La Copa del Mundo de Futbol masculino trasciende la pasión de masas en tribunas reales o virtuales, y este Mundial 2026 se reviste de análisis que incluyen cualquier campo del conocimiento, al tiempo que cuestionan la explotación mercantilista y los racismos. Con mirada crítica, humor y pavor, los y las caricaturistas mexicanas han invitado a colegas moneros y moneras de una decena de países para el volumen “Un Mundial de la Patada. Futbol en su tinta”. Adjunto al texto para AMEXI, Roberto E. Ponce ha seleccionado una Galería con cartones en el libro, para deleite visual de nuestros lectores y nuestras lectoras.


La Asociación Mexicana de Caricaturistas, Artes y Oficios A.C., presidida por el muralista Jorge Luis Flores Manjarrez, lanza su edición ilustrada “Un Mundial de la Patada. Futbol en su tinta”, un volumen con 80 páginas donde leemos en la introducción “Los motivos del mono”:
En “Un Mundial de la Patada. Futbol en su tinta” reunimos más de ochenta cartones, una estupenda serie de estampas creadas por la mirada inteligente –regularmente crítica y plural–, que provienen de honorables caricaturistas, ciudadanos y ciudadanas de la hermana República del Humor, participando artistas de Argentina, España, Estados Unidos, Canadá, Brasil, El Salvador, Colombia y México, los cuales entrelazan sus miradas en un catálogo único.
Esta colección de cartones no solo celebra el Mundial, sino que denuncia la intolerancia que aún persiste en el planeta, demostrando una vez más que el humor gráfico es una herramienta poderosa, artística y periodística, para reflexionar sobre nuestro tiempo. Y vaya que en México nos pintamos solos, pues no está demás presumir, que este año mundialístico también conmemoramos el Bicentenario de la Caricatura en México.

Caleidoscopio fem
Si cuando México organizó la Copa Jules Rimet 1970 la presencia de mujeres caricaturistas era prácticamente nula en los medios impresos, hoy destacan cada vez más las autoras creativas femeninas.
“Un Mundial de la Patada” lo prueba. Por ejemplo, por México está Cintia Bolio, autora de series de historietas como “Puras Evas”, “Álbum de familia” o “Huesos”, una monera escribiente autodidacta, con dos tiras cómicas: “Puras piernas. Definiciones a favor y en contra”, además de “Cómo vivir el Mundial sin convertirte en autoviuda en el intento”.
Igual nuestra Itzel Valdés Castillo, quien firma “Itzel”, ella egresada de Filosofía por la UAM, artista visual y fotógrafa (con su magnífico grabado “Vivas y libres” en blanco y negro para este libro), y Martha “Mar” Barragán, caricaturista feminista defensora de los derechos humanos de niñas y mujeres, fundadora de la Red Violeta por la Paz, y cuyos cartones “Fucho” en este volumen son referencia a la forma popular de nombrar al balompié en México.
Asimismo, la bióloga, escritora y diseñadora bogotana Adriana Mosquera Soto, la famosa “Nani” residente en España, con sus cartones concisos, sencillos y uno delicioso: “Inspirada”. Se trata de una pareja de amorosos en una mesa compartiendo alimentos, pero si ella en su mano coge un vaso de leche dispuesto a tomarla, el hombre tiene su teléfono celular y algo más peculiar: su cabeza tiene forma de un balón de futbol. “Nani” parafrasea el verso imborrable de Pablo Neruda en “20 poemas de amor y una canción desesperada”, con las palabras de la chica al tipo distraído:
ME GUSTA CUANDO HAY FÚTBOL
PORQUE ESTÁS COMO AUSENTE.
Y la pintora bonaerense Marlene Pohle, Premio Notario del Humor 2025 por la Universidad de Alicante, España, quien vive en Stuttgart, Alemania. Su joya “Football World” contrasta la alegría de una niñita pobre en una aldea gris, que porta un globo tricolor representativo del balón oficial del Mundial con el título TRIONDA y las letras de la Copa FIFA.

