el Grupo de Reflexión sobre Economía y Cultura (Grecu), con periodistas y analistas de renombre.
Hoy, cuando pareciera que la prensa mexicana brilla por su ausencia en los análisis, el historial y la profundidad crítica de fenómenos culturales, sale a la luz otro título publicado por el equipo Grecu Ediciones: la antología “Sucesos culturales 1988-2024” (322 páginas), coordinado por Cruz Vázquez. Un muy amplio crisol de estudios a cargo de más de 40 autores y periodistas que será presentado a las 19:00 horas el jueves 4 de junio en la Casa del Libro (Casul), Orizaba y Puebla, colonia Roma CDMX, con los comentarios de Ximena Apisdorf, maestra en Estudios de Arte y doctora en Ciencias Sociales por la UAM Xochimilco; Veka Duncan, historiadora del arte especializada en difusión y divulgación cultural, y Armando Ponce, coordinador cultural de la revista Proceso, así como el editor Francisco Moreno, moderador.

Carlos Salinas (1988-1994)
Durante las dos décadas finales del siglo XX, el autor y dirigente de múltiples vanguardias Alejandro Ordorica Saavedra jugó un papel preponderante en el arte y la investigación social, impulsando políticas culturales jamás igualadas por los gobiernos del nuevo siglo en las vastas fronteras de México.
El primer apartado, que cubre los años 1988 a 1994 del sexenio salinista en el libro “Sucesos culturales 1988-2024”, destaca por el texto de Alejandro Ordorica “El Programa Cultural de las Fronteras [PCF], emblema de la descentralización”. Escribe Ordorica:
“El PCF fue una expresión innovadora de política cultural como nunca antes se había visto, en tanto que estimuló la colaboración entre la cuarentena de municipios fronterizos ubicados en el norte y el sur del país […] Una tarea también fundamental apuntó tanto a la creación de festivales como a la continuidad de los existentes. Por ejemplo, el Festival de la Raza, instaurado en 1983 con sede en Tijuana, que no solo se le mantuvo, sino que se logró extenderlo a todas las entidades norteñas y su respectiva conexión con las comunidades asentadas en Estados Unidos.
“[…] el Caribe, donde no existía un festival de esa magnitud, a iniciativa de la propia Dirección General del PCF se creó, en junio de 1988, el Festival Internacional de Cultura del Caribe, con la participación de 14 países en su primera versión […] Con la llegada de Carlos Salinas de Gortari al poder, ocurrida en diciembre de 1988, y como sucede en nuestro país desde que iniciaron los gobiernos sexenales, se instalan los nuevos regímenes con sus propios proyectos sin mediar, por lo general, una evaluación objetiva, equilibrada, lúcida e imparcial del legado de su predecesor. […] Avanzada ya la segunda mitad del sexenio salinista presenté mi renuncia al PCF, tras estar al frente desde los últimos meses de 1985 a inicios de 1991.”
Dicho sexenio incluye textos de Eduardo Nivón Bolán (“La política cultural en el periodo salinista”), Antonio Mier Hughes (“Vistazo a los sucesos económicos”), Celso José Garza Acuña (“Desde el cerro de la Silla: cultura salinista”), María Dolores Repetto Álvarez (“El presidente que operó la diplomacia cultural”) y Francisco Moreno (“San Ildefonso en la escena curatorial”).
Traición de Zedillo
El cineasta Víctor Ugalde habla de “El zedillato: crónica de una traición cultural”, así:
“Con la llegada de Ernesto Zedillo a la presidencia, el cine mexicano vivió su peor crisis desde los años treinta. La producción anual en 1995 se desplomó a 17 largometrajes. La censura no llegó por vía directa, sino a través del presupuesto. Muchos guiones, como los que abordaban el asesinato de Luis Donaldo Coloso o la matanza de Aguas Blancas, fueron rechazados con el pretexto de ‘la calidad’.”
Pero con las sombras de Zedillo, hubo luces con el gobierno de Cuauhtémoc Cárdenas como regente de la Ciudad de México, según Eduardo Vázquez Martín en “Fin de siglo: La fiesta interrumpida”, quien apunta:
“Será justamente Iztapalapa el territorio donde nacerá una de las expresiones culturales más significativas del gobierno cardenista: la Fábrica de Artes y Oficios, mejor conocido como Faro de Oriente.”