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Remedio infalible
Resulta verdadera e hilarante la crítica al futbol masculino profesional, con el mensaje de la caricatura “Futbol y teatro”, del monero argentino Jericles:
Es el dibujo de un delantero que se ha tirado al césped, con la boca agitada por el dolor y la ira, como si lo hubieran fauleado con saña inaudita, mientras un globito sale a lo lejos y los espectadores dicen con mayúsculas:
No es ningún improvisado… ¡Para simular un penal estudió siete años arte dramático!
El muralista Jorge Luis Flores Manjarrez, colaborador de la agencia noticiosa Amexi, dedica uno de sus cartones a la deportista mexicana Katia Itzel García Mendoza, una de las dos árbitras centrales que participará en el Mundial 2026 (la otra es Tori Penso, de Estados Unidos). En su cartón, Katia Itzel levanta la tarjeta roja al tiempo que un macho troglodita se le acerca aferrando con sus garras un mazo cavernícola.
Es curioso que tres caricaturistas dediquen sus dibujos a las épocas míticas de Pablo Mármol y Pedro Picapiedra. Así, en “Futbolsaurios” del argentino Rovella, un balonsote cae con estela de cometa hacia la verde tierra, lo cual hace que un dinosaurio sonriente le comente a otro, más bien aterrado:
“¡Mirá! ¡Justo lo que necesitamos para desaparecer!”
Derek Everden, canadiense, ilustra “El nacimiento del futbol” con una hembra Tyranosaurius Rex defendiendo sus nidos de un cazador humano furtivo, a quien ya le arrancó los brazos. El barbón cavernícola huye perseguido; ha pedido su lanza, pero en su carrera no deja de patear uno de los huevos y por ello va contento, riendo de buena gana.
E incluso el nacional Ruizte propone en “El día que se inventó el futbol” que los hombres de la Edad de Piedra cascareaban con cráneos.

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Trump pata de cerdo
Donald Trump es blanco favorito de varios moneros.
Jacobo, de México, lo pinta “Fuera de lugar”, tirando un penalti contra el mundo y de manera más gráfica, el también mexicano Alejandro lo capta acelerando para disparar misiles contra un aterrado portero en “¡Ataque de los EUA!”; Palmas, de Argentina, muestra al gringo chutando un redondo globo terráqueo; inmóvil, un balón se pregunta: ¿por qué…?
Rodríguez es doblemente ingenioso, sin retratar el rostro de Trump en “Dos posturas”. Para el cartón de la izquierda, “La mano de Dios”, el dedo divino a la Miguel Ángel Buonarroti ofrece a Diego Maradona un balón; pero en el de la derecha, Leonel Messi, de traje, cuida un balón a la vez que recibe el saludo ensangrentado de la pezuña genocida: Trump es “La pata de cerdo”.
A su vez, Bogotá lo caricaturiza como “Pacifista” en uniforme de bandera gringa, con hocico depredador, símbolos nazis, medallas carroñeras y dominando no un balón sino tres calaveras en la cancha. Dice su globito:
“Seguramente que una minoría estaría contenta de que me sacaran tarjeta roja antes de iniciar el mundial.”
La imagen del dibujante mexicano Kavel en “Mundo bizarro” es elocuente: antes de empezar a pitar el partido, el árbitro de la FIFA se ve angustiado con un antifaz negro. De un lado, un futbolista más bien enclenque y viejo. Del otro, un tótem gigante o mole pétrea como estatua pantagruélica, cual si Trump fuera jugador en línea del futbol americano.
Irving, también mexicano, hace dar a Trump una orden acerca de las tres mascotas, la tríada atónita símbolo de los países organizadores del Mundial 2026, es decir, el alce “Maple” de Canadá, el jaguar “Zayu” de México y el águila “Clutch” de Estados Unidos:
“Por favor, pongan especial atención al concluir su visa de trabajo.”
Román Rivas –quien con Bogotá compila este catálogo futbolero y la exposición “Un Mundial de la patada” en el Museo de la CDMX– refleja el sentir humanista en contra de las políticas racistas del presidente gringo en su territorio. El cartón “Mal árbitro” expone a un tipo armado de la Policía ICE alzando tarjeta roja contra cuatro aficionados indefensos que portan banderas. Son hinchas de piel oscura quienes llegaron de visita a Estados Unidos para apoyar a sus países: Senegal, Haití, Irán y Costa de Marfil.
Éste último, igual levanta una pancarta que afila exigencia y canon:
FAIR PLAY
Lee: “Sucesos culturales 1988-2024”, libro de Grecu Ediciones
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