A tal periodo se suma “Vislumbres de Paz”, evocaciones inspiradas en torno al Premio Nobel de Literatura mexicano Octavio Paz por Rael Salvador, poeta originario de Ensenada, quien falleció en marzo del presente año.
Dos panistas y el último priista
Los capítulos tercero y cuarto dedicados a Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa abundan en textos firmados por mujeres:
Teresa Vicencio Álvarez, “Las políticas culturales de la alternancia”; Patricia Chavero, “La cultura de la ‘Ciudad de la Esperanza’”; Viginia Bautista, “Una nueva geografía para la educación artística”; Pilar Herrera Guevara, “Programa de un sexenio en la gestión cultural de Guadalajara” y Judith Amador Tello, de Proceso, “Amexcid, la imposición anunciada”.
De Calderón: Renata Chapa, “El son de la negra paradoja”, y Nubia Minerva Martínez Martínez, “El auge de la sociedad civil”.
Acerca del sexenio de Enrique Peña Nieto (2012-2018), escriben Silvia Isabel Gómez (“Rafael Tovar, del Porfiriato a la Secretaría de Cultura”) y Adriana Pantoja de Alba (“De Calderón a Peña Nieto: expansiones del teatro contemporáneo”).
AMLO y Claudia de México
Solo una pluma masculina aparece en el capítulo sexto y final de “Sucesos culturales 1988-2024” concerniente a Andrés Manuel López Obrador: Omar Espinosa Severino y su texto “Patrimonio cultural: herencias, omisiones y resistencias”. Las demás son:
Paulina Castaño Acosta, “Presupuesto cultural: la austeridad de la 4T”; María Sandra Ontiveros Melgar, “Los PILARES y las UTOPÍAS de la 4T”; Sonia Sierra, “Proyecto Chapultepec, obra pública con etiqueta cultural”; María Helena González, “Museos y bienestar: una deuda pendiente”; Susana Harp Itaurribaría, “El sexenio de los afromexicanos y comunidades indígenas”; Fabiola Rodríguez Barba, “Diplomacia cultural: sin dinero y sin amor” y la colega autora de “La Reina Roja. El secreto de los mayas en Palenque” (2006) Adriana Malvido, con sus “Colecciones en fuga”.
El epílogo lo conforman “Es tiempo de mujeres. Claudia Sheinbaum Pardo (2024-2030)”, por Michelle Muñoz y “Varia de sucesos culturales 1988-2024”, una cronología de acontecimientos, por More Taffoya.

Inteligencia Cultural
El Grecu nació en la unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana por egresados e investigadores de esta casa de estudios, gestores culturales, economistas, empresarios, directivos de asociaciones civiles y profesionales de los medios interesados en generar una alternativa para promover las relaciones entre economía y cultura, y proyectar el valor del sector cultural en el desarrollo nacional.
Conforme declara el sitio oficial de Grecu (https://grecu.mx/):
De cara a la tercera década del siglo XXI, el Grecu se instala en el escenario nacional como una organización que combina elementos de la sociedad civil, de la economía colaborativa, de la pluralidad de pensamiento en un país en permanente cambio, de la diversidad de actividades profesionales del sector, y del mosaico generacional que caracteriza a la gestión cultural.
Al final de “Persistir para dialogar”, la introducción de Eduardo Cruz Vázquez en el volumen Sucesos culturales 1988-2024, leemos:
“Al igual que los gobiernos del PRI, del PAN y de lo que ocupó en el mapa político el PRD, la continuidad del régimen con Claudia Sheinbaum Pardo y Claudia Curiel de Icaza ha desechado la oportunidad de comprender que abatir los rezagos y garantizar a plenitud un sector cultural requiere de una reforma cultural. Un cambio estructural acompañado de una innovadora política cultural, una fortísima inversión pública, tan contundente como sostenible, un vigoroso acompañamiento de la sociedad civil organizada, junto con la multitud de micros y pequeñas empresas, que son las que más participan en el día a día de la cultura nacional desde hace muchísimo tiempo. En ellas se insertan, por supuesto, las de los pueblos indígenas.”
Anteriormente, Eduardo Cruz Vázquez había escrito diversos libros de su autoría (Saldo a favor, Colombia tiene nombre de mujer, Vislumbres del sector cultural) y coordinado varios más con el equipo Grecu, como ¡Es la reforma cultural, Presidente! Propuestas para el sexenio 2018-2024 (Editarte) y Antología de la gestión cultural. Episodios de vida (UANL).
